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Demos su real medida a los problemas

Entrevista RICARDO NÚÑEZ MUÑOZ

Por Francisco Sanz Gutiérrez

Se precia de una amistad de larga data con el presidente Alan García y de considerar al Apra como un partido hermano. El senador chileno Ricardo Núñez (Partido Socialista) estuvo dos días en Lima para animar, junto con representantes de los partidos de gobierno del Perú, Chile y Bolivia, una conferencia trinacional de integración, y la ocasión sirvió para revisar los vaivenes de la relación entre nuestros países en los últimos tiempos.

¿Estamos peruanos y chilenos resignados a vivir en un estado permanente de animadversión y desconfianza?
En nuestros países siempre van a existir sectores, felizmente cada vez más minoritarios, que van a hacer de las discrepancias un caldo de cultivo permanente para generar desencuentros que pueden ser graves para las dos naciones. El tema es cómo somos capaces de aislar las dificultades, sin que eso signifique lanzarlas por la borda, y cómo fijamos agendas comunes que nos permitan resolver los desafíos.

Usted ha hablado de enfrentar con valentía histórica todos los problemas pendientes y uno de ellos es el de la delimitación marítima. ¿Son sus palabras un jalón de orejas para quienes en Chile quieren soslayar el tema?
Ese tema es tan concreto que no mirarlo --aunque no me guste-- es enceguecerse de manera absurda. No querer mirar las cosas no es la solución. Los problemas están ahí y este, en particular, existe, más allá de que yo crea que Chile tiene buenas razones. Y por cierto, que también entienda que el Perú puede tener buenas razones.

¿Reconoce entonces que acudir a la corte de La Haya es la única vía de solución?
El único camino que conozco para resolver esto es el de la justa interpretación de los acuerdos entre ambos países. Como existen interpretaciones distintas, el Perú va a recurrir a La Haya y nadie puede impedírselo. Chile tendrá entonces que enfrentar, con sus buenos argumentos, esta situación. El derecho y la justicia internacional están ahí por algo, para hacer valer los acuerdos entre naciones.

A principios de año usted declaró, tras entrevistarse con el presidente Alan García, que el tema del límite marítimo no sería planteado durante el gobierno aprista. ¿Qué cortocircuito dialéctico hubo ahí? ¿O nuestro mandatario cambió de parecer?
Por mi cariño, afecto y amistad con el presidente del Perú, no puedo llegar al límite de saber exactamente cuáles son los pasos que va a dar como gobernante. Del decir al hacer hay distancias. Colocar este tema en agenda es parte de la manera soberana con que el presidente García toma sus decisiones. Uno simplemente constata ello, no hay más que eso.

Este año se dieron otros dos puntos de controversia, uno por el proyecto de creación de la región Arica y Parinacota y el otro por el proyecto de cuota de extracción de jurel.
Los países deben ser capaces de dar su exacta medida a los problemas y no sobredimensionarlos.

¿La prensa los sobredimensiona?
Tengo la impresión de que en algún momento el tema de la delimitación de la nueva región generó una reacción desmedida. Recuerdo haber leído titulares tremebundos sobre una supuesta agresión sin límites hacia el Perú.

¿Tenemos los peruanos la suspicacia a flor de piel?
Demasiado, yo creo que debemos irnos acostumbrando a que, así como en la convivencia familiar, los pueblos resuelvan los problemas de manera más civilizada. Hay que dar la justa medida a las dificultades y no sobrerreaccionar.

¿No fue también una reacción desmedida la que se levantó en Chile cuando el Perú dio a conocer su posición de ir a La Haya?
Reconozco que eso (la sobrerreacción) también ocurre en algunos momentos y personajes de Chile. Por ello digo que en los dos países tenemos que acostumbrarnos a generar una nueva cultura de relaciones, con menos dificultades artificiales y más gestos de agenda positiva.

En esa línea iría la devolución de los libros sustraídos durante la Guerra del Pacífico y la intención de regularizar la situación de miles de ilegales peruanos.
Creo que ambos gestos son una manifestación fehaciente de que, más allá de los problemas, existe una agenda política que debemos explorar y materializar. No hay que cejar en llevarla a cabo con la mayor celeridad. Mientras más avancemos en esta agenda, los problemas pendientes --que no hay que desconocer-- serán más fáciles de resolver.

¿Qué elementos incluye esa agenda positiva vista a futuro?
Chile y el Perú estamos felizmente obligados a enfrentar desafíos en conjunto. El Pacífico nos une, también la opción de ser países guía de un intercambio comercial creciente con Asia, lo mismo que ayudar a otros países desde nuestras experiencias exitosas.

¿Le preocupa la merma en la aprobación popular de la gestión de la presidenta Bachelet?
Lo tomamos como un desafío, como una arruga amarilla que debemos transformar en verde, para lo cual urge asumir los errores cometidos y trabajar más.

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