Entrevista. AUGUSTO CABADA
Por Enrique Planas
Es curioso. "Muero por Muriel" posee todos los temas y preocupaciones que marcan las historias escritas por Augusto Cabada (Lima, 1961): La culpa, el crimen, el castigo, el deseo. Y, sin embargo, el flamante director no tiene humor para celebrar su filme recientemente estrenado en salas limeñas. Ni siquiera lo considera su ópera prima.
Habría que explicar una larga serie de desencuentros y maltratos por parte de Iguana, la productora del filme, para entender su decisión. Cabada lo explica: "Yo heredé "Muero por Muriel" de una manera muy accidental. Fui casi un candidato por descarte. La escribí para que la hiciera Luis Barrios, quien cuatro años después, se cansó de esperar una respuesta de la productora, consiguió un trabajo en otro país y se fue. Entonces Iguana me propuso dirigirla".
A pesar de sospechar las dificultades del encargo (casi un presente griego), Cabada aceptó la oportunidad. No todos los días a uno se le ofrece una ocasión como esa. Y él la tomó.
Siempre habías mantenido una distancia con el proceso técnico de hacer un filme. ¿Por qué te entusiasmó esta vez dirigir?
Siempre había querido dirigir en verdad. No porque me atraiga la labor específica del rodaje; al contrario, la paso muy mal en ellos, pero es un mal necesario. Finalmente, cuando tú escribes un guion, lo imaginas de cierta forma, y cuando ves la película hecha por otro no es exactamente como tú la habías pensado. La única forma de lograr que en la pantalla se vea la historia tal como tú la sientes y la concebiste es metiéndote, ensuciándote hasta el fondo. Por eso tenía ganas de dirigir, pensando más en el resultado. Algunos amigos gozan con la experiencia de la realización. Aldo Salvini, por ejemplo, es feliz, está en su elemento cuando filma. Él es un animal de cine, de rodaje. Yo soy un escritor; me cuesta mucho comunicarme con la gente o trabajar con los actores. Lo hago, pero tengo que exigirme mucho y desdoblarme entre lo que siento por dentro y lo que proyecto hacia afuera.
¿No es algo excesivo decir que no sientes a "Muero por Muriel" una película personal? Yo encuentro en ella tus temas característicos: el deseo, el crimen y la culpa...
Es verdad, sí. Pero ten en cuenta que una película no es solo lo temático. Lo que sentí es que no tuve las condiciones para hacer la película como lo hubiera querido. No reconocía mi mano o mi ojo en el material filmado. La película se ha hecho con mucha estrechez. En esa medida, me distancié y dije que no asumía este trabajo como una obra personal a la que ponga mi nombre.
¿A qué se debió la mala actitud de Iguana, la productora, ante el filme?
La verdad es que no lo entiendo. No sé por qué. Siempre tuve la sensación, desde que este proyecto ganó el premio de Conacine en el 2000, de que era como el patito feo. Todas las etapas de desarrollo de ese proyecto han sido muy difíciles. Puedo equivocarme, pero lo que he percibido es una especie de desdén, de dejadez, de poco amor al proyecto.
¿En este momento estás peleado con Iguana?
Sí, me he distanciado de Luis Llosa. Obviamente todo lo que ha pasado con la película no hace la relación más amable. Pero, a pesar de todo, no he querido tener ningún enfrentamiento verbal. Al margen de la película, hubo otras circunstancias profesionales que hicieron que yo tomara una distancia radical con respecto a cualquier empresa de Luis Llosa. Por eso no he querido participar en el lanzamiento del filme. Me sentiría muy tonto de prestarme a eso. Pero de ese tema no quisiera hablar. No tiene nada que ver con la película, y creo que debe quedar entre las personas involucradas.
Eres uno de los guionistas que más se rebela y más respeto exige por el oficio del guionista, sobre todo frente a directores que meten la mano sin entender una historia. En eso se te parece Félix el protagonista del filme...
En realidad, con los directores no tengo ningún problema. Respeto mucho la independencia del director y pienso que el guionista hace su trabajo y el director hace el suyo. Te puede gustar o no, pero cada uno hace lo que le corresponde. Pero la actitud del personaje en la película tiene que ver más bien con una venganza personal con respecto a las telenovelas en las que he trabajado. Félix es una especie de caricatura con rasgos míos y de Luis Barrios, para quien escribí originalmente el guion. En realidad, no se parece a ninguno de nosotros dos, pero tiene nuestros peores defectos. Es pusilánime, mediocre, un hombre que no se compromete. Y como muchos mediocres, se cree superior a los demás y desprecia a la gente de su entorno.
Es un personaje muy difícil para comenzar a contar una historia. Alguien pusilánime, que tiene miedo a hacer cosas.
Sí. Lo que sucede es que --como muchos personajes de cine negro--Félix se ve envuelto en una telaraña. En algún momento tendrá que actuar, por supuesto, pero no es él el que lleva las iniciativas. Es más bien un personaje pasivo y débil.
"Muero por Muriel" guarda relación con otro guion tuyo, el de "Bajo la piel", dirigido por Lombardi. Ambos son thrillers psicológicos en los que se desarrollan triángulos pasionales. ¿Cómo nace tu acercamiento a este género?
