Si Fujimori logra escapar, es porque ha habido corrupción. Quienes actúan guiados por la razón creen que Fujimori será condenado por sus múltiples delitos

La razón y la fuerza

Rincón del autor

Por Abelardo Sánchez León

A la larga, después de muchísimas penurias, la razón logra imponerse a la fuerza. Cuando logra su cometido deja en el camino un tristísimo reguero de sangre. La fuerza, a la usanza de varias especies de animales, se utiliza como arma persuasiva, tal como ocurre en las broncas de los barrios, cuando aparece el que pega. A mi colegio llegó Mario Barrantes en cuarto de primaria y dijo: "quién pega aquí". Se anticipaba al Jaguar de la novela de Mario Vargas Llosa. Fue su carta de presentación esencial: la necesidad de poner las cosas en orden, saber quién la lleva y quién obedece.

La novela "El señor de las moscas" aborda el tema entre unos niños sobrevivientes de un accidente de aviación. El símbolo de la razón lo representa un niño de anteojos. El símbolo de la fuerza lo hace un niño que cree en el poder de los músculos. Cuando le rompe las gafas, cree que ha derrotado a la persona que reflexiona, duda, se preocupa e indaga. La fuerza no carece, sin embargo, de planes que respalden su proyecto, pero considera que debe primar el poderío militar. El defecto de quienes se guían por la razón es que consideran que la impondrán en el marco del ordenamiento jurídico. Creen en el papel de la ONU o de La Haya. Y no es así. La fuerza se organiza, amedrenta, roba y asesina. La fuerza desconfía de los libros, de la palabra cultura, de las obras de arte. Cree en la ley del más fuerte.

En el Perú lo hemos vivido paradójicamente con los senderistas y los fujimoristas. La esencia del poder reposa en la obediencia ciega al líder. En el libro único o en la inexistencia de libros. En la sujeción al pensamiento del presidente Gonzalo o en la sumisión plena al emperador criollo, entendido como su líder natural. Los dos mataban. Los dos robaban. Los dos pretendían apoderarse del Estado. En el fondo, los dos eran proyectos que se sustentaban en la intimidación y en la ausencia de diálogo.

Patear el tablero. Romper las reglas del juego. No hacer caso del semáforo. ¿Cuándo la razón se contagia de la fuerza y empieza a considerar válidos sus mecanismos persuasivos? ¿En qué momento la fuerza necesita disfrazarse para introducirse en el sistema judicial? La administración de justicia no está fuera de los intereses de los grupos políticos y sucumbe a las presiones y a los chantajes. Si Fujimori logra escapar, es porque ha habido corrupción. Quienes actúan guiados por la razón creen que Fujimori será condenado por sus múltiples delitos. La fuerza bruta, en cambio, maquina cómo puede hacer volar por los aires el proceso judicial.