VAMOS
Por María Helena Tord
La ciudad de Ayacucho, llamada por los lugareños con el antiguo nombre de Huamanga, posee más de treinta iglesias que coronan con sus torres y cúpulas el paisaje de este asentamiento central del virreinato, que se ha convertido en uno de los principales atractivos de esta mágica ciudad. Pero Ayacucho tiene muchos más destinos que ofrecer al visitante. Si regresa a Ayacucho para sus próximas vacaciones, o si va por primera vez, le recomendamos salirse un poco de las rutas tradicionales y tomar el camino que se dirige hacia el sur.
Luego de una hora de camino de trocha y dos de camino afirmado, por la ruta que va hacia el Cusco, llegamos a Vilcashuamán. Este fue un importante asentamiento durante la época incaica que estaba situado estratégicamente en la red vial del Qhapaq Ñan o Camino Inca, a igual de distancia de Quito como de Chile.
La mayoría de las casas actuales ocupan el lugar del antiguo emplazamiento incaico. Incluso muchas han sido construidas con los muros de las ruinas incas.
Llegamos a la parte central del poblado y observamos sorprendidos que sobre la plaza principal se halla aún el Templo del Sol, sobre el cual se levantó, a fines del siglo pasado, la iglesia colonial de San Juan Bautista, de modo que las torres de esta descansan sobre muros incaicos labrados con nichos de forma trapezoidal.
Hacia el otro lado de la plaza sobresale imponente una gran pirámide escalonada de varios niveles que nos recibe con una puerta de doble jamba de forma trapezoidal, lo que indica el carácter sagrado del lugar al que estamos ingresando. En la cima nos encontramos con un gran bloque de piedra que tiene la forma de dos asientos desde donde se divisa el poblado y sobre el cual --se dice-- descansaban los soberanos incas.
El estilo de sus construcciones nos remiten a las del Cusco. Ello se debe a que desde la llegada al poder de Pachacútec se estandarizaron las construcciones y sus descendientes, Túpac Yupanqui y Huayna Cápac, continuaron con las normas constructivas al estilo cusqueño en los conjuntos monumentales de las regiones conquistadas.
Este es un lugar para recorrerlo con calma y perdernos entre sus callecitas de tierra, donde las pequeñas casas serranas nos sorprenden con detalles de manufactura inca en su labrado.
FLOR DE PUYA
Seguimos con nuestro recorrido y llegamos hasta el poblado de Vischongo, donde contratamos unos caballos por S/.15 el paseo de dos horas hasta el bosque de puyas de Raimondi Titankayoc. Este es el paraje más extenso de puyas de Raimondi y alberga unos 250 mil ejemplares de esta peculiar especie de bromeliácea que llega a medir hasta 14 metros de alto y que florece una vez en la vida a la edad aproximada de 60 a 80 años. Cuando esto se produce es un espectáculo maravilloso, ya que es la planta que posee la inflorescencia (volumen de flores que da una planta) más grande del reino vegetal. De su interior brotan unas hermosas flores blancas que aparecen generalmente entre agosto y octubre.
En estos singulares bosques de gran altura habitan también vizcachas, comadrejas, así como venados, zorros y aves autóctonas de este medio ambiente como el picaflor gigante, que se alimenta de la flor de la puya. Si tiene suerte puede llegar a observarlos muy de cerca.
POMACOCHA
Otro lugar que vale la pena visitar es la laguna de Pomacocha, a solo unos 5 kilómetros de la localidad de Vischongo, donde se ubican restos del antiguo complejo inca Intihuatana, en las inmediaciones del lago. Estos destacan entre cuidadosas piedras labradas con finos acabados que forman parte de un asentamiento de élite entre canales de agua.
En las proximidades del complejo se halla aún parte del camino inca que unía los principales asentamientos de la región. Si tiene tiempo y gusta de la aventura, esta es una buena oportunidad para recorrer un tramo de esta singular ruta.
POR LA NOCHE
A solo veinte minutos de la laguna y el complejo de Intihuatana se halla el poblado de Pomacocha. Esta es una parada estratégica para pasar la noche, ya que se encuentra cerca de los principales sitios de interés de la región. Pomacocha esta a solo veinte minutos de Vilcas.
Este pintoresco poblado cuenta con una linda iglesia colonial y está rodeado por altos cerros verdes, que dan paso a un clima más cálido.
En Pomacocha, Cáritas y el fondo Ítalo-Peruano han construido un acogedor albergue para recibir visitantes que quieran pasar la noche en la localidad y contribuir con lo que llaman turismo solidario. De esa manera no solo conocemos el pasado de los poblados, sino que el paseo se convierte en una experiencia de convivencia con la comunidad. Los pobladores reciben cálidamente a los visitantes y comparten con ellos sus tradicionales fiestas y costumbres.
El albergue está construido sobre lo que fue una antigua hacienda y luego el convento de Santa Clara. Los lugareños cuentan que existe una conexión subterránea entre la hacienda y la iglesia.
ALLÁ VAMOS
CÓMO LLEGAR: Por tierra son ocho horas desde Lima por la vía de los Libertadores. Por avión, el vuelo dura una hora. Las compañías aéreas que llegan son LC Busre y Aerocóndor. TIEMPOS: De Ayacucho a Vilcashuamán son tres horas y media. De ahí a Pomacocha son 20 minutos y de Vischongo a Vilcas son 40 minutos.
MÁS INFORMACIÓN: En Iperú Ayacucho al (066) 31-8305 ubicado en la Plaza de Armas de Ayacucho en el Portal Municipal 48. Hospedaje en Pomacocha reservas al: (064) 312-932.