Por Tomás Unger. Investigador
Hace unos días "The New York Times" publicó un artículo sobre la computadora OX de OLPC (One Laptop per Child: una computadora por niño) para escolares que contiene una excelente noticia para nosotros. El artículo titulado "Compre una laptop para un niño y llévese otra gratis" comenta el nuevo plan de promoción de Nicholas Negroponte para la computadora OX destinada a escolares de países pobres. En vista de que Brasil y Nigeria se habían comprometido a comprar un millón de laptops OX y no han cumplido, la organización OLPC hará una oferta por Navidad. En Canadá y EE.UU. se podrá comprar una OX por US$399 y otra será donada a un niño.
El artículo comenta la frustración de Negroponte quien admite que "He subestimado la diferencia que hay entre darle la mano a un jefe de Estado y recibir un cheque". También menciona los países que le han fallado pero dice: "Sin embargo el proyecto ha tenido éxito. El Perú, por ejemplo, va a comprar y distribuir 250.000 laptops durante el próximo año, muchas destinadas a remotas áreas rurales".
En junio, cuando visitó Lima, hablé con el señor Negroponte quien me contó que había tenido una muy buena reunión con nuestro presidente y que el proyecto iba por buen camino. Desde entonces ha habido varios avances y hoy la OX tiene entre sus auspiciadores a Intel, la está fabricando en serie Quanta en Taiwán y su precio se ha establecido en US$176. Ahora me he enterado por el "Times" que estamos comprando 250 mil laptops, lo que me pareció una excelente noticia y traté de asegurarme de que era cierta.
Tras varios intentos logré que el Ministerio de Educación me dijera algo al respecto. Parece que hay la intención: "En esas estamos, pero no es fácil".
El problema es que nuestras leyes --que parten del principio de que todos somos pillos-- hacen difícil cualquier compra. En el caso de la laptop OX de OLPC resultan una barrera casi infranqueable. No hay posibilidad de una licitación, ni siquiera de un concurso de precios, porque nadie más fabrica la computadora para niños. Tampoco hay rebaja ni comisión porque está altamente subsidiada (los diseñadores y fabricantes no reciben utilidades) y la vende una organización sin fines de lucro. En otras palabras, o pagan lo que cuesta o no la reciben.
En marzo de este año, escribí sobre el proyecto de Negroponte diciendo: "Es probable que el 2007 figure algún día en los libros de historia, no por las guerras, ni siquiera si Israel y Palestina consiguen la paz a largo plazo, el impacto de la computadora para niños será mucho mayor; como pasó con la imprenta de Gutenberg. Las grandes innovaciones toman tiempo, pero ocasionan cambios duraderos de alcance universal". Es difícil cuantificar el impacto que tendría sobre nuestro futuro el que 250 mil niños peruanos tengan hoy acceso a Internet y aprendan a usarla.
Creo que ya nadie discute que la riqueza de las naciones está en la educación de sus habitantes. A medida que crece la brecha en educación crece la brecha económica. Los 25 países más ricos del mundo tienen menos de tres habitantes por cada computadora, los 15 primeros tienen menos de dos. Lo significativo no es el número de computadoras, sino que refleja el de personas que las saben aprovechar. No se me ocurre nada que pueda mejorar más la educación en nuestro país --y para el caso en cualquier otro-- que la computadora para niños. Las 250 mil laptops a las que se refiere "The New York Times" cuestan aproximadamente lo mismo que un avión de caza MIG que sí pudimos comprar. ¿Qué preferimos?