Por José de la Puente Radbill. Embajador
El fallo de la Corte Internacional de Justicia de La Haya, que establece una nueva frontera marítima entre Nicaragua y Honduras, es una buena noticia para esos países, entre otras razones, porque ha primado el sentido de la equidad.
Esperemos que cuando esa misma corte vea el caso del Perú y de Chile (dentro de cinco o seis años) ambas naciones queden satisfechas, como ha sucedido con las centroamericanas. Y la equidad, es decir, el criterio que plantea recoger argumentos de ambas partes es una posibilidad.
Hay que aclarar que las sentencias son diferentes y las interpretaciones terminantes, pero resulta interesante que en las últimas resoluciones de la Corte Internacional de Justicia haya primado el sentido de la equidad.
En nuestro caso, el Perú tiene la libertad de acudir a la Corte Internacional de Justicia de La Haya, así como Chile también debe hacerlo, porque --como nosotros-- ha firmado y ratificado el Protocolo de Bogotá de 1948.
Dicho documento plantea que en caso de divergencia los países que han adherido a ese acuerdo tienen la obligación de acudir a una instancia de dirimencia, como es la Corte Internacional de La Haya.