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"En estadística no hay dato barato"

Esta es una entrevista a un consultor internacional en temas demográficos, quien, por razones de su cargo, prefiere mantener el anonimato para que sus declaraciones no aparezcan como un cuestionamiento de su organismo a la labor estadística del Gobierno

Por Mariella Balbi. Periodista

Tenemos información de que expertos internacionales sugirieron postergar los censos para junio del 2008. ¿Puede confirmarla?
Fue un pedido completamente racional. Un censo no se puede preparar en meses, normalmente su planificación dura entre 18 meses y 24 meses, este se quiso hacer en 8 meses. A inicios de año se dijo en agosto, lo pasaron a setiembre y luego a octubre. Hemos visto que hay problemas con algo esencial y que debió estar hace algunos meses: los empadronadores. La sugerencia de los expertos era hacerlo con estudiantes universitarios a quienes se les pagaba algo. Tradicionalmente se hacía con alumnos de quinto de media, pero hoy vemos una crisis educativa fuerte. Se necesitaría entrenarlos mucho tiempo, cosa que no se ha hecho. Se pensó hacer con el sistema educativo nacional, pero está la relación difícil entre maestros y Gobierno. También con universitarios el problema era si se les pagaba o no

¿En otros países se paga a los censadores?
A los universitarios que censan se les da un refrigerio y un estipendio pequeño. Ahora no se está dando prácticamente nada; se ha captado de todo: estudiantes, empleados, gente de Pro Joven; es apresurado. Normalmente los censos se hacen el 30 de junio; es el punto medio del año y facilita las proyecciones demográficas que se deriven.

Se cuestionó el tiempo para censar, entre 50 minutos y una hora; se dio 15 casas a cada encuestador.
En un censo no se puede hacer tantas preguntas, y creo que faltan algunas. Hay dos problemas: que no se cubran todas las viviendas y que haya un déficit del 10%, casi 3 millones de personas; el otro es que las cédulas estén mal llenadas por el pobre entrenamiento. Ahí hay que contratar gente antes de procesar los datos, porque siempre hay inconsistencias en la anotación de datos y luego errores de digitación.

Otra crítica es que los datos obtenidos no se escanean directamente como en la votación electoral
El cuestionario va a ser pasado a un formulario que se escanea. Podría ser directamente; ahí el tema es costo y tiempo de planificación. El poscenso es complejo; se necesita mucha gente calificada que llene, depure. Normalmente esto pasa por un proceso de consistencia; por ejemplo, para que no haya gente que acuda a la escuela primaria a los 80 años.

¿Cuál es su pronóstico?
Mi previsión es que habrá mucho trabajo luego de la operación censal. No solo para incorporar a la gente que no se pudo censar sino también para dar consistencia y coherencia a la información recogida. Tendrán que contratar a mucha gente para ello, que diga: esto es absurdo, hay que modificar, revisar, etcétera. Se requerirá cerca de 2.000 a 3.000 críticos. Siempre se hace, además.

¿Los datos obtenidos serán confiables?
Pienso que sí. En lo esencial, los datos nunca son mejores que los que se consiguen en una encuesta, con encuestadores muy bien entrenados. En los censos la mayor parte de la información no es tan buena como uno quisiera, por los censadores, la propia población que se aborda, etcétera.

¿Qué pasaría si 3 millones de personas quedan fuera del censo?
Esto es en el área urbana; en el campo el censo dura 15 días. Si es así, lo más razonable es que el INEI envíe encuestadores a las casas sin etiqueta de censado. Omitirlos perjudica la calidad del censo.

La inamovilidad fue innecesaria.
Sí. Hasta 1993 se otorgaba una constancia de haber sido censado y la gente esperaba. Creo que no se ha querido gastar en estas etiquetas; ha sido un error.

¿Se ha querido ahorrar demasiado en este censo?
De haberse entrenado y pagado a los empadronadores, al darle US$20 a cada uno, se habría gastado US$10 millones y no se tendrían problemas. Normalmente la carga para cada empadronador es de 6 a 8 viviendas, aquí han sido 15. Si hay una demora en una familia, el proceso se perjudica. Un buen grupo de escolares fue capacitado el mismo domingo. No hay dato barato. Un dato barato es un dato malo; esa es una regla.

