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Municipalidad de La Victoria cerró por dos días Damero de Gamarra

PNP desplegó 1.500 efectivos para impedir el ingreso de ambulantes. Sedapal y Luz del Sur detectaron conexiones clandestinas

Por Iván Herrera Orsi

Gamarra no fue ayer esa aglomeración de actividad comercial en la que es difícil abrirse paso, ni esa máquina de producción febril que mueve millones en el sector de confecciones: fue un área solitaria y cercada, un terreno disputado y el escenario de una batalla contra la informalidad. Conforme lo dispuso la Municipalidad de La Victoria, la Policía Nacional acordonó a las 3:00 a.m. todo el perímetro del Damero de Gamarra, el cual permanecerá cerrado un total de 48 horas, en una medida que apunta a erradicar el comercio ambulatorio de la zona.

En la operación intervinieron 1.500 efectivos, además de 50 jinetes y 36 patrulleros, informó el coronel Bruno de Benedetti, jefe de la División Territorial 1 de la policía. Por la hora en que se ejecutó el cierre, no se presentaron hechos de violencia.

Elsie Guerrero, gerenta de Comercialización del Concejo de La Victoria, aseguró que la decisión se tomó en coordinación con los empresarios del lugar. De hecho, Diógenes Alva, presidente de la Coordinadora de Empresarios de Gamarra, permaneció durante la mañana en la zona y expresó su respaldo a la medida.

Como era de esperarse, el cierre causó protestas. Detrás de las rejas que rodean el emporio, cientos de personas --muchas de ellas trabajadoras de las tiendas y talleres de Gamarra-- pugnaban por entrar, preocupadas por el perjuicio económico que representarían para ellas los dos días de paro.

Los más airados eran los confeccionistas, especialmente Antenor Siapo, presidente del Centro de Innovación Tecnológica de Gamarra (Citega). "¿Quién nos va a pagar el alquiler de los locales? ¿Cómo vamos a cumplir con los pedidos que tenemos, si no trabajamos?", se preguntaba, antes de recordar que el retraso en la entrega de la mercadería para el exterior se castiga con fuertes penalidades.

Lo que aparentemente nadie discutía era el objetivo de impedir el ingreso de los vendedores ambulantes, cuyo número superaba los dos mil y que generaban desorden e inseguridad.

Según explicó el alcalde distrital, Alberto Sánchez Aizcorbe, los únicos que podrán permanecer en las calles son los carretilleros y los conductores de puestos de emoliente o venta de periódicos debidamente organizados.

El personal de la Municipalidad de La Victoria aprovechó la jornada para limpiar los postes y las calles vacías y para podar los árboles sembrados en el Damero de Gamarra. Mientras tanto, examinaron la zona equipos del Instituto Nacional de Defensa Civil (Indeci), de Sedapal y de la compañía Luz del Sur. Los funcionarios de Sedapal encontraron conexiones clandestinas de agua y constataron el deterioro y el robo de medidores de consumo. Asimismo informaron que en la zona hay 26 grifos contra incendios.

Los trabajadores de Luz del Sur hicieron hallazgos similares: confirmaron que se estuvo robando electricidad de postes y tiendas y que existían instalaciones peligrosas. Con la ayuda de un camión provisto de un brazo hidráulico, los técnicos de la empresa comenzaron a cortar los cables instalados irregularmente.

"Hemos impuesto el principio de autoridad", aseguró el alcalde Sánchez Aizcorbe. El reto, ahora, es mantener el orden después de que se levante el cerco. El coronel De Benedetti adelantó que, en los días posteriores, en la zona habrá 900 policías por precaución.

Por la noche el ministro del Interior, Luis Alva Castro llegó hasta la zona para constatar la situación y anunció que se efectuará una acción similar en Mesa Redonda.

Informe policial advirtió sobre peligros
La Séptima Dirección Territorial Policial (Diterpol) hizo un estudio sobre la seguridad integral de Gamarra y concluyó que era una bomba de tiempo si no se tomaban medidas, entre ellas la erradicación inmediata de más de dos mil ambulantes. La mitad de ellos depende de los comerciantes formales que los usan como 'jaladores' de clientes.

Sugiere la recategorización de los edificios, pues muchos sin ser construidos para fines comerciales funcionan como galerías, otros tienen conexiones clandestinas y pasadizos obstruidos. En su mayoría las 14 rejas del sector A estaban cerradas o con candados. No había zonas de seguridad en casos de emergencia natural o incendios, pues las calles estaban congestionadas y las rejas impedían una evacuación inmediata. Igualmente recomendaba quitar los hitos u obstáculos en las calles.

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