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El 'fair play' en tiempos de cólera

Manuel Burga debe tener la piel más dura del mundo pues no se inmuta ante la impresionante oposición que goza entre los peruanos. Casi un 100%

Por Abelardo Sánchez León

Antes de la famosa globalización hubo varias instituciones ecuménicas, mundializadas, cuyas decisiones se tomaban a leguas de distancia de nosotros, pero nos afectaban en la vida privada. Podemos nombrar al Partido Comunista (el bolsillo, la economía, la política, cuya sede estaba en Moscú); a la FIFA (el deporte, la recreación, cuya sede está en Ginebra); el Vaticano (el alma, el espíritu, la religión, ubicado en Roma) cuyas extremidades alcanzan cualquier rincón del planeta. El Partido Comunista prácticamente ha desaparecido, pero quedan en pie la FIFA y el Vaticano. Manuel Burga se aferra al territorio globalizado de una de las instituciones que más dinero mueve en el mundo y el Vaticano nos ha impuesto a Juan Luis Cipriani, pues se tomó la decisión allá y sin consultárnosla a nosotros.

Manuel Burga debe tener la piel más dura del mundo pues no se inmuta ante la impresionante oposición que goza entre los peruanos. Casi un 100%. Cuando obtuvo la victoria, los titulares exclamaron: "Ganó Burga, perdió el Perú". Bueno, ganó Paraguay, Chile, Brasil o Ecuador y siempre perdió el Perú. ¿Qué lleva a Burga a aferrarse al cargo con tanto ahínco? Dicen por allí que pretende seguirle los pasos a Nicolás Delfino (el otrora omnipotente) y que desea ingresar a la planilla FIFA y jugar a la inclusión civilizada en este mundo globalizado.

El Gobierno, mientras tanto, desea meterle el diente a Burga y tropieza, como antaño, con el monstruo imperialista. Nos advierten que Alan García ni se atreva a meterse con el mandamás (esa expresión nos encanta) porque pendería la amenaza de que nos desafilien. Si el Gobierno interviene seríamos desalojados de la FIFA --y de las masoquistas eliminatorias en curso-- y nos convertiríamos en el paria, en el apestado, en el marginal. Kuwait, la República Central Africana y el Perú, están a punto de correr con esa suerte. Nuestro ánimo tremendista nos lleva a seguir por ese camino: basta de payasadas, de elecciones bamba en el Alianza, que le sigue sin descaro los pasos a la 'U' de los tiempos del gordo González. Basta de Manuel Burga y como Sansón digamos: "¡Abajo los filisteos!".

Recordemos que el Congreso se metió con Paulo Autuori e incluso cuestionó su sueldo. Y, aunque sea tarde y suene a leche derramada, el técnico brasileño estaba mejor capacitado que Freddy Ternero, Franco Navarro, Julio César Uribe y Chemo del Solar, la seguidilla de entrenadores que tomaron la rienda de nuestro llamado fútbol. Pero Burga está feliz de la vida: ¿Qué es, dice, el Perú para la FIFA? ¿Qué es una adolescente ecuatoriana para el racista del metro de Barcelona? ¿Cuál es la moral --no digo las ganancias-- que respalda a la globalización?

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