Mil vendedores se varios mercadillos organizan enorme desfile de modas. Dirigentes han logrado que se imponga el orden y la seguridad
Por: |
Cuando hace 20 años el entonces alcalde de Arequipa, Luis Cáceres Velásquez, los sacó por la fuerza de los alrededores del Parque Duhamel, creyeron que sus negocios morirían. Hoy son propietarios de un terreno de casi 5.000 metros cuadrados en la avenida Siglo XX del Centro Histórico de Arequipa, donde se alistan para competir con los grandes centros comerciales que llegan a la Ciudad Blanca.
Son conscientes de que solos están condenados al fracaso, por eso decidieron unirse y organizar un desfile de modas que amenaza con paralizar gran parte de la ciudad, pues instalarán su pasarela en medio de la avenida Siglo XX. En este certamen invertirán 20 mil soles. La mayoría de los gastos serán asumidos por los auspiciadores.
Además aseguraron la participación de 20 modelos, quienes lucirán las prendas que fabricantes de Gamarra les abastecen, pero también confecciones de microempresarios arequipeños. El desfile está programado para el sábado 1 de diciembre y busca captar la atención de los arequipeños ante la llegada de los megacentros comerciales.
Pero el desfile de modas es la conclusión de varios pasos previos. El primero fue convencer a los mil socios de los mercadillos Don Ramón, San Rafael, Comercio Internacional y la Esquina del Comercio (este local aún debe ser mejorado) de que debían convertirse en el Gran Centro Comercial Siglo XX Don Ramón.
El segundo paso es comprar un terreno cercano para construir allí una playa de estacionamiento para 1.200 vehículos, número de clientes que reciben en un fin de semana. No tienen dinero, pero sí la oferta de la Caja Municipal de Arequipa y el Banco de Crédito para financiar la transacción.
El tercer paso ha sido corregir las deficiencias de seguridad que tienen y que les hizo notar una reciente visita de inspectores de Defensa Civil. Los dirigentes afirman que desde que comenzaron hace 15 años en sus locales, ellos han mejorado las condiciones de seguridad. Hoy tienen tiendas de tres metros cuadrados construidas de planchas metálicas, con instalaciones eléctricas seguras (cada uno con una llave electromagnética) y extintores en zonas estratégicas. Además ampliaron los pasadizos a 1,80 y 2,20 metros y retiraron su mercadería de las zonas de acceso. Todo eso les demandó una inversión adicional de casi 300 dólares por tienda.
TRES MOSQUETEROS
Los presidentes de los centros comerciales comenzaron su sueño casi como tres mosqueteros, sin contar con el apoyo de sus socios. Hoy todos los respaldan y, aunque las ventas aún son bajas, antiguos clientes, que los conocieron como ambulantes, han vuelto a buscarlos, saben que sus productos en un 90% son nacionales, además tienen el proyecto de emitir a principios del 2008 la primera tarjeta de crédito popular con el respaldo de una entidad financiera (las conversaciones están avanzadas con la Caja Municipal), aunque ya venden a crédito a los clientes que los siguen desde hace 20 años.
DEL CONSULTOR
MICHEL AZCUETA. Presidente de la Escuela Mayor de Gestión Municipal
La fuerza emprendedora
Esta noticia coincide con el anuncio hecho ayer desde la Universidad de Banson y The London School of Economics de que el Perú ocupa el primer lugar en el número de emprendedores en el mundo.
Nadie pone en duda esa cualidad ni el tesón de peruanos y peruanas, y las acciones de los empresarios arequipeños lo demuestran una vez más. Ellos ratifican que cuando se une visión clara de futuro, autoestima y convencimiento de las potencialidades propias, más una organización solidaria y concertación entre los diferentes actores, el éxito está asegurado. Ya no importa la escasez inicial de recursos ni la ubicación concreta de la experiencia que a muchos les parece, al comienzo, una locura y que, con el correr del tiempo y el trabajo permanente, se revaloriza no solo el terreno concreto sino toda la zona adyacente, como lo están logrando los emprendedores de Don Ramón.
Los gobiernos locales y regionales, y las entidades financieras deben apoyar este tipo de experiencias que aseguran puestos de trabajo, generación de riqueza e innovación y, por supuesto, producción nacional. Estoy seguro de que los arequipeños asistirán masivamente al desfile de modas de Don Ramón y que pronto la calidad de los productos expuestos será reconocida nacional y, más tarde, internacionalmente.