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¡Costa Verde: qué desperdicio!

La actual situación del circuito de playas de la Costa Verde bien se puede resumir en dos palabras: ¡Qué desperdicio! Y es que ese inmenso y privilegiado espacio limeño con vista al mar, anillo vial externo de Lima, viene siendo apenas utilizado en sus extraordinarias potencialidades.

En primer lugar se priva a los limeños de gozar, probablemente del mayor ambiente público de la ciudad. En segundo lugar, se desaprovechan las múltiples posibilidades que ofrece en materia de inversión y de proyectos de desarrollo físico y ambiental.

Nuestro Diario acaba de dar cuenta del calamitoso estado en que se encuentran varios tramos de las pistas de la Costa Verde. Hablamos de los baches, producto del alto tránsito por esa zona, pero también hay que decirlo de obras mal hechas, efectuadas por salir del paso, sin supervisión técnica, aunque, seguramente, bien remuneradas. A ello habría que añadir el pésimo estado de los taludes, en ciertos sectores irresponsablemente abandonados a pesar del riesgo de derrumbes. Los involucrados en su mantenimiento --las municipalidades con jurisdicción en la zona, el Concejo Provincial de Lima y la Autoridad del Proyecto Costa Verde (APCV)-- ni siquiera son capaces de ponerse de acuerdo para mantener en buen estado la larga franja vial.

Proyectos paisajísticos, turísticos, inmobiliarios, recreativos, culturales y ambientales, también reclaman una voluntad política de cambio que los alcaldes sencillamente le niegan todo el tiempo a este gran espacio público de Lima.

El Concejo Provincial, que en febrero último aprobó la nueva visión que tendrá la Costa Verde según un actualizado plan maestro, tendría que tomar definitivamente la batuta: convocar a la inversión pública, privada o mixta, y comenzar a ejecutar los proyectos de desarrollo que aprovechen las playas, el mar, los acantilados y las terrazas. En coordinación con el resto de autoridades edilicias y la APCV -- que todos integran--, podría formar incluso un comité promotor de inversiones en el rubro municipal.

Repensar el sentido de la ciudad --por y para sus pobladores-- es una urgencia. Pero eso requiere el compromiso de las autoridades edilicias. Bien podrían empezar por la Costa Verde, hoy por hoy, un fallido espacio interconectado que, sin embargo, podría unir varios distritos y a la vez ser punto de encuentro de los limeños.

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