Por Carmen Escobar
Ni las combis, ni los taxistas malhumorados ni ese semáforo que está en rojo hace varios minutos (y se niega a cambiar y hacernos avanzar) pueden ponernos de mal humor. Tampoco importa que estemos en plena hora punta en la terrible Javier Prado. Y es que Lima se ve tan distinta cuando uno viaja en un cómodo y elegante Chevrolet Special de Luxe del año 41.
Son las siete y media de la noche de un jueves más y formamos parte de un recorrido turístico por Lima de noche, una iniciativa de la empresa Aruma que, para darle un toque distinto a lo que sería un paseo convencional por el Centro de Lima y sus atractivos, ha decidido usar autos de colección.
Viajar en uno de estos vehículos motiva preguntas y fijarnos en cada uno de sus detalles. Así, nos enteramos de que el Chevrolet en el que viajamos estuvo en proceso de refacción por 20 meses. Se desarmó, se inventarió cada una de las piezas y aquellas ausentes se solicitaron o fueron mandadas a hacer. Y sonreímos cuando vemos su aire acondicionado, que no es otra cosa que una ventanita pequeña al lado del chofer y que tiene su propia manija; o el faro pirata que alumbra donde querramos; o el espejo que se usa para ver las luces del semáforo.
EL RECORRIDO
Partimos de la huaca Huallamarca, en San Isidro. Llegar a este monumento arqueológico de noche es una experiencia única, que implica subir por su rampa, contemplar Lima desde lo alto y, dicen los entendidos, experimentar una energía distinta. Huallamarca tuvo diversas funciones (templo, cementerio y aldea) según la cultura que la habitó (Lima, Ishma e Inca). Tras recorrer el monumento y visitar el museo de sitio (con momias, fardos funerarios, vasijas, instrumentos musicales y de textilería) subimos al Chevrolet y nos dejamos llevar por don Elliot, nuestro conductor, al Centro de Lima.
Desde la comodidad del auto divisamos el Paseo de Aguas y seguimos hasta la plaza San Martín y uno se siente, por breves instantes, alguien muy famoso, pues motivamos miradas de asombro a nuestro paso. Cómo no hacerlo con un auto en tan buen estado, que se destaca entre esa marea de ticos y station wagos que invaden el centro de la ciudad. Y cómo no destacar con la elegancia con la que viste y maneja don Elliot.
A un lado del emblemático hotel Bolívar (al que no le hacen justicia esas luces de neón del bar del primer piso), nos espera otro auto de colección. Es un Ford de Luxe del año 41 con tres filas de asientos y que equivaldría a una 4 x 4 de hoy: cómoda, espaciosa e ideal para irse de paseo. El interior es de cuero y madera y si queremos escuchar música debemos esperar, porque el radio del auto funciona con tubos y hay que aguardar hasta que se calienten.
VAMOS DE PASEO
El Ford se une y junto con el Chevrolet nos vamos al Parque de la Muralla (con una linda vista y en donde encontrará restaurante, servicios higiénicos y tiendas de souvenirs), la Plaza de Armas (que luce espectacular de noche) y salimos del centro histórico.
La siguiente parada es en San Isidro, en la galería y tienda Indigo Arte & Artesanía, que abre sus puertas solo para los que participen de este recorrido, quienes pueden tener la tienda solo para ellos.
Y como comprar agota (y mucho), podrá recargar energías en el restaurante Tabla, en Miraflores, el último punto de este paseo, y en donde disfrutará un menú preparado especialmente para usted.
LIMA NIGHT TOUR: DATOS DE INTERÉS
- Este es un servicio que se realiza a pedido y previa cita.
- En cada auto entran dos pasajeros que viajan acompañados por un guía especializado quien va contando la historia y anécdotas de cada uno de los atractivos que encontramos a nuestro paso.
- El recorrido termina en el restaurante Tabla de Miraflores, donde disfrutará de un menú especial. Para la entrada elija entre las bolitas de yuca rellenas de queso paria con huacatay, las brochetas de pollo con marinado a las hierbas andinas, el rocoto relleno con queso serrano o los tamalitos verdes. Como plato de fondo tiene la lasaña de ají de gallina, el pollo al romero con risotto de quinua, los ravioles de lomo a la huancaína, el salmón con salsa de hierbas andinas o el atún con costra de kiwicha al sauco. Los postres están elaborados con peruanísimos ingredientes como maracuyá, chirimoya y lúcuma y los aperitivos con pisco. Este menú incluye también una bebida caliente o fría.
- Para más información sobre este recorrido, llame a los teléfonos: 447-3842, 9746-0230 y 9418-1509.