El pedazo de cráneo retirado fue implantado debajo de la piel del abdomen del niño para que se conserve
Un pequeño de 7 años que sufrió el impacto de una piedra en la cabeza quedó con apenas un hálito de vida. Así, en coma profundo, fue trasladado desde su comunidad en el anexo de Pallalla, distrito de Acoria (Huancavelica), al hospital El Carmen de Huancayo.
Richard Curichagua moría lentamente, por eso el neurocirujano Ramiro Koasaca Torres no lo pensó dos veces y apeló a la técnica de los paracas para practicarle una trepanación craneana y retirarle un trozo de cráneo ubicado un poco más arriba de la frente con la finalidad de aliviar la inflamación del cerebro.
Al final de la operación, la fisura que se abrió en la frente fue cubierta con piel de la cabeza del menor. Mientras tanto, el pedazo de cráneo retirado fue implantado debajo de la piel del abdomen del niño para que se conservara. La idea del galeno es reponer posteriormente esa parte del cráneo en la frente, cuando el menor se recupere totalmente y ya no corra peligro su vida.
La arriesgada intervención salvó la vida del niño que rápidamente recuperó la conciencia. Al cabo de una semana, el pequeño Richard ya habla, canta, juega y hasta pide más comida a las enfermeras que lo atienden con paciencia y ternura.
El médico Ramiro Koasaka le ha tomado tanto cariño al pequeño Richard que lo visita a diario e incluso se encarga de rascarle las zonas de la cabeza donde las vendas causan picazón.
Además, el médico encargó a las enfermeras que le informaran permanentemente de la evaluación del estado de la salud de Richard.
Dentro de unas semanas el niño campesino será sometido a una segunda intervención quirúrgica, en la que se repondrá en la cabeza el trozo de cráneo de 12 centímetros por 7 centímetros que se mantiene debajo de la piel en su abdomen.
Esta es la primera intervención quirúrgica de este tipo que se realiza en el hospital El Carmen de Huancayo.
Tanto Richard como Ramiro, su médico, han logrado mantener una buena amistad, y la gratitud de los padres del menor es enorme, pues si no hubiera sido por la decisión del médico, el niño no habría sobrevivido.
Este milagro de la ciencia es muy comentado entre el personal del hospital que ahora llama 'Doctor Paracas' a Ramiro Koasaka.