ANIVERSARIO. El sonido cinematográfico

El cine aprendió a hablar hace 80 años

UN DÍA COMO HOY SE ESTRENÓ LA PRIMERA PELÍCULA SONORA DE LA HISTORIA. A PARTIR DE ENTONCES EL ARTE CINEMATOGRÁFICO SE TRANSFORMÓ RADICALMENTE

LOS ÁNGELES [Agencias]. "No han escuchado nada todavía", fue la simbólica frase con la que Al Jolson sorprendió hace ochenta años a los espectadores de cine con "El cantante de jazz", película que supuso el certificado de defunción de los cánones de lo que hasta entonces había funcionado en Hollywood.

Los espectadores de cine pasaron a ser también audiencia activa cuando "El cantante de jazz" se estrenó el 6 de octubre de 1927 en los cines de Estados Unidos. Una sola frase en una película cuya calidad es hoy discutida pero que creó, a corto plazo, un caos babélico en una industria todavía incipiente.

Los cambios fueron drásticos y la realización misma de las películas se vio condenada, en sus primeros días, a una filmación estática, teatral, debido a que los actores debían permanecer cerca de los micrófonos para poder registrar sus voces.

La imagen en movimiento, esencia del cine, perdía protagonismo por culpa del sonido y directores como Charles Chaplin, René Clair o Sergei Eisenstein mostraron su desacuerdo frente al nuevo invento. Chaplin no aceptó el sonido hasta 1936 y cuatro años más tarde estrenaría "El gran dictador", en la que explotó las ventajas del discurso hablado en un legendario monólogo final. Otros directores, como Cecil B. DeMille, se introdujeron con entusiasmo en las posibilidades del nuevo invento.

Por su parte, las estrellas del cine tuvieron que rendir un examen obligado para mantenerse en vigencia. Muchas superestrellas desaparecieron simplemente porque sus voces no iban de acuerdo con sus imágenes, como el seductor John Gilbert, o, como en el caso de algunos europeos, que no hablaban correctamente el inglés. Una de las pocas en mantener su vigencia fue Greta Garbo, quien con "Anna Christie" (1930) entró con éxito en el cine sonoro, en el que desarrollaría una gloria aun mayor, a pesar de su acento sueco.