Por Beatriz Boza
Por más de cuatro décadas hemos estado acostumbrados a un dólar fuerte frente a nuestra débil moneda. El que ahora 'caiga' el dólar y se haya revertido esa tendencia nos toma por sorpresa y en muchos casos nos asusta. ¿Qué le pasará a mi negocio o mis ahorros? ¿Me alcanzará mi pensión? ¿En qué moneda debo ahorrar? Si a eso le sumamos que la Bolsa de Valores no está dando los réditos del año pasado y que algunos precios básicos (pan, pollo, harina) han subido, aunado a que los analistas hablan de posibles brotes inflacionarios, la sorpresa se convierte en un temor que encuentra eco en prejuicios y correlatos históricos de los años 80. ¿Son justificados estos temores?
Los sólidos fundamentos de nuestra economía, los candados institucionales con que contamos hoy y el manejo responsable que está liderando el Gobierno hacen que el Perú esté en una situación privilegiada en la región, que nos está permitiendo franquear un terremoto mundial. ¿Qué está pasando? Dos cosas.
Por un lado, las hipotecas 'Ninja' (no income, job or assets) otorgadas a deudores sin ingresos, empleo o activos, cuyos préstamos luego fueron vendidos a fondos mutuos y que hoy "se descubre que no pueden ser pagados", han desatado una crisis financiera en Europa y Norteamérica que ha requerido la proactiva y oportuna intervención de sus bancos centrales. Ante este fenómeno y el déficit creciente en EE.UU., la FED (su banco central) ha reducido su tasa de interés, lo que ha debilitado al dólar frente al euro, al dólar canadiense, la libra esterlina, el yen y el sol --¡sí, nuestra moneda (junto con la chilena, brasileña y colombiana) está en esas ligas!-- con lo cual más gente quiere tener soles y el precio del dólar baja. Por otro lado, está el precio del petróleo que ahora bordea los US$80 por barril (una década atrás estaba a US$27), lo que hace que ahora resulte rentable invertir en combustibles alternativos como el biodiésel que se produce del trigo, maíz, palma o caña de azúcar. Como eso genera más demanda por estos productos, ha subido el precio internacional del trigo y del maíz en 200% y 100%, respectivamente, en lo que va del año. Eso impacta directamente en precios de la economía familiar (harina, pan, fideos y galletas, así como en el alimento de pollos y algún ganado).
El alza de precios de los alimentos es un fenómeno mundial. Gracias a la competencia entre productores que existe en el país y la libertad de importación de insumos, somos una de las economías de la región menos afectadas por este fenómeno a la vez que crecemos a más de 7%, con una inflación menor al 3% frente a México (4%), Brasil (4,2%), Chile (4,7%), Colombia (5,2%), China (6,5%) o Venezuela (15,9%), y con una moneda que se ha fortalecido sin saltos traumáticos.
Todo lo anterior ha sido posible porque contamos con seguros institucionales, uno de ellos es la autonomía del BCR. A diferencia del pasado, hoy ya no existe 'la maquinita' ni que el Gobierno pueda echar mano fácilmente a las reservas internacionales, pues la Constitución consagra la independencia del BCR frente al Gobierno. Esto es muy saludable y debe ser celosamente cuidado y potenciado. Como ciudadanos tenemos que creer en nuestra moneda y debemos exigir que esta valga. Por su parte, es responsabilidad de las autoridades garantizarnos eso y mantener los candados institucionales y sanas políticas económicas que han permitido que nuestra economía se fortalezca.