Siniestro se inició en sótano hacinado con mercadería fácilmente inflamable. Bomberos tuvieron problemas pues el agua fue insuficiente
Por Mario Mejía Huaraca
Ayer el infierno se volvió a instalar en Mesa Redonda. Dos grandes galerías de la cuadra 6 del jirón Puno fueron arrasadas rápidamente por el fuego. Pudo haber sido una tragedia, pero afortunadamente esta vez no hubo muertos ni heridos. Los resultados fueron millonarias pérdidas económicas y la clara evidencia de que ese conglomerado comercial es una bomba de tiempo.
Una inmensa columna de humo negro, que se podía distinguir desde varias cuadras a la redonda, daba una clara idea de la magnitud del siniestro. En medio de los gritos de desesperación de los comerciantes, centenares de bomberos tuvieron una ardua labor, pero no pudieron impedir que el fuego dejara en cenizas los dos edificios modernos donde se comercializaban artículos de plástico y juguetes. Al cierre de esta edición, los bomberos seguían luchando por apagar las llamas.
El fuego se inició cerca de las 4 de la tarde en la galería mayorista Geraldine, ubicada en el jirón Puno 630. Los vigilantes del mencionado centro comercial informaron que el incendio comenzó en el sótano del inmueble de cinco pisos, el cual servía como depósito de juguetes. "Yo estaba descargando mercadería cuando escuché un sonido como si se reventara un foco y empezó a salir bastante humo. Con las justas pude escapar", reveló a El Comercio un vigilante llamado César.
El fuego se propagó rápidamente y nada pudieron hacer los seis vigilantes de la galería. Los extintores de nada sirvieron. Apenas hubo tiempo para hacer sonar la alarma y evacuar el edificio. Las llamas avanzaron rápidamente, debido a la gran cantidad de material inflamable, y llegaron a todos los pisos del inmueble.
Las primeras unidades de bomberos llegaron después de 15 minutos, pues no fue fácil ingresar a la zona que casi siempre está congestionada. El comandante Jorge Vera sostuvo, además, que no funcionaron los sistema contra incendio de las galerías y, como siempre, no hubo suficiente cantidad de agua para lidiar con las llamas. "Los hidrantes funcionaban pero no eran suficientes para un incendio de esta envergadura", dijo.
Alrededor de las 5 de la tarde, las llamaradas se extendieron a una galería vecina llamada Top Center, ubicada en Puno 618. Desde los techos de los edificios que estaban al frente, una media hora antes la gente gritaba a los bomberos y señalaba esa galería, pues por la parte alta empezaba a incendiarse, pero estos no entraron sino hasta después de que los tres últimos pisos estaban en llamas.
Al parecer las mangueras no llegaban hasta los hidrantes y eso dificultaba el trabajo. Si bien Sedapal puso a disposición cinco camiones-cisterna y había seis hidrantes en la zona con 40 libras de presión, todo ello fue insuficiente.
Recién a las 7:30 p.m., un comandante de los bomberos anunció que el fuego estaba bajo control, es decir que ya no amenazaba con expandirse a otras galerías, sin embargo las llamas continuaban ardiendo hasta el cierre de esta edición. El fuego se reavivó sobre todo en los sótanos y en algunos pisos, a los cuales los bomberos no podían entrar.
BOMBERO SEMI ASFIXIADO
Hasta el lugar llegó el ministro de Salud, Carlos Vallejos, quien señaló que no se había reportado muertos ni heridos. Dijo que su presencia obedecía a que se trataba de una emergencia y quería supervisar personalmente el apoyo necesario.
Por suerte, los médicos no tuvieron casos de importancia que atender. Solo se prestó atención al bombero Walter Correa, de la compañía número 11 de San Borja, quien estuvo semiasfixiado debido a la densa humareda.
La fiscal provincial de turno Ana María Santiago , quien llegó con un grupo de fiscales y diez médicos legistas, señaló que se tuvo que desalojar a la fuerza a unos veinte comerciantes que, lejos de cuidar su integridad física, querían salvar sus pertenencias y ponían en peligro sus vidas. Efectivamente, se vio a varios de ellos con lágrimas en los ojos cuando forcejeaban con los policías y suplicaban que los dejaran ingresar a las galerías para ver sus puestos.
Treinta unidades de bomberos llegaron hasta el lugar y unos 200 hombres de rojo participaron en la lucha contra el fuego.
La policía y el serenazgo actuaron rápidamente para evitar el pillaje . Se formaron varios anillos de seguridad para que nadie ingresara a la zona.
También llegó el director de la Séptima Dirección Territorial de la Policía, Octavio Salazar , quien dijo que muchas de las galerías estaban tugurizadas y representaban un gran peligro.
El comandante Vera recalcó que fue complicado luchar contra el fuego debido a que en el sótano se había almacenado inadecuadamente una gran cantidad de mercadería inflamable. "Eso sucede en todas las galerías, por lo que en cualquier momento se puede volver a repetir un nuevo incendio", advirtió Vera.
TESTIMONIO
"Creo que nos hemos quedado sin casa"
Mi esposa y yo estamos enfermos. Vivimos en el solar del jirón Puno 636, a un costado de la galería donde empezó el fuego. Me levanté de la cama para ir al comedor a traer la medicina, pero solo vi humo negro en toda la casa. Grité y obligué a mi viejita a salir porque ella no quería. Vivimos aquí hace unos 40 años y recuerdo que el incendio de hace seis años en Mesa Redonda no alcanzó nuestra casa, pero salimos. Ahora creo que nos hemos quedado sin casa, creo que se han llevado mis cositas. No pude cerrar la puerta por miedo a que me atrapara el fuego". LAURO HERRERA. VECINO
PUNTO DE VISTA
No aprendemos*
La Municipalidad de Lima debería tener un plan de contingencia para que los involucrados sepan cómo actuar en zonas como Mesa Redonda en caso de incendio. Ello junto con un dinámico plan de inspecciones constantes para verificar infraestructura y el estado de los hidrantes.
En zonas de mucho público es crucial constatar periódicamente si los hidrantes están operativos. Las rutas de evacuación deben estar claramente señalizadas y los pasadizos libres de obstáculos, cosa que no sucede en la mayor parte de galerías de Mesa Redonda.
No aprendimos la lección del 2001. No se han hecho los ejercicios necesarios, no existe un plan de contingencia contra incendios. Es hora de sensibilizar a las autoridades. Los bomberos deben convertirse en aliados ideales de la municipalidad, para llevar adelante una planificación previa. Ahora solo los llaman para apagar el incendio.
Un primer paso sería el inicio de ejercicios preventivos, de dos tipos: los planificados y los inopinados. Los primeros para evaluar si lo que se propone funciona, para saber cómo actuar en la emergencia. Luego, los inopinados, fundamentales para crear una cultura de prevención. Estos ejercicios son importantes porque en los primeros minutos de la emergencia, y antes de la llegada de los bomberos, atenuarán el riesgo de que se produzca una tragedia de grandes proporciones. De lo contrario, solo nos quedará seguir lamentándonos.
* JORGE MARISCAL. Especialista en gestión de riesgos