LUEGO DE LA EXPERIENCIA EN MEDELLÍN, DONDE EL PERÚ FUE EL INVITADO ESPECIAL AL FESTIVAL COLOMBIA PROVOCA 2007, LA CAPITAL NORTEÑA QUISO REPETIR EL PLATO Y SABOREAR NUESTRA SAZÓN
Por Susana Abad. Corresponsal
BOGOTÁ. Desde el pasado miércoles hasta ayer, Bogotá se deleitó con lo mejor de la comida peruana.
Seis restaurantes y nueve empresas comercializadoras de productos fueron los encargados de difundir lo mejor de nuestra sazón en la Feria Gastronómica 2007, que se realizó en la capital colombiana y en la que el Perú fue el invitado de honor.
"Se trata del pabellón más grande y completo que se haya exhibido en Colombia", señaló José Antonio Meier, embajador del Perú en ese país, y explicó que cinco de los restaurantes participantes --Gocta, Huancaína Gourmet, Mi Perú, Nazca y Villa Peruana-- tienen establecimientos en Bogotá, mientras que Segundo Muelle ha llegado desde Lima.
La oferta es variada y amplia. Fábricas de enlatados, como Kabala, ofrecen a los colombianos chicha morada, tamalitos verdes, humitas y sabores exóticos, como la mermelada de ají amarillo.
Gustavo Cáceres trajo maca, quinua, pomada de coca y sangre de drago (o grado) desde la comunidad de Rancas, en Cerro de Pasco; en tanto, Verónica Klusmann ofreció dulces elaborados con las mismas plantas andinas.
Las chocotejas, los alfajores y hasta el turrón de Doña Pepa también tentaron a los visitantes en el pabellón del recinto ferial Corferias.
Por supuesto, no podía faltar el pisco, nuestra bebida de bandera, para acompañar todas las delicias.
Los visitantes también disfrutaron de una muestra fotográfica y paneles sobre la gastronomía, la diversidad cultural y el patrimonio histórico de nuestro país.
La exposición del Perú incluyó clases culinarias a cargo de los chefs peruanos Humberto Sato, Adolfo Perret, Diego García, Carolina Sifuentes, Pablo Fernández, Roberto Grau, Paco Malca y Rafael Osterling.
Esta muestra en Colombia coincidió con la declaración de la gastronomía peruana como patrimonio cultural y con la decisión de las Naciones Unidas de declarar el 2008 como el Año Internacional de la Papa.
Precisamente, Rafael Osterling, quien acaba de abrir en forma simultánea sus restaurantes en Buenos Aires y Bogotá, consideró que la acogida a la comida peruana era parte de una evolución provocada.
"Es un caballito de batalla para llevar más y más turistas. Hace cinco años nos visitaban 600.000 extranjeros y hoy viajan casi tres millones, en buena parte por la cocina", declaró Osterling a periodistas colombianos.
Diego García, quien hace tres años abrió Nazca, un gigantesco local en una exclusiva zona del norte de Bogotá, dijo que la receptividad hacia los platos peruanos se debía a la similitud de sabores y alimentos, como la papa y el maracuyá (fruto de origen amazónico).
Antes de Nazca, Gastón Acurio --considerado el más representativo chef peruano-- había extendido a Bogotá su cadena de restaurantes Astrid y Gastón, como parte de una red mundial que en el 2008 aspira a tener locales en 40 países.