H ay una antitécnica y abusiva instalación de peajes a cortas distancias entre uno y otro en el tramo inicial de la Panamericana Sur. Su presencia, en los kilómetros 19, 32 (que cobra por retornar a la carretera), 45 y 64, constituye un permanente atropello contra los derechos de millones de usuarios que transitan en sus vehículos, especialmente en la temporada veraniega.
Es cierto que estamos ante un problema que viene de tiempo atrás. Mayor razón para no dejarlo que este se extienda aun más. Recuérdese que los estándares internacionales estiman que las casetas de peajes deben estar separadas entre sí por un mínimo de 100 kilómetros. Ante semejante panorama, es impostergable la aprobación de una norma que, como resultado de un concienzudo estudio técnico de mantenimiento de vías, fije un patrón obligatorio para la instalación de estas garitas, y así se justifique el cobro por el uso de la vía pública.
La comuna de Lima, que tiene tres de las cuatro garitas mencionadas, y el MTC deben coordinar mejor sus acciones para una coherente y óptima prestación del servicio.