Según últimos estudios, el mayor número de suicidios en el interior ocurre en Junín. Por eso los profesionales de la salud tratan de hacer todo para disminuir esa cifra
Por Raúl Mayo Filio
Cada historia es diferente, pero el método casi no difiere: Veneno o una viga para colgarse. El centro del Perú, en particular Huancayo, se ha convertido en un lugar donde el número de suicidios, en lo que va del año, se elevó considerablemente: 71. Si se tiene en cuenta que en todo el país los suicidios suman 330, según el Instituto Guestalt de Lima (IGL), entonces los ocurridos en el valle del Mantaro representan el 20% de esa trágica cifra.
El problema alcanzó tales dimensiones que cincuenta psicólogos de las universidades de Huancayo levantaron sus carpas en la plaza Huamanmarca para escuchar a las personas que buscan un consejo.
Para Mercedes Jesús Peña, decana del Colegio de Sociólogos de Junín, se trata de un problema muy complejo porque la población se ha convertido en hipersensible por causa de factores históricos (terrorismo), climatológicos (desastres naturales), económicos (pobreza) y emocionales (depresión, alcoholismo, esquizofrenia, celos).
"Todos los actores sociales, empezando por las autoridades, deben trabajar para cambiar esto, por lo que se sugiere campañas educativas a largo plazo en los centros educativos, incluso itinerantes en las comunidades y pueblos alejados", dijo.
El psicólogo Saúl Jesús Mallqui manifestó que, durante la campaña realizada en Huancayo, se pudo conocer que la falta de comunicación al interior de las familias causa gran estrés entre sus miembros. Indicó que una persona con depresión debe buscar a alguien en quien confiar y desfogar todo lo que tiene reprimido.
Problemas familiares entre las parejas, que muchas veces llegan hasta la agresión física, son observados por los hijos, quienes se llegan a convencer de que son culpables y por ello creen que si se matan, sus padres vivirán más felices.
El sociólogo Rubén Santana Onoc dice que una perspectiva muy errónea de la realidad --que se arrastra desde la época de la violencia política, en que la gente se acostumbró a convivir con la muerte y que las nuevas generaciones heredaron-- es la causa por la que los pobladores de esta parte del país atentan contra su vida, convirtiendo el suicidio en una práctica que se considera normal.
Los adultos que tienen problemas económicos, familiares, sentimentales o de salud cometen suicidio para librarse de la carga y ese mal ejemplo es el que transmiten a los jóvenes.
Eso lleva, por ejemplo, a casos como el suicidio de adolescentes por causas tan inverosímiles como que les compraron un objeto que no les gustaba, les prohibieron salir a una fiesta, los reprendieron por mal comportamiento, sacaron malas calificaciones o tuvieron decepciones amorosas.
De otra manera no se puede explicar cómo es que un púber de 14 o 15 años planifique quitarse la vida; es decir, escoja el lugar, llegue hasta allí provisto de los productos para matarse como veneno y alguna bebida para mezclarlo y escriba una carta de despedida. Es decir planifica el hecho con tal frialdad que no corresponde a su edad.
El menosprecio por la vida se refuerza a través de los medios masivos de comunicación, que difunden diariamente crímenes cuyos autores apenas son sancionados, lo cual da la sensación de que la vida no vale nada.
La psicóloga Carmen Aliaga Arroyo, que forma parte del servicio de serenazgo de Huancayo, mencionó que el estrés y la depresión alteran el proceso cognitivo y los jóvenes optan por matarse, por lo que --dijo-- es necesario desarrollar trabajos preventivos.
"Una persona que quiere suicidarse sufre insomnio, dolor de cabeza, falta de apetito, no tiene motivación, por ello es necesario las palabras de aliento, hay que darnos un tiempo para nuestros hijos, enseñarles los valores", aconsejó.
SEPA MÁS
4Huancayo, Arequipa y Trujillo concentran la mayor cantidad de suicidios en el interior, reveló el jefe del Programa de Prevención del Suicidio del Instituto Nacional de Salud Mental Honorio Delgado-Hideyo Noguchi, Freddy Vásquez Gómez.
4Diversas instituciones estatales y académicas de Huancayo han formado una mesa de prevención de suicidios para combatir este mal.
Algunas víctimas
César Malpartida (25)
Se ahorcó tras discutir con su pareja.
Elizabeth López (16)
Se envenenó por una decepción amorosa.
Walter Palomares (34)
Se envenenó por no tener trabajo fijo.
Víctor Guzmán (66)
Se envenenó por problemas económicos.
Jackeline Quiñones (20)
Se ahorcó después de discutir con su pareja.
Rosa Meza Huayra (42)
Se envenenó porque no soportó vivir sola.
Roger Casachagua (22)
Se arrojó al río Mantaro por una decepción amorosa.
Octavio Quispe (65)
Se ahorcó por estar enfermo.
Harol Jacobo (23)
Se envenenó por depresión.
José Camayo (29)
Se arrojó de un puente por problemas familiares.
Saúl Galarza (20)
Se ahorcó por una decepción amorosa.
Paulino Chagua (20)
Se ahorcó por deuda con banco.