El cierre por 48 horas del emporio comercial de Gamarra era una medida estrictamente necesaria para empezar a poner orden en esta caótica zona, convertida en una bomba de tiempo.
La Municipalidad de La Victoria no ha hecho más que responder al sentido común y a las reiteradas advertencias que han planteado la prensa y Defensa Civil. A puertas de la campaña navideña, tenemos que tomar todas las previsiones para evitar otra gravísima tragedia como la de Mesa Redonda, que costó la vida a casi 300 personas e incalculables daños materiales.
Hay que aprender de la experiencia. Las calles de Gamarra, al igual que las de Mesa Redonda, están saturadas por miles de ambulantes, lo cual sería fatal en caso de un incendio. A más de ello, se ha detectado marañas interminables de conexiones clandestinas de electricidad, teléfono y agua, que tienen que ser eliminadas y sancionadas.
Este cierre pudo ser quizás mejor coordinado con los mismos comerciantes, para no incurrir en situaciones que puedan ser utilizadas para generar acciones legales contra el concejo. Pero, sin duda, se trata de un indispensable primer paso para el ordenamiento integral de la zona, que no debe ser flor de un día, sino que tiene que sostenerse y ampliarse.
Y, ahora que se erradicará a los ambulantes y la competencia informal, hay que mejorar los accesos y el ornato, pero también revisar la expedición de licencias para negocios y galerías formales.