Llegó a tener una extensión de 180 km2 entre los años 1998 y 2000
Por Johnny Obregón Rossi
Zacarías Chapilliquén, un curtido pescador de 65 años, recuerda con nostalgia las épocas de bonanza que vivió entre 1998 y el 2000, cuando junto a otros miles de hombres de mar aprovechaba los recursos marinos que brindaba La Niña, un lago formado durante el fenómeno de El Niño con las lluvias torrenciales que ocurrieron en los departamentos de Piura y Lambayeque. Siete años después, ese lago es un recuerdo.
Zacarías y sus hijos Crispín, Máximo, Manuel y José son algunos de los 20 pescadores que aún visitan la zona, en busca de una buena pesca en los pocos espejos de agua que permanecen en las lagunas Ramón y Ñapique (Sechura), que con los ríos Cascajal, La Leche (Lambayeque) y Piura dieron formación a La Niña.
Los pescadores nos enseñan las pocas lisas que encontraron tras una mañana calurosa en la zona denominada El Peñal, en el distrito de Cristo Nos Valga.
"Con la llegada de La Niña aparecieron en abundancia especies como lisa, robalo, tilapia y hasta camarón. Pescábamos por toneladas y venían compradores de Chiclayo y Piura a buscarnos. Nuestros ingresos mejoraron el triple, pero esa época de bonanza duró poco más de dos años porque la laguna se fue secando", dice Zacarías, quien recuerda que con las lluvias de 1983 también se incrementaron los peces en la zona.
Pero las bondades de La Niña no terminaron allí. Pedro Chunga, responsable del vivero municipal de Sechura, rememora que en aquellas épocas en las zonas que bordeaban el lago se esparcieron semillas de algarrobo y pino, las que con ayuda del ganado caprino del lugar, dieron paso a una regeneración natural en zonas con abundante agua. "Los animales ingieren las semillas y luego las esparcen al defecar. Esas semillas crecen con las lluvias", explica Chunga.
Se estima que La Niña alcanzó una extensión aproximada de 180 km2, de los que ya no queda casi nada. "En los últimos años se produjo un proceso natural de evaporización en la zona, que se aceleró dadas las altas temperaturas que soporta esta parte del desierto de Sechura", señala el gerente de recursos naturales de la región Piura, Augusto Zegarra Peralta.
La Niña ha reducido su reinado y hoy solo quedan unos cuantos espejuelos . Ahora se puede caminar por El Peñal y por la antigua carretera Panamericana Norte, desvío a Bayóvar, que en 1998 fue prácticamente cubierta de agua.
Algunas balsas abandonadas a orillas de las lagunas Ramón y Ñapique, restos de conchas marinas esparcidas en la arena húmeda y aparejos de pesca son los recuerdos de una época de abundancia marina que se fue. Los que se resisten a irse son los patillos, flamencos y gaviotas, que aún revolotean por las aguas de estas dos pequeñas lagunas y que componen una vista agradable para los pescadores, que no dejan de venir al lugar desde hace nueve años.
AL GRANO
"Este verano podría haber menos lluvias" *
¿Se puede afirmar que no queda casi nada de La Niña?
Solo quedan las aguas que siempre tuvieron las lagunas Ramón y Ñapique. Hubo una alta tasa de evaporización en Sechura que hizo que las aguas acumuladas en ese entonces desaparecieran.
¿Las lluvias irregulares de los últimos años, en Piura, no contribuyeron a que La Niña renaciera?
En los últimos cinco años no se han producido lluvias fuertes en la zona. Por lo tanto, este proceso de evaporización de aguas continuó hasta su extinción.
¿Habrá lluvias en Piura para el siguiente verano?
Ahora solo tenemos lluvias esporádicas. Sin embargo, se reportó hace algunas semanas un enfriamiento del mar conocido como fenómeno La Niña, que nos indicaría que podría haber menos lluvias que lo que se presenta en temporadas normales.
Se suele confundir La Niña con el fenómeno de La Niña.
Así como al calentamiento del mar se lo llamó fenómeno de El Niño, el enfriamiento del mar es denominado fenómeno de La Niña. El nombre del lago no tiene rigor científico, se lo puso el ex presidente Alberto Fujimori.
* HÉCTOR YAURI QUISPE. METEORÓLOGO DEL SENAMHI