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Tensiones de la guerra aumentan los suicidios de soldados estadounidenses

En seis años, al menos 577 veteranos y uniformados en actividad decidieron quitarse la vida. Los costos del enfrentamiento en el Medio Oriente impactan en los servicios de psicología

Por Juan Carlos Chávez. Corresponsal

MIAMI. Los altos mandos militares de Estados Unidos están viendo con mayor recurrencia un alto índice de suicidios entre sus soldados, pero no solo en las zonas de ocupación, sino también fuera de ella.

Un informe del Departamento de Asuntos de los Veteranos de Guerra, hecho público hace poco más de una semana, reveló que la cifra de autodestrucción y muertes provocadas entre los efectivos militares de la reserva que cumplieron su misión en el frente de batalla y que regresaron a sus hogares, es al menos el doble de la tasa de suicidios de soldados que se mantienen en servicio activo en Iraq y Afganistán.

El Gobierno ha reconocido que 147 efectivos que cumplían su deber en el Medio Oriente acabaron con sus vidas desde el comienzo de la invasión, hace más de cuatro años. Sin embargo, al menos 430 reservistas y veteranos de las fuerzas armadas se suicidaron tras regresar de las dos guerras y haber sido dados de baja por sus comandos.

El índice de hechos fatales que fueron catalogados como suicidios entre militares de los tres cuerpos armados combinados representa el 17,3% por cada 100.000 personas, casi el doble de la tasa nacional de 9,1% por cada 100.000 habitantes, de acuerdo con una investigación efectuada por el Centro de Control de Enfermedades (CDC, por sus siglas en inglés) y varias agencias vinculadas al Pentágono.

De acuerdo con la opinión de expertos, los veteranos tienen más riesgo y posibilidades de tomar la decisión de suicidarse, en comparación con aquellos que no han hecho el servicio militar. La situación tiende a ser aun más delicada y explosiva debido a la deficiente atención psicológica y de salud integral a soldados que vuelven del conflicto armado.

El presidente de la Fundación Nacional de Veteranos Floyd Meshad calificó el tema de los suicidios e intentos de muerte provocadas entre soldados como un problema grande que merece más fondos y una atención inmediata.

Meshad suele atender varias llamadas telefónicas al día desde su centro de operaciones de consejería a ex combatientes en el estado de California. Incluso hace poco debió habilitar una línea gratuita para ampliar sus servicios de asistencia. Algo similar sucede en el Hospital de Veteranos de Miami, donde se reportan mensualmente más soldados con necesidades urgentes de atención en la unidad de prevención del suicidio.

La unidad fue expresamente creada para lidiar con tendencias autodestructivas y ofrecer cuidados psicológicos a los pacientes que aquejan de complicaciones mentales, trastornos postraumáticos y otras cuestiones pertinentes a la depresión tras un período de servicio que fluctúa entre los 12 y 15 meses.

Sin embargo, muchos de estos centros especializados no solo están sufriendo el hacha de los recortes presupuestarios del Gobierno, sino están viendo cómo cientos de millones de dólares en asistencia que deberían haber sido destinados a ellos, son redirigidos a las tropas militares en Iraq y Afganistán para cubrir los altos costos operativos de la guerra.

Mientras Estados Unidos gasta más de 8 mil millones de dólares en las líneas de batalla, mantenimiento de tropas, pertrechos y otras operaciones vinculadas con la ocupación, el servicio militar de salud --que abarca hospitales militares, clínicas y centros de atención ambulatorios-- están siendo obligados a efectuar ahorros, con el consiguiente deterioro en la calidad del servicio, los sistemas de evaluación de problemas mentales y el personal médico a cargo.

Desde mediados de junio el secretario de asuntos de veteranos Jim Nicholson anunció un conjunto de iniciativas para mejorar la calidad de la atención en beneficio de soldados y veteranos, pero las implementaciones tomarán al menos de seis a diez meses en los 153 centros médicos especializados que existen en el país.

EL COSTO DE LAS MISIONES
Mientras tanto, la cifra sigue imparable. El año pasado 99 militares de Estados Unidos se quitaron la vida, la cifra más alta en 26 años. Casi un tercio de los soldados se mataron mientras cumplían servicio en Iraq y Afganistán. En el 2005, la cifra de muertes provocada fue de 88.

Estudios y análisis de campo indican que hay evidencias que respaldan la sospecha de que las misiones sucesivas ponen a más personas en riesgo de suicidio. Sin embargo, a pesar de las recomendaciones y llamados de alerta, el Ejército no ha encontrado otra salida que ordenar extensiones de los turnos de servicio a 15 meses como promedio.

Gale Pollock, la mayor general y jefa de servicios médicos del Ejército, reconoció en una conferencia de prensa que estas ampliaciones de los turnos de servicio pueden aumentar el estrés y otros factores negativos de conducta.

En los últimos seis años más de 577 militares en servicio y ex combatientes decidieron suicidarse.

Un consultor de estrategias globales, Dov Zakheim, recordó que la intervención en Iraq y Afganistán ya superó ampliamente el tiempo de ocupación y enfrentamientos de la Segunda Guerra Mundial. Se cree que misiones sucesivas ponen a más personas en riesgo de quitarse la vida.

"En el 2003 no creo que nadie predijo que la batalla tomaría tanto tiempo", señaló Zakheim.

El pasado martes investigadores militares de los EE.UU. informaron que los problemas emocionales han ido aumento entre los veteranos de Iraq. La tasa de ex combatientes con depresión y problemas de ansiedad era alrededor de 4,4% hace cinco meses. Pero una segunda evaluación llevada a cabo por especialistas del Instituto de Investigación Militar Walter Redd, del Comando de Estudios y Materiales Médicos del Ejército, halló que la cifra había subido a 11,7%.

La muestra fue recolectada de los datos y la evaluación sometida a unos 88,235 veteranos de Iraq que completaron un chequeo general a comienzos de año y una segunda consulta, meses después.

Los suicidios están relacionados con un abanico de problemas como económicos, personales y de adaptación. Asimismo, juegan un factor negativo en la toma de decisiones drásticas el consumo de alcohol y el abuso de estupefacientes.

Sin embargo, el factor postraumático continúa siendo una de las puntas del iceberg que desatan y alientan los suicidios en el mayor número de casos como el de Joshua Omvig, de 22 años, miembro de la Reserva del Ejército de Gruñid Center, Iowa, quien se mató de un tiro en presencia de su familia.

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