FERIA INTERNACIONAL DEL LIBRO. Expositores peruanos

Los hijos de la violencia

DANIEL ALARCÓN Y SANTIAGO RONCAGLIOLO ABRIERON EL CICLO DE CONFERENCIAS SOBRE LITERATURA NACIONAL, PREVIO A LA INAUGURACIÓN DE LA FERIA INTERNACIONAL DEL LIBRO EN ESPAÑA. HABLARON SOBRE LA VIOLENCIA Y SU PLASMACIÓN LITERARIA

Por Enrique Planas. Enviado especial

BARCELONA. Dicen los más radicales que la violencia es la partera de la historia. No sé qué tan cierto será este dogma violentista, pero lo cierto es que, por lo menos, ejerce una interesante paternidad sobre los escritores más jóvenes. "Hijos de la guerra: la nueva literatura peruana" fue el título de la conferencia con la cual la comisión que organiza la presencia del Perú, país invitado de honor en la Feria Internacional del Libro Líber 2007, abrió un interesante ciclo previo para que el público catalán conociera a nuestros nuevos autores. Un urgente acercamiento previo para una feria que abre sus puertas en la Fira de Barcelona, en el recinto Montjuïc, a partir del 2 de octubre.

El ciclo de conferencias se inició la noche del jueves, en la Biblioteca Francesca Bonnemaison, y tuvo como invitados principales a Santiago Roncagliolo y Daniel Alarcón. Fue una noche en la que se habló de la violencia ocurrida en nuestro país cuando ambos escritores eran aún niños.

Roncagliolo introdujo a Alarcón, quien ha iniciado en España una gira de presentación de su celebrada novela "Radio Ciudad Perdida". "Daniel es un peruano de Birmingham, Alabama, que creció fuera de lo que estaba ocurriendo en el Perú y cuya obra es, precisamente por ello, una mirada distinta, inesperada y novedosa sobre la violencia", advirtió Roncagliolo. Ante un público muy interesado, el autor de "Abril rojo" situó "Radio Ciudad Perdida" en el contexto del panorama literario peruano que abordó la violencia en los últimos 25 años.

Alarcón señaló que no haber crecido en Lima le permitió escribir sobre la violencia. "Yo viví una visión del Perú casi estática, la visión del hijo del migrante, la de la postal que conservan sus padres, un Perú de museo. Lo que sucede con los migrantes es que solo recuerdan lo bello del país y, por ello, la guerra era uno de esos temas difíciles de asimilar. En la época más cruel de la historia peruana, del 89 al 92, cuando la guerra, que se había mantenido en la provincia llegó a la ciudad y sacudió la cultura limeña, yo vivía mi adolescencia, el momento cuando los jóvenes rechazan toda la herencia de sus padres. En mi caso, dejé de hablar español y no quería saber nada del Perú. Para mí, esta novela y todo lo que he escrito hasta ahora es una recuperación de todos esos años que yo viví de espaldas al país".

Recordó la larga temporada en que vivió en San Juan de Lurigancho, donde descubrió el país de sus padres: "Vivir en ese lugar era respirar el aire de la posguerra. La gente me contaba muchas cosas que al final terminaron en mis libros". "Radio Ciudad Perdida" no está explícitamente situada en el Perú, sino en una ciudad sin nombre de algún lugar en América Latina donde hubo dramáticas desapariciones. El autor explicó que fue determinante deshacerse del peso histórico del país para liberar su escritura. "En lugar de trasladar las experiencias, como hice en mi primer libro, 'Guerra a la luz de las velas', decidí que era más factible inventarme un país que tratar de entender la historia del conflicto interno peruano", señaló.

Roncagliolo, radicado hace siete años en España, también compartió con el público catalán su experiencia frente a esta dolorosa temática literaria. "La violencia es un tema universal y siempre me ha atraído. En una novela como 'Abril rojo' encontré el escenario perfecto para ella. Entré al tema a partir de una experiencia como empleado público en la Defensoría del Pueblo. Hablé con terroristas en las cárceles, con familiares de desaparecidos, policías y otros protagonistas del conflicto. Mi historia transcurre en Ayacucho, donde hablé con quienes la habían vivido", explicó.

Alarcón se preguntó si la generación más joven de autores defiende alguna idea política al escribir o si, más bien, juega con la realidad social y política con fines estéticos. Y fijó una muy honesta respuesta sobre el tema de la ya tan pasada de moda literatura comprometida: "Si uno tiene una opción política, esta de alguna manera aparecerá en el texto. Pero yo no escribo con alguna opción política. Todos mis personajes salen mal parados. Vengo de presentar mi novela en Río de Janeiro, donde me han tildado de 'escritor comunista'. No tengo nada que responder a eso, solo reírme", añadió.

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