Es instintivo, en realidad es un género que siempre me ha atraído. La novela negra, las películas de mafiosos, las cintas de los años 30 de la Warner que daban por televisión cuando era chico. Todo ese material me ha formado mucho. Allí hay estas constantes en la conducta de los hombres y mujeres, traicioneros y violentos. Pero no la violencia de los balazos o las persecuciones, sino una más interior, recóndita y sucia. Muy temprano consumía las novelas de Hammet, de Chandler, de Jim Thompson. De hecho, "Bajo la piel" fue un intento por adaptar una obra de Thompson.
Lo interesante en "Muero por Muriel" es que lo sórdido del filme no tiene que ver con el crimen en sí, sino con la aparición de un policía: el capitán Briones, interpretado por Ricky Tosso.
Es el personaje que más me interesó trabajar. Me gusta cuando en las buenas películas de género las referencias sociales están dadas de pasada, como quien no quiere la cosa. Tanto en "Bajo la piel" como en "Muero por Muriel" hay una observación propia de cómo está estructurada la sociedad. Si quieres verlo en términos sociológicos, tienes al personaje de Bernie (Diego Bertie), que representa a un nivel social alto, con determinadas taras. Tienes a Félix (Salvador del Solar), un hombre de clase media con una serie de limitaciones, y a Muriel (Andrea Montenegro), una persona que ha 'trepado' por los tres estratos. Solo faltaba el representante de los estratos menos favorecidos, un personaje popular, el perdedor. Creo que es el personaje más interesante de todos porque es el único que realmente intenta hacer algo, es el único que se juega entero y aunque su conducta no sea digna de aplauso, es consecuente con su esencia.
La aparición del 'Oso' Briones le da al thriller una sorprendente vuelta de tuerca al filme. Algo que sorprende, pues pareciera que la verdadera película que quieres contar ocurre realmente a la mitad de ella.
Es cierto, y esa fue una de las primeras razones por las que, a veces, cuando se intentó dar el guion a un posible coproductor no le gustaba. Señalaban que ese era un error. Decían: "¡No se puede interrumpir una historia a la mitad y cambiar el punto de vista". "¡No se puede porque no se ha hecho!". Antes no se podían hacer muchas cosas hasta que se hicieron. Para mí, era la oportunidad de poner a prueba este experimento, que no era formal sino esencial para contar la historia. No sabía si iba a funcionar, pero... ¿por qué no intentar hacer una cosa diferente?
¿La primera parte de la cinta, la historia del triángulo pasional, fue filmada de forma tan convencional a propósito?
Sería muy vanidoso de mi parte decirte que fue planeado. Siempre sentí que era mucho más interesante la segunda parte que la primera. Curiosamente, cuando editaba la película, la gente opinaba lo contrario: que la primera parte fluía muy bien, que era muy graciosa y simpática y que, más bien, la segunda parte era medio "heavy". Cosa que me decepcionaba, pues yo pensaba lo contrario. Sin embargo, después de ver la película terminada, creo que ha resultado. De lo que sí era consciente era de que la historia de un triángulo amoroso ha sido mil veces contada. Ten en cuenta que este proyecto nació como un intento de adaptar una novela muy clásica en ese sentido. "Muerte en la calle de los inocentes", de Lalo Mercado. Esta historia en la práctica se volvió muy diferente, pero como guionista no podía apartarme mucho del marco genérico. Una de las cosas que más me han criticado personas como Francisco Lombardi es que la película les resulta desconcertante. Que al comienzo la gente se ríe y al final les resulta trágica. Y que eso desorienta. Bueno, lo reconozco, tal vez sea un defecto, pero ha sido un riesgo que quise correr, ir cambiando el tono de la historia conforme iba avanzando.
¿Pensaste desde el inicio en Ricky Tosso para el personaje del capitán Briones?
En absoluto. Y hubo cierta resistencia de la productora. Pero a mí me encanta el trabajo a contrapelo. Takeshi Kitano, por ejemplo, es un comediante en Japón, un animador de programas de concurso. ¡Quién diría que iba a poder interpretar a un líder de la Yakuza, con su característica e impenetrable cara de piedra. Esa es la prueba de que los actores son como instrumentos; puedes tocarlos con otra coloratura y te darán algo mucho más interesante que la opción más previsible.
No recuerdo en el cine peruano reciente un personaje tan sórdido como el que ha ofrecido Tosso en la película. Una muestra de que estamos llenos de prejuicios frente a los actores de la televisión. Su actuación es notable.
El cásting de la película se hizo de forma algo apresurada. Sentía que los tres actores de la primera mitad de la película eran apuestas seguras para Iguana. No estoy cuestionando su capacidad interpretativa, pero entiendo que responden al modelo de una productora que hace ciertas telenovelas y que todo encajaba muy bien dentro del paquete. En cambio, el personaje de Ricky Tosso era ajeno a ese esquema. Descubrirlo me hace pensar que, cuando uno hace un cásting, debe darse el derecho de incorporar a mucha gente, y ver qué distintos matices y posibilidades ofrecen actores diferentes. Generalmente, cuando uno va a la primera o segunda opción el actor no te sorprende. Es más interesante la búsqueda.
¿Después de todo lo dicho, sigues afirmando que "Muero por Muriel" no es un proyecto personal?
Creo que lo que hace algo personal o no es tu relación con el trabajo. En este caso, mi relación con este proyecto ha sido muy conflictiva desde el inicio y lo sigue siendo. Tengo serios reparos en la forma como la película ha sido estrenada. No quiero acusar a nadie, pero obviamente, como parte del equipo que ha hecho la película, me defrauda ese desdén. Creo que si la cinta hubiera sido dirigida por otra persona, no la habrían tratado así.