MUJER POLICÍA SALVA MILAGROSAMENTE DE MORIR
Sujeto se enfureció cuando la agente le reclamó por haber chocado su auto
Carmen Castro Caballero ha vuelto a sonreír en la sala de su hogar al lado de sus hijos y no le faltan motivos, pues, como ella misma señala, es un milagro que haya salido viva y sin ningún rasguño, tras haber sido agredida por un iracundo sujeto que le disparó cuatro balazos en la cuadra 39 de la avenida Las Palmeras, en Los Olivos.
El incidente se produjo anteanoche cuando esta suboficial técnica de primera de la PNP, de 43 años, detuvo su vehículo en la citada avenida, pues el semáforo estaba en rojo. Un auto que venía a toda velocidad la chocó por detrás. Ella bajó para reclamar al infractor, identificado como Nizo Javier Saravia Pillihuamán (31), pero el sujeto, que estaba ebrio, lejos de disculparse se puso furioso, sacó su pistola y efectuó seis disparos. Por suerte ninguno de los proyectiles dio en el blanco.
La agente después contaría que al comienzo estuvo preocupada porque temía que los disparos pudiesen herir a alguna persona, pero en el último balazo recién pensó en su familia y se tiró al suelo.
El sujeto fue reducido por un transeúnte y luego detenido por policías que llegaron al lugar para luego trasladarlo a la comisaría de Sol de Oro. Al parecer, lo que irritó a Saravia fue que la agente se identificara como policía y le llamara la atención. El sujeto, según se supo, es un empresario turístico y dueño de una joyería. Primero insultó a Carmen Castro y luego sacó su pistola Baikal calibre 9 milímetros para apuntarle a la cabeza. Cuando esta la esquivó, el sujeto disparó sin lograr impactarla, por lo que la suboficial se salvó de una muerte segura.
En esos momentos algunos transeúntes intervinieron, ante lo cual el agresor continuó disparando, tres veces más contra ellos y la mujer policía. Milagrosamente, nadie resultó herido. Mientras esto sucedía, la agente trataba de esconderse detrás de su vehículo, agachada. El sujeto hizo otros dos disparos al aire.
La policía encontró en el lugar seis casquillos de bala. A Saravia se le halló cinco pasaportes, seis bolsitas de marihuana y sobres pequeños con droga.
La suboficial Castro, presa de una crisis nerviosa, lloró en la comisaría por lo que le había sucedido y explicó detalles del ataque. El agresor cometió delitos de tentativa de homicidio, peligro común y, presuntamente, tráfico de drogas, según los agentes.