¿El cuestionario ha sido innecesariamente extenso en este censo?
Es un poco más largo que lo usual. Por ejemplo los datos relativos a la vivienda, paredes, techo ya se tomaron hace dos años, y es algo que casi no cambia; por último no son datos que se utilicen mucho. En la encuesta continua del 2006, a 300.000 hogares ya se preguntó sobre discapacidad; no variará sustancialmente. Creo que se debió preguntar el ingreso. En el Perú nunca se hace; en Brasil, Argentina sí. El mismo INEI cuando hace encuestas sí lo pregunta. Es algo que nunca he entendido. A lo mejor se considera 'impolítico' o desfavorable que se sepa que en el Perú, en el área rural, el ingreso medio por trabajo es de S/.120 al mes; o que los pueblos jóvenes sepan el ingreso que tienen y reclamen por su condición de atraso. Estoy suponiendo las razones que pueda tener un estadístico oficialista. Sin embargo es un dato esencial. Un economista necesita cantidad y precio para hacer sus análisis, y se han dribleado el precio.

El cuestionario no consideraba si se era extranjero o no.
No se ha preguntado por el lugar de nacimiento; en los años anteriores sí. Al saberlo se tiene una matriz de todos los traslados o migraciones, aunque se está preguntando por la migración de los últimos cinco años. No sabremos cuántos extranjeros residen en el país, que es casi un acuerdo internacional en todos los países.

¿Hubiera sacado la pregunta sobre religión?
Sí. Casi siempre la Iglesia Católica pide eso. No es una variable importante. Los censos son para saber principalmente la demografía del país: cuántos nacen, cuántos se mueren, tasa de fertilidad, migración y lo esencial de lo económico. Salirse de esa economía de preguntas no tiene mucho sentido. Para otros temas hay encuestas y otros instrumentos, se tiene más tiempo y menos gente para preguntar. Saber a qué sistema de salud está uno afiliado, el idioma con el que aprendió a hablar son preguntas importantes, pero no son propias de un censo. Ahora, que el presidente pida que se retire la pregunta sobre religión tres días antes del censo es impropio. Más aun cuando ya se había impreso 30 millones de cédulas. Tuvieron meses para modificar lo que quisieran. Se supone que el presidente de la República debe haber leído la cédula; 48 horas antes del censo no puede darse cuenta de lo que considera conveniente o no.

"Hacer dos censos seguidos es un hazmerreír estadístico"

Es un censo realizado en medio de una lluvia de críticas
Tiene mucho de muerte anunciada. Muchas de las críticas han sido bien merecidas y no han tenido una respuesta consistente. Han persistido los dos problemas esenciales: tiempo y plata. Con el dinero gastado, las cosas no salen bien.

¿Hay algo de intención política en este apuro?
Lo que se vio fue que a inicios de año el presidente dijo que quería hacer un censo y el jefe del INEI le dijo que sí podía hacerlo. Es lo más político que hay, ¿no? Si el presidente pidió la rapidez para responder a un ex jefe del INEI, puede explotarle en las manos. Se va a sacar otro censo malo; no se trata de tener dos censos cuestionables.

¿Por qué dice que los dos últimos censos son cuestionables?
Porque el Perú es el único país donde se hace un censo en el 2005 y otro en el 2007. Es un hazmerreír estadístico. Debió hacerse uno en el 2000 y el otro en el 2010. La recomendación internacional es cada 10 años.

¿Usted es crítico del censo del 2005 hecho por Farid Matuk?
Sí. Es el otro extremo; son muy pocas preguntas. Según él es porque le daban muy poca plata. Es difícil sacarle cosas a ese censo. No se sabe cuáles son la fecundidad, la mortalidad ni la migración. Dejó de ser demográfico. Demoró un mes en hacerlo. Hubo una omisión de 8% a 10% y la estimación de la omisión no vino de la encuesta poscensal, sino 'a mano', con cálculos sobre los totales.

