AYACUCHO. NUEVA VIDA TRAS AÑOS DE TERROR

Campesinos de la puna 'cosechan' agua para poder afrontar sequías

Comuneros de Chuschi captan las lluvias mediante 'minirrepresas'. Programa de ONU y otras entidades apoyan proyectos en zonas altoandinas

Por Javier Ascue Sarmiento. Enviado especial

¿Cosechar agua? ¿Es eso posible? Sí, lo es. Los habitantes del distrito de Chuschi, provincia de Cangallo, en Ayacucho, lo hacen y con éxito. Para ellos han quedado lejos los días en que Sendero Luminoso inició sus actividades en ese lugar hace 27 años y ahora trabajan arduamente por sacar adelante sus comunidades. Como parte de esta tarea, llevan ya varios años 'cosechando' el líquido elemento.

La noticia nos llamó la atención, y para constatar la realización de esta inédita práctica, viajamos hasta las zonas más agrestes de las punas de las comunidades de Choccoro, Huaccraccocha, Puccorohuasi, Occerumi, Chaquiccocha y Pumahuasi.

En estas comarcas, ubicadas a más de 4.000 metros sobre el nivel del mar y caracterizadas por afrontar intensas heladas, nevadas y granizadas, curtidos campesinos han construido pequeñas represas y estanques que sirven para captar y almacenar el agua de las lluvias, útiles para luego regar los sembríos de vegetales, tubérculos, hortalizas y pastos. La misión de los reservorios es guardar el recurso hídrico indispensable para soportar las terribles temporadas de sequía.

La edificación de las 'minirrepresas', como las suelen llamar los comuneros, es parte del proyecto de restablecimiento sostenible de vidas y hogares de familias desplazadas por la violencia terrorista en siete localidades de Chuschi, ejecutado por la Asociación Bartolomé Aripaylla (ABA), con el apoyo de la Agencia Española de Cooperación Internacional (AECI) y el Programa Mundial de Alimentos de las Naciones Unidas (PMA).

Las cuatro principales represas se encuentran en las comunidades de Occerumi y Huaccraccocha y fueron construidas mediante la Minka, un ancestral mecanismo de trabajo comunitario inca, que también comprendió la habilitación de más de siete kilómetros de acueductos para el riego por aspersión de 175 hectáreas de pastos y otros cultivos.

El agua captada en las represas y estanques, además, es utilizada por 80 familias campesinas que ya no se ven en la necesidad de buscar desesperadamente el líquido elemento durante las épocas de escasez.

CAMBIO DE VIDA
Zenón Achalma Cayllahua y Eusebia Rocha, comuneros de la zona, nos cuentan en quechua cómo en años anteriores el terrorismo había acabado con sus esperanzas de una vida mejor.

"Durante mucho tiempo vivimos de nuestra pobreza", refiere Zenón. Ahora, gracias al recurso hídrico almacenado por las 'minirrepresas', tanto ellos como el resto de los campesinos de la zona han podido sembrar pastos en corrales cercados con piedras próximos a sus viviendas.

Así, las mujeres y los niños ya no tienen la necesidad de llevar a sus animales hasta lejanas praderas en busca de alimento. Como ya no tienen que cuidar con celo sus rebaños, las mujeres se dedican a otras tareas, como asistir mejor a sus hijos, hilar, tejer y cultivar sus huertos para una mejor alimentación de la familia.

SEPA MÁS
4
La época de sequía en la zona comienza en abril. Para el próximo año tendrán suficiente 'cosecha' de agua como para seguir cultivando durante todo el 2008.
4Las comunidades indígenas del sector han sobrevivido a condiciones extremas de marginación y pobreza. Además, fueron gravemente afectadas por la violencia terrorista.
4El Programa Mundial de Alimentos (PMA) de la ONU tiene un papel preponderante en la realización de proyectos en beneficio de 6.500 familias de escasos recursos de 251 comunidades de las provincias de Huanta, Huamanga, La Mar y Cangallo.
4Hace días, un equipo de especialistas liderado por Iván Böttger, coordinador del PMA, distribuyó en las comunidades de Vilcashuamán chimeneas de hojalatas para reducir las emanaciones tóxicas del humo al interior de los hogares y evitar el incremento de casos de mortalidad por infecciones respiratorias agudas en los niños.
4En Huaccraccocha y Ccocahuasi se entregaron 90 viviendas mejoradas y adecuadas para resistir las inclemencias de las zonas altoandinas, en reemplazo de las chozas de ichu y piedras.