Cuando el pequeño Richard Curichagua cayó moribundo en las manos del neurocirujano Ramiro Koasaca Torres, el galeno no dudó y apeló a la técnica de los paracas para practicarle una antiquísima trepanación craneana.
Claro que el médico del hospital El Carmen, de Huancayo, no utilizó una lámina de oro u otro metal para cubrir el orificio, tal como lo hacían los paracas. Tampoco le dio chicha macerada ni el potente alucinógeno conocido como San Pedro, pues para eso ya existe la anestesia. Pero la arriesgada intervención salvó la vida del pequeño Richard. Ahora, en Huancayo, Ramiro Koasca es conocido como el 'Doctor Paracas'.
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Técnica ancestral salva la vida de niño