Se sabe que las FARC colombianas de revolucionarias no tienen nada, solo son el poderoso ejército del narcotráfico; la ideología guerrillera quedó atrás
Por: Mariella Balbi |
Durante años el poblado de Ocobamba --con cerca de 3.000 personas-- anduvo perdido en el anonimato nacional, sin que sus necesidades preocuparan al Estado o a los gobiernos. No obstante, para el narcotráfico es un lugar conocido, frecuentado y útil para transportar la droga que sale del VRAE (el valle del Apurímac y del Ene). El Perú oficial sitúa a Ocobamba donde el diablo perdió el poncho, pero el narcoterrorismo lo considera estratégico. El preciso y radiográfico informe de Norka Peralta, colega de esta casa que viajó a la zona, nos pone los pelos de punta y de qué manera. Lo descrito ahí es de un realismo escalofriante, aunque lamentablemente sea un 'deja vu'. Una historia vieja, repetitiva, cansina que nos enrostra sin concesiones lo que es nuestro Estado: sin reflejos y torpe.
El ataque a la comisaría de Ocobamba fue brutal y la muerte del capitán PNP Héctor Zegarra, heroica. Previamente había decomisado más de 82 kilos de PBC y además tenía liderazgo entre la población. Suficiente para que luego del bombardeo lo ultimaran cobardemente. Quienes siguen el accionar del narcotráfico advierten al unísono que avanza; los gobiernos sucesivos lo niegan. Ante cada embestida con sus consecuentes muertes se dice exactamente lo mismo: que se reactivarán las bases militares y se reforzarán las comisarías, que hay un plan social para el VRAE, que falta la presencia del Estado. Hace no mucho viajaron varios ministros a la zona; a algunos se les salieron las lágrimas y se les quebró la voz. Un gobierno más que dice que esta vez sí se hará algo.
El archiconocido libreto agrega que la zona es difícil, prácticamente inexpugnable. 'Sotto voce' se sabe que hay cierto crispamiento entre las fuerzas policiales y militares, sin que nadie asuma el liderazgo de su impostergable desarrollo. Entretanto los 'narcos' sacan la droga en burros o por una carretera vigilada por dos o tres policías y dan trabajo, guste o no. Según lo mostró un reportaje televisivo, al parecer estamos ante algo nuevo: un escuadrón o columna financiada por el narcotráfico. ¿Sendero ya no es útil y se están creando unas FARC al estilo peruano?
Se sabe que las FARC colombianas de revolucionarias no tienen nada. Solo son el poderoso ejército del narcotráfico; la ideología guerrillera quedó atrás. Pero el control que tienen de una parte del territorio colombiano es contundente; han creado bolsones impenetrables donde la organización social se rige bajo sus reglas. La Procuraduría Antidrogas tiene un presupuesto de 340.000 soles anuales y la comisaría de Machente, en el VRAE, no tiene teléfono fijo ni celulares. Pensemos en alguien de Putis, Ocobamba o Chacca, todos poblados de la zona; si este nuevo 'ejército' de sicarios no maltrata a la población y si el narcotráfico da un poco de chamba para qué resistirse o defender a un Estado fantasma.