Por Aurelio Ochoa Alencastre. Ingeniero
En los tres años de funcionamiento de Camisea es notable la rápida expansión del gas natural en la generación eléctrica y los beneficios para los usuarios en las tarifas. Empero, en el resto de los sectores ha sido muy modesta. Veamos algunas cifras comparativas: en el sector residencial aún no superamos los 7.000 usuarios, frente a 1'300.000 en Colombia; en el transporte tenemos poco más de 16.000 vehículos frente a 1'500.000 en Argentina o 75.000 en Bolivia. Chile, casi sin tener recursos gasíferos, hasta antes de los cortes del suministro argentino, consumía 800 millones de pies cúbicos. Nosotros con Camisea solo superamos los 200 millones.
El contrato de distribución en Lima-Callao apenas exige 70.000 conexiones potenciales (y no efectivas) en cinco años; mientras en Colombia, con la decidida participación de las municipalidades, se instalan en promedio más de 360.000 conexiones efectivas cada año, pues allí compiten 26 empresas de distribución (en Perú una).
Dadas las ventajas económicas y ambientales del gas natural frente a otros combustibles, afectados además por el precio del petróleo, resulta imprescindible desarrollar prontamente la cultura del gas. Paralelo a ello, las municipalidades debieran pisar el acelerador para no detener o retrasar la expansión de la red de distribución. Igualmente, los nuevos titulares de la empresa de distribución tienen la palabra.