El país está huérfano de propuestas. Los líderes parecen haber perdido la brújula
Por Juan Paredes Castro
Tanto elogia Alejandro Toledo la revaluación de la economía peruana que ha terminado convirtiéndose, sin quererlo, en protagonista directo de la devaluación de la política.
El ex presidente tiene que haber entendido, detrás de la acusación de violación de que fuera objeto, que sus reacciones no han guardado la proporción debida y que lo que perdió en oportunidad para resarcirse, inclusive judicialmente, ya no podía ganarlo en medio de un escandalete de dimes y diretes, que ha servido, en efecto, para correr la cortina de más de un tema caliente, y nada más.
Hace rato que a falta de agendas partidarias maduras y creíbles, los políticos y la vida política del país --y de ello no se salvan ni Toledo ni Perú Posible ni Jorge del Castillo ni el Apra-- vienen resbalando al terreno fangoso de la confrontación y el ridículo.
Cualquier iniciativa concer-tadora, como la del presidente del Congreso, Luis Gonzales Posada, naufraga en un atolladero de puyas e insultos, de chismes e intrigas, sin el menor margen de reflexión y enmienda. Y para colmo, todo ello se traduce en el desgaste de las mejores ideas y energías que buscan de algún modo revertir nuestra vieja tendencia a las oportunidades perdidas.
Pieza ejemplar de este caricaturesco escenario de emboscadas y zancadillas políticas ha sido el cruce de acusaciones y recriminaciones entre Toledo y el Gobierno o entre el Gobierno y Toledo. ¿Alguna conclusión interesante y trascendente para el país? Ninguna ¿Alguna promesa a futuro digna de inscribirse en los murales de la juventud escéptica de hoy? Tampoco.
Esta endémica enfermedad por el circo congresal y por la banalidad política no obedece sino a la pobreza del proyecto de reestructuración democrática de los partidos, que ni siquiera anda a medio camino, entre la ley que rige su funcionamiento y las normas del sistema electoral, sino absolutamente estancado. No hay ninguna posibilidad, por ejemplo, de que a corto o mediano plazo vayan a celebrarse elecciones internas en los partidos, supervisadas por el JNE y la ONPE.
Sabemos que viene en noviembre el gran congreso nacional del PPC. ¿Será la gran oportunidad para no solo sacar de su repliegue académico a Lourdes Flores sino además para establecer aquello de "un militante, un voto" ?
Por su tamaño y su experiencia el Apra debería dar el ejemplo de democratización y madurez. No con el Apra de Mulder de un lado y el Apra de Cabanillas de otro y el Apra de del Castillo a la vuelta de la esquina y el Apra de Alan García por sobre todas las cosas. Sino con el Apra brotada de las urnas, libres y limpias.