Dos campesinos serían los testigos claves para resolver este sonado caso
Por: Javier Ascue Sarmiento |
El fiscal Víctor Hernán Sánchez, titular de la Fiscalía Especial Antidrogas, abrió investigación contra los jefes de la Policía Nacional que prestan servicio en Andahuaylas y Chincheros, especialmente contra los que participaron en la incautación de 82 kilos de pasta básica de cocaína en los límites de la provincia de Chincheros y la zona denominada 'oreja de perro', en la provincia de La Mar, en Ayacucho.
Dicho fiscal habría recabado importantes evidencias sobre la operación de decomiso realizada el 18 de octubre pasado, en la que participó el teniente PNP Héctor Zegarra Bernaola, quien el miércoles 1 de este mes fue asesinado en la comisaría de Ocobamba por un grupo armado presuntamente de narcotraficantes que pertenecerían a un cártel colombiano, informó un diario capitalino.
Los primeros en ser investigados son los tres policías de dicha comisaría que resultaron con heridas leves.
Los principales testigos del fiscal serían los campesinos que observaron la incautación. Ellos habrían informado que la droga era transportada en 10 mulas. Calcularon que cada acémila cargaba unos 50 kilos conducidas por 15 sujetos, entre ellos varios armados.
Además no se habría producido ningún enfrentamiento con la policía. "No hubo tiroteos, ni captura de narcos y menos detuvieron a las mulas sino que dejaron que se vaya", sería la versión de uno de los campesinos. El fiscal ha dispuesto que los testigos sean protegidos.
El mayor comisario de Chincheros también será citado por la fiscalía por constituir el jefe de los oficiales encargados de las comisarías de Ocobamba, Ongoy y Huaccana.
Igualmente el alcalde de Ocobamba, Bartolomé Zea, será investigado, pues "tendría mucho que explicar sobre sus supuestos signos de riqueza". Además la autoridad edilicia tenía constantes enfrentamientos con el teniente asesinado.
Asimismo, el local para la base antidrogas en Ocobamba está siendo acondicionado para albergar a 250 efectivos.
La Municipalidad de Andahuaylas está a cargo de la instalación de agua y desagüe, así como de otros servicios básicos.
COMENTARIO DEL EDITOR
MARTIN HUANCAS CHINGA. Editor de la sección Perú
Hasta las últimas consecuencias
Los hechos ocurridos en Ocobamba tenían demasiados cabos sueltos como para ser catalogados solo como un ataque de los remanentes de Sendero Luminoso.
La presencia del narcotráfico en la zona le añadía un elemento muy peligroso, por lo que desde el primer día que este Diario informó del hecho lo catalogó de una acción narcoterrorista. Sucede que el terrorismo no solo es patrimonio de Sendero Luminoso, sino de todo aquel que usa la violencia y el terror para alterar el orden público.
Por eso el giro que han dado las investigaciones no deben sorprendernos, pero sí preocuparnos, pues nos pinta una realidad que debemos afrontar con urgencia. El poder de corrupción del narcotráfico es tan fuerte que hasta las mismas autoridades de la zona habrían caído bajo las garras de esta lacra.
Las investigaciones de este caso deben llegar hasta las últimas consecuencias por el bien de la moral y la justicia del país. De lo contrario, el narcotráfico seguirá aprovechándose de la fragilidad que muestran nuestras instituciones.