Lida Enid Bautista de la Cruz murió luego de ser atropellada, pero su hijo se salvó
Era sábado 20 de octubre y Lida Enid Bautista de la Cruz tenía más de una razón para sentirse realmente feliz: ese día cumplía 24 años y ya tenía ocho meses de embarazo. Lo único que la desconsolaba era saber que su pareja y padre de su hijo se hallaba lejos de casa, en Ayacucho.
Esa misma tarde, Lida Enid iba a encontrarse en Surco con una tía y una de sus primas para celebrar su cumpleaños y planificar los pormenores del 'baby shower' que había sido fijado para una semana después. Para ello había preparado las tarjetas de invitación que repartiría entre sus seres queridos.
"Como su bebe iba a nacer en noviembre Lida decía siempre que ese iba a ser su mejor regalo de Navidad", recordó Diana, su prima y con quien compartía una casa en lo alto del asentamiento humano República Democrática Alemana, en San Juan de Miraflores.
Pero los anhelos de Lida Enid de ver crecer al bebe que llevaba en su vientre acabaron de un solo y violento golpe: Un ómnibus la embistió en el cruce de las avenidas Tomás Marsano y Caminos del Inca, muy cerca del lugar donde iba a encontrarse con su tía Agripina y su prima Diana.
Ellas ignoraban que solo a unas cuadras el cuerpo de Lida estaba tendido en una pista, rodeado por algunas personas que intentaron ayudarla inútilmente.
ENTRE LA TRAGEDIA Y LA VIDA
Pocos minutos después, el frágil cuerpo de Lida Enid llegó a una clínica local, pero poco o nada pudieron hacer los médicos por salvarla.
Sin embargo, en el último hálito de su vida, esta joven mujer, que permaneció como NN hasta ayer, tuvo a su hijo por cesárea. Los médicos tomaron la decisión de salvar al pequeño que sobrevivió milagrosamente a aquel terrible impacto que también pudo haberlo matado.
Hoy el pequeño que nació a las 34 semanas de gestación está en la Unidad de Cuidados Intensivos, esperando abrir sus ojitos, pero su madre no podrá estrecharlo entre brazos.
El recién nacido permanece en una incubadora y presenta un problema congénito en el corazón que dificulta su respiración. Aun así los médicos y las enfermeras lo han bautizado como Moisés, pues consideran un milagro que haya sobrevivido al accidente.
Los familiares de Lida, que recién ayer se enteraron a través de los periódicos y la televisión de lo que había ocurrido con ella, solamente atinaron a llorar sin consuelo.
Lo único que esperan es el retorno del padre del bebe, a fin de definir quién se hará cargo de la crianza y cuidado de la criatura.
Eso es algo que toda la familia lo tiene muy en cuenta, pues en más de una oportunidad Lida siempre solía decir: "Por favor, cuiden mucho a mi bebe si algo me llegara a pasar". Una fatal y dolorosa premonición.