Edición impresa

  • Imprimir página
  • E-mail
  • Aumentar texto
  • Disminuir texto
  • Favoritos
  • Mr. Wong
  • Delicious
  • Menéame
  • Google

El TLC cerca de la línea de llegada

Por Raúl Ferrero. Jurista

Después de la aprobación del TLC por el Comité de Medios y Arbitrios de la Cámara de Representantes estadounidense, con el voto unánime de sus miembros (39 en total), todo hace pensar que tanto esa cámara como la de senadores deberán ratificar el tratado de libre comercio celebrado con nuestro país.

Estamos cerca de que se le baje la bandera a cuadros a un tratado que sin ser la panacea nos acerque y vincule directamente con el mundo desarrollado. Esto será muy positivo para nuestro país, pero a la vez exigirá esfuerzos especiales para lograr tener éxito en un mercado que crecerá en más de diez veces para los productos peruanos.

Y las cosas no serán fáciles, ya que EE.UU. tiene suscritos y vigentes tratados similares con otros países que incluyen a algunos latinoamericanos como México, Chile y los centroamericanos. Por ende, para ingresar con éxito a ese nuevo mercado, será indispensable que nuestros productos sean verdaderamente competitivos.

Nuestros empresarios tendrán que sacar el mayor provecho de las ventajas comparativas que favorecen a los productos peruanos, como lo son, entre otras, una mano de obra de costos bajos, materias primas de fácil alcance, de las que se debe obtener mayor valor agregado, y un sentido empresarial no lo suficientemente aprovechado, como el que nos muestran permanentemente las mypes.

Con el precio del petróleo en casi US$95 por barril, es claro que un país con más de cincuenta ríos que se precipitan desde las zonas altoandinas hasta la costa, tiene que aprovechar la energía hidroeléctrica, a la que debe sumarse una mayor explotación del gas natural y la energía eólica, para que así el factor energético se constituya en una ventaja adicional que todavía no se aprovecha debidamente.

Tal como lo vaticinan Mercedes Aráoz y David Lemor, quienes han realizado una excelente labor, al igual que Alfredo Ferrero durante el gobierno del presidente Toledo, de lograrse la ratificación congresal del TLC en las próximas dos semanas, será necesario adecuarse a los mecanismos del mismo convenio, lo que probablemente tomará poco más de medio año.

Ese tiempo debe ser aprovechado para comenzar a modernizar nuestras líneas de producción y las áreas en las cuales tenemos desventajas manifiestas como lo son las de tecnología, investigación e informática.

Si bien el déficit de infraestructura es dramático, el problema del retraso tecnológico no se queda muy atrás. La atención hacia la innovación tecnológica tiene que tener prioridad, con los incentivos que sean necesarios, ya que de lo contrario no será posible mejorar los índices de competitividad que resultarán indispensables en un mercado decuplicado.

Los retos están a la vista y se debe comenzar a enfrentarlos desde ahora.

Si bien la ratificación del TLC, que ha demorado más de lo pensado, será un logro de una política que se comprendió que no solo debía ser de Gobierno sino de Estado, a la cual debían adherirse los gobiernos que se sucedieran, también es cierto que existen otras políticas que son de Estado y no solamente de Gobierno, que no se están abordando.

Entre ellas podemos señalar la lucha contra la pobreza y la sustancial mejora de la educación, que son dos temas de la más alta prioridad. Y las dos redundarán, necesariamente, en un mejor aprovechamiento del mercado extendido que significará el TLC, el cual tiene que estar acompañado por otras políticas de Estado para que resulte todo lo provechoso que debe ser y se espera que sea.

  • Imprimir página
  • E-mail
  • Aumentar texto
  • Disminuir texto
  • Favoritos
  • Mr. Wong
  • Delicious
  • Menéame
  • Google