EL CELEBRADO LÍRICO ESPAÑOL SE ENCUENTRA INMERSO EN EL UNIVERSO WAGNERIANO, PUES PROYECTA DIRIGIR UNA AMBICIOSA VERSIÓN DE "EL ANILLO DEL NIBELUNGO"
MADRID [EFE]. Recién llegado de Los Ángeles, donde proyecta junto al director de escena Achim Freyer una nueva producción de "El Anillo del Nibelungo", y Plácido Domingo ya interpretaba el viernes en la Royal Opera House de Londres al Siegmund de "La Valquiria".
El gran tenor español se halla totalmente inmerso estos días en el complejo universo wagneriano y, a estas dos representaciones, suma la de Washington, de cuya Ópera es también director general, y que está en medio de otro anillo, esta vez firmado por la directora escénica Francesca Zambello.
Son montajes muy diversos desde el punto de vista escenográfico, según explica, ya que el de Washington está pensado en aquel continente: "Hay paisajes extraordinarios y ambiente americano, desde los pieles rojas hasta nuestros días".
El de Los Ángeles tuvo una gestación más complicada: Domingo pensó primero en un mundo de animación y en el George Lucas de la trilogía de "Star Wars", pero pronto comprendió que un minuto de animación costaba un millón de dólares, con lo que, aunque no se hiciesen con animación las más de catorce horas que dura la tetralogía, resultaba imposible de financiar.
Consideró luego al director de la película "Moulin Rouge", el australiano Baz Luhrmann, pero este adujo falta de tiempo, por lo que, finalmente, Domingo se decidió por el veterano Achim Freyer, famoso escenógrafo que fue en su día alumno de Bertolt Brecht, y ha firmado exitosas producciones de óperas de Mozart, Gluck, Monteverdi y una excelente "Damnation de Faust", de Berlioz en Los Angeles en 2003.
"Freyer es un genio y el suyo es un mundo de fantasía, algo naif. Es difícil pararle, pero tengo todavía que discutir con él muchas cosas, aunque todavía quedan dos años para que empecemos con "El Oro del Rin"", explica Domingo, quien se define como un artista a quien en principio gusta la tradición, pero no está contra la imaginación siempre que se respete al autor y al público.
"Como director de teatro --explica-- nunca puedes hacer una producción que te guste a ti solo. Tienes que buscar un equilibrio entre lo que te gusta, lo que va a gustar al público tradicional, pero también a un público joven, al que ir abriendo al mundo de la ópera, e incluso a la crítica, que tiene su opinión: hay que pensar en todos los elementos".
La tetralogía de Wagner es "una obra titánica, sin que haya paralelo en toda la historia de la música, pero cuenta además una historia interesante", dice Domingo, según el cual, en la Ópera de Los Ángeles están pensando incluso en comercializar juegos interesantes para niños basados en el Anillo del Nibelungo.
Por otro lado, al tenor español le haría mucha ilusión dirigir un día la tetralogía completa, y piensa ya en el 2010, cuando la presente de nuevo en Washington, en la que quiere dirigir dos obras del ciclo y cantar en otras dos.
El actual Anillo del Covent Garden, en la puesta en escena de Keith Warner, se hace en tres ciclos, a los que se decidió añadir un cuarto en el último momento, ya que los otros estaban totalmente agotados pese a la capacidad del teatro, de más de 2.200 asientos.
Domingo elogia al director musical, el maestro Antonio Pappano, del que afirma que es un músico de "gran imaginación, con gran sentimiento y completo conocimiento del texto, la música y las necesidades de los cantantes".
La crítica británica ha elogiado hasta ahora sobre todo el Wotan de John Tomlinson, el Alberich de Peter Sidhom y la Sieglinde de Eva-Maria Westbroek, así como la labor de Pappano, un director atento siempre al detalle y a la búsqueda del equilibrio entre el escenario y el foso de la orquesta.
¿Se propone Domingo tomarse un respiro en algún momento? No lo parece. Además de este proyecto, se preparara para dirigir en julio en París la nueva ópera, "The Fly", con música de Howard Shore y basada en la película homónima de David Cronenberg, encargado también del montaje.