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Madrid y empresa de Estados Unidos se disputan un posible tesoro peruano

Ministro de Cultura descarta al Perú como legítimo dueño del botín. "New York Times" señala que Lima puede aducir razones morales

Por Erik Struyf Palacios. Corresponsal

BRUSELAS. El Gobierno Español y la empresa estadounidense cazatesoros Odyssey Marine Exploration protagonizarán el próximo 26 de noviembre la primera audiencia de un juicio en el que está en juego la carga de un galeón del siglo XIX valorizada en unos 500 millones de dólares. La batalla legal, de por sí dura, podría complicarse más si el Perú decidiera presentarse como demandante adicional del tesoro en virtud de la probable procedencia del barco.

Cada vez suenan más altas las voces que sostienen que el botín hallado y rescatado por Odyssey en mayo de este año frente a costas españolas provendría del galeón Nuestra Señora de las Mercedes, hundido por una nave británica cerca de la costa de Portugal en octubre de 1804. De acuerdo con los historiadores el barco español zarpó del Perú con rumbo a Cádiz en marzo de aquel año, cargado de monedas de oro y plata y otros objetos preciosos.

Contactados por El Comercio, los responsables de Odyssey se abstuvieron de confirmar o descartar la hipótesis de la procedencia peruana de su hallazgo. La versión oficial de la empresa comunicada a la prensa señala que la operación bautizada como Cisne Negro les permitió rescatar 17 toneladas de monedas de oro y plata de un galeón del siglo XIX naufragado en aguas internacionales próximas a la península ibérica.

La valiosa carga fue importada en Estados Unidos desde Gibraltar a bordo de un vuelo chárter, de conformidad con las normas internacionales vigentes, aseguran.

Para el Gobierno Español las operaciones de la empresa estadounidense, por no haber sido transparentes, equivalen a un expolio de su patrimonio cultural, por lo que autoridades judiciales de Cádiz decidieron mantener anclado y en vigilancia hasta octubre un barco explorador de Odyssey. Para intentar recuperar por lo menos parte del botín enviado a Florida y que hoy es estudiado en los almacenes de Odyssey, España abrió un contencioso judicial contra los cazatesoros. En respuesta la empresa estadounidense demandó a su vez al Gobierno Español y exigió ante el juez de Tampa (Florida) que la indemnizara por 5 millones de dólares por daños y pérdidas sufridos a raíz de la paralización que sufrieron sus equipos por orden judicial española.

UN MINISTRO INCULTO
El viernes de la semana pasada, en un escenario inesperado, las aspiraciones del Perú a recuperar al menos parte del botín de Nuestra Señora de las Mercedes sufrieron un primer encontronazo. El ministro de Cultura de España, César Antonio Molina, presente en la capital europea para pedir la colaboración de sus pares europeos en casos de expolios culturales, fue tajante y hasta soberbio cuando un periodista le preguntó sobre los posibles reclamos peruanos en el caso Odyssey. Respondió sin pestañar: "Ese barco tiene bandera española y el Perú en aquella época pertenecía a España".

El español con resabios de colonizador en el verbo parece ignorar que el Perú, si así lo desea, puede alegar razones morales para demandar su participación en el reparto del botín, como bien explica un editorialista del "New York Times" en una columna reciente: "Aunque un probable reclamo peruano se apoyaría sobre delicadas bases legales (pues el Perú no era un país independiente en 1804, sino parte del imperio español) este país podría construir un caso basado en consideraciones morales: Los incas no entregaron el oro y la plata a los invasores españoles voluntariamente. Los españoles lo tomaron por la fuerza". Al Perú le asistiría además el mismo derecho moral al que recurrieron países como Grecia, Egipto o Italia para recuperar tesoros culturales expoliados por otros países.

DEL CONSULTOR
HÉCTOR LÓPEZ MARTÍNEZ. Historiador

¿Podemos reclamar?
El ministro de Cultura de España, César Antonio Molina, ha declarado que el Perú no tendría derecho a reclamar parte del supuesto tesoro, en monedas de oro y plata, que se habría extraído de nuestras minas y acuñado en nuestro país, las cuales iban, al parecer, en la fragata española Mercedes, cuyo destino final era Cádiz.

Dicho buque fue hundido en aguas hispanas por unidades inglesas en octubre de 1804, cuando el Virreinato del Perú formaba parte de la monarquía española. Sin embargo, todo este asunto se mueve en el terreno de las hipótesis, debido a la actitud prepotente de la empresa estadounidense Odyssey Explorer, que se dedica a buscar naves naufragadas, parte de ellas o su carga, utilizando la argucia de confundir u ocultar sus expolios, como el que nos ocupa. Hasta hoy la mencionada empresa no dice el nombre del buque hundido, en qué aguas estaba y cuándo extrajo el supuesto fabuloso tesoro. Todo esto se discute en un tribunal de Tampa, Florida.

Tal vez nuestra posición de participar de este supuesto tesoro podría encontrar argumentos si fuéramos parte de la Convención de las Naciones Unidas sobre la Protección del Patrimonio Cultural Subacuático, suscrita en París el 2 de noviembre del 2001. Desde un punto de vista moral y de continuidad histórica, el Perú podría reclamar una parte del tesoro. Pero seguimos en el ámbito de las conjeturas y solo se podría tratar este asunto con España cuando hubiera sobre la mesa hechos concretos.

CLAVES
Un millonario y peleado botín
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El tesoro hallado por Odyssey está compuesto por aproximadamente 500 000 monedas de oro y plata que pesan unas 17 toneladas. Corresponden a diferentes procedencias, épocas y variedades.
4De acuerdo con estudios preliminares de expertos numismáticos de la empresa Odyssey, el valor unitario de las piezas de plata que componen el tesoro del Cisne Negro oscilaría entre unos cientos de dólares hasta 4.000.

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