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¿Una pasión nacional?

Por Francisco Miró Quesada Cantuarias. Filósofo

La desastrosa situación en la que se encuentra la educación primaria en el país es absolutamente inconcebible. Según un informe del Foro Económico Mundial, entre 131 países en los que se hizo un análisis de la situación de la educación, nuestro país ocupó el último lugar.

No puede pensarse que en un país como el nuestro, que está en pleno crecimiento económico, la educación primaria ocupe el último lugar entre los mencionados 131 países. Ni siquiera en los países más atrasados del planeta la educación primaria es tan deficiente como en el nuestro. De todos los países latinoamericanos, el Perú es uno de los que invierte menos en educación, tanto primaria como secundaria y universitaria.

Eso, a pesar del crecimiento económico que parece ser sostenible. El presente año las inversiones, tanto nacionales como extranjeras, han aumentado en una cantidad que, comparada con las del año 2006, es más que el triple del producto bruto interno. Nada hay que objetar a este crecimiento que hasta el momento parece sostenible. Y, según diferentes análisis, parece que en los próximos años, aunque las inversiones puedan bajar un poco, el crecimiento económico no quedaría afectado. Claro que esto es una buena noticia para nuestro país, que ya ha acumulado en el Banco Central de Reserva (BCR) alrededor de US$25.000 millones. Sería injusto no recordar que en el gobierno de Alejandro Toledo se logró acumular unos US$15.000 millones. Sobre esta base, el BCR ha seguido acumulando dólares, llegando a la espectacular cantidad antes mencionada.

Pero el progreso material, que es conveniente para el país, no basta para lograr la integración debida. El buen programa Sierra Exportadora ha demorado, debido a una serie de dificultades que el Gobierno no ha podido superar. Aunque el próximo año supere las dificultades y logre sacar adelante su programa, en nada contribuirá a la auténtica integración del país. Por otra parte, será muy difícil que pueda terminar en un plazo no muy largo su programa, pues deberá llevarlo a cabo no solo en el alejado Puno, sino también en Ayacucho, Huánuco, Huancavelica, Junín, Moquegua, Tacna y en otros departamentos.

Supongamos que, gracias a un milagro de energía y capacidad, lograra hacerlo, sería bueno para el progreso material del Perú. Seguramente habría más puestos de trabajo y la enorme pobreza que reina en nuestro país habrá disminuido en una proporción apreciable.

Mas, aunque todo esto se lograra hacer, nuestro país no habría progresado realmente, porque seguirá desintegrado. El Perú está dividido en múltiples regiones, y mientras estas regiones no se integren, seguiremos viviendo sin verdadera unidad. Quienes viven en las regiones más apartadas de la sierra y de la selva seguirán viviendo en otro mundo, en un mundo que no podrá llamarse Perú.

Hace algún tiempo escribí un artículo cuyo título era "La educación debe ser una pasión nacional". Lo escribí porque sin educación no puede haber verdadero progreso. La educación, sobre todo la educación primaria, es la base de todo progreso, material y humano. Pero parece que a nadie le importó lo que escribí. Nadie lo tomó en cuenta. No ha habido pasión por la educación, y parece que no la habrá. Y sin ella, nuestro país, a pesar del progreso material que, felizmente, es grande, nunca podrá realizarse humanamente.

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