UN DULCE PROYECTO QUE SE TRANSFORMÓ EN REALIDAD

Una idea casera hizo del tradicional alfajor peruano un manjar con sabor eterno

La Casa del Alfajor ganó en el 2006 en una categoría exclusiva para pymes

En repostería es difícil imaginar un año amargo. Sin embargo, para los esposo Pareja no todo sabía a manjar blanco. Por lo menos al principio. Tras algunos fracasos empresariales durante la primera administración de Alan García (¡quién podría culparlos!), los esposos Pareja apostaron por ese dulce que todos sus hijos reclamaban en el horno del hogar en cada cumpleaños: los alfajores.

Han pasado dos décadas desde que los esposo Pareja hicieron de un hobby una industria. Actualmente, La Casa del Alfajor, como le llamaron a su empresa, produce unos 20.000 alfajores diarios. Pero fue el año pasado que la Casa del Alfajor lanzó un producto que transformó el rito de comer alfajores en un hábito capaz de perdurar en la boca una eternidad: la caja Alfa Pack, un original empaque que separa la galleta del manjar, preservando los alfajores hasta seis meses. La innovación trajo como resultado las estatuillas en las categorías Alimentación y Emprendedores a la Pequeña Empresa y Microempresa en el 2006.

Hernán Pareja, gerente general, quería que sus clientes se llevaran a la boca un producto fresco y casero, como salido del horno. A partir de ese deseo, pensó vender la galleta separada del manjar. El dulce, como el éxito, se hizo eterno.

EXPERIMENTO CON PREMIO
"Hace dos años nació la idea de empaquetar las galletas en una bolsa bilaminada (que las cubre por ambos lados), resistente a la humedad. Al principio fue con plástico pero no funcionó. Hicimos una prueba y la abrimos a los dos meses, a los cuatro meses, a los seis meses y hasta llegar al año. Vimos que la galleta del alfajor estaba idéntica", dice Pareja en su oficina, ubicada en un segundo piso de su fábrica, desde cuyas ventanas se ve el proceso productivo de los alfajores. "Teníamos problemas con el manjar, que en ese tiempo era hecho de leche condensada casera. Cuando era envasado, las bolsas se seguían hinchando, señal de que las bacterias habían ingresado".

Hernán Pareja le comentó su proyecto a Fernando Bazo, de Bazo Velarde, empresa dedicada a los manjares de leche, y la idea le pareció genial. Se creó el 'sachet' de manjar blanco de 150 gramos. Como La Casa del Alfajor no tenía suficiente logística de comercialización, Bazo Velarde contribuyó con distribuir los Alfa Pack en los supermercados. "Cuando ya cogimos un poquito más de cancha en el tema, lo hicimos nosotros". Durante el proceso, Hernán Pareja desarrolló una virtud: la paciencia. "La mayor inversión fue la espera. No teníamos una máquina que lo acelerara. Tuvimos que esperar en silencio, sin decirle a nadie lo que estábamos fabricando. Mientras tanto, diseñamos la caja y, lo más importante, buscamos quién nos hiciera en pequeña escala el bilaminado. No necesitábamos 300.000 kilos si no sabíamos que el producto iba a funcionar o no". Como empresa que se arriesga a ganador, buscaron empresas pequeñas que desarrollaran los Alfa Pack en pequeña escala. Comenzaron con tres mil kilos. Tras el primer pedido, solicitaron diez mil kilos más de bilaminado.

"Muchos venden alfajores, pero ninguno puede hacerlos durar un año para que puedas tenerlo en la alacena, comértelos en la oficina, en el campo o hasta en Europa, si te vas de viaje. Los alfajores son igual de crocantes, tal como los hicimos hace 20 años", dice Pareja con placer.

PEQUEÑA EMPRESA
Marcela Silva Santisteban, esposa de Pareja, le propuso hacer alfajores, un dulce aclamado por toda su familia. Los publicitaron, literalmente, de boca en boca, hasta que un Día de la Madre les solicitaron 20 alfajores. Tuvieron que comprar un horno pequeño. Marcela hacía la masa. Hernán los horneaba, vigilaba la leche condensada y los untaba. La cajita con la que empezaron era verde, porque la imprenta donde solicitaron sus primeros cartones tenía tiras largas de cartón que le sobraron de un pedido de dispensadores de champú. Pareja repartía los alfajores en bicicleta, con ayuda de sus hijos. Los alfajores eran tan ricos que los pedidos se hacían hasta pasadas las 11 de la noche.

Ahora, La Casa del Alfajor exporta sus productos a Chile. Pronto, sueña Pareja, su producto llegará hasta Rusia.

MÁS DATOS
4 La primera sede de La Casa del Alfajor está en la avenida Los Precursores, en el distrito de Santiago de Surco, donde vive la familia Pareja. Ellos empezaron preparando los alfajores en el horno de su cocina.
4 Hoy están en once puntos de venta y producen todos los días más de 20.000 alfajores para sus clientes.
4 Por ahora, Alfa Pack tiene dos variantes: alfajores de harina y maicena. Pronto esperan lanzar al mercado los alfajores hechos con dulce de almendra y chocolate.
4 La Casa del Alfajor da trabajo a ochenta personas aproximadamente.

LA FICHA
Nombre: Hernán Pareja Díaz.
Profesión: Administrador.
Edad: 56 años.
Situación familiar: Casado.
Cargo: Gerente.
Organización: La Casa del Alfajor.
Estudios: Egresado del Instituto Peruano de Administración de Empresas (IPAE).