Matuk lo defiende a morir, sostiene que se puede seguir el cumplimiento de las promesas electorales. ¿Fue un problema de metodología o de fondo?
Su propuesta era hacer un censo brevísimo y luego completarlo con encuestas. En el 2006 se hicieron 1.000 encuestas diarias, 300.000 en un año, repitiéndolas cada año. A eso le llamaba el censo continuo, pero en realidad no lo es. No se sabe a qué fecha puede corresponder la información; esa denominación existe. Con o sin encuesta continua se puede saber si un gobierno cumple o no las promesas electorales.

Alan García dijo que Matuk nos hizo perder millones de dólares.
Hay muy poca información que sacarle, excepto la de vivienda. Esa es la crítica principal. En ambos casos hay deficiencias. En este, si no se sabe el ingreso, poco conoceremos sobre el tema de pobreza. Ninguno de los dos es para sentirse contento.

¿Qué opina sobre las disputas entre Moquegua, Tacna, Cusco?
En el censo del 2005 ocurrió lo mismo con los distritos de Mazamari y Pangoa; no les gustaron los mapas y no contestaron. Es algo que no debe permitirse. El censo en realidad es un acto patriótico; saber cuántos somos, conocernos mejor, etcétera. Uno no debe serruchar su censo; es como cortar la rama donde está sentado.

INEI no debe ser un apéndice propagandístico del Gobierno

¿Para qué sirve el censo? ¿Para ver lo que es lucha contra la pobreza?
Si hubiera una pregunta sobre ingresos, tal vez sí. Cuando no hay ingreso, se inventa un sistema de necesidades básicas insatisfechas: si el padre es analfabeto, si el suelo es de tierra, etcétera. Se saca un perfil del pobre; el censo del 2005 da esa definición. Este también.

No es un arma fundamental para la lucha contra la pobreza.
No está dirigido a eso, principalmente. Sobre todo si no hay preguntas respecto al ingreso. Sirve para conocer la dinámica de la población: cuánta población hay, cuánto va a crecer y por lo tanto qué demandas tendrá, en qué edades va a crecer más y qué tipo de requerimientos tendrá. Si hay mucha movilidad de la población, si hay sitios que se están despoblando aceleradamente. Si hay lugares con alta mortalidad que requieren de atención de salud muy pronta.

¿Al Perú le faltan censos?
En las últimas décadas había censos agropecuarios, económicos. Tenemos un déficit; los últimos se hicieron en la década de 1990. Hay que saber cómo son los cultivos y la manera como se cultiva en el país. No hay un censo de las unidades económicas nacionales, qué tipo de negocios están distribuidos en el país. El censo económico sirve de base para tener, por lo menos, buenas cuentas departamentales. Contar con cuentas provinciales y nacionales ya sería soñar. Desde 1994 no se ha publicado información de cuál es la actividad económica de los departamentos. No sé cómo planificarán la región Huancavelica u otras su desarrollo, conversando entre la gente, no tienen otro sistema, no hay dato que les sirva.

¿El INEI de la época de Fujimori era confiable?
No lo creo. Era demasiado oficialista. En el Perú se creó un defecto, sobre todo a partir de 1990: hacer del INEI un apéndice propagandístico del gobierno, lo que no tiene sentido. Los institutos de estadísticas de los países de la región se preocupan de hacer bien las cosas, no de hacerlas como el gobierno quiere. Si Fujimori hablaba sobre las mujeres o los minusválidos se sacaban libros con cifras al respecto. Se necesita más transparencia en general. La matriz de donde se saca el índice de inflación no es pública; igual pasa con el PBI.

El actual jefe del INEI fue el segundo de Félix Murillo, el titular en la gestión de Fujimori.
Él es economista y hubo un concurso público que estuvo mucho tiempo abierto. A nadie le da ganas de dirigir un INEI que estará digitado. Se requiere una estructura tipo el BCR que garantice la transparencia y la calidad de la información. Mire cómo cayó Gilberto Moncada, jefe del INEI de Toledo. A Luis Solari, primer ministro entonces, no le gustó una cifra y lo sacaron pese a que era un excelente profesional.

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