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Pasajeros de crucero siniestrado serán trasladados hoy a sus respectivos países

Reacción del capitán del Explorer fue clave en el rescate de víctimas

Por Moisés Ávila Roldán. Corresponsal

SANTIAGO DE CHILE. Aquella frase que dice que el capitán es el último en abandonar el barco no solo se cumple en las películas. Bengt Wiman, quien comandaba el crucero MS Explorer cuando este impactó contra un iceberg en el Océano Antártico el viernes último, reaccionó rápido, tanto en la identificación de los daños como en la evacuación del buque, y solo dejó la embarcación cuando todos ya estaban en los botes salvavidas.

Como si se trataran de escenas de una película, una vez que se produjo el remezón en el barco, y que los tripulantes corrieran a encontrar el forado que produjo el golpe del iceberg contra el casco, el Explorer --según testimonio del propio Wiman, de nacionalidad sueca-- empezó a inclinarse un poco, y la electricidad se cortó. Todos quedaron en la penumbra por un instante.

Previendo la inminente evacuación del buque, mientras los operarios del barco trataban de sanar la rotura, el capitán condujo el Explorer hacia una zona libre de témpanos. La sala de máquinas se inundó. Cuando notó que el barco se inclinaba más, ordenó la evacuación. Él y 15 tripulantes se mantuvieron a bordo, tratando de retomar el control de la máquina. Aunque los motores se encendieron, el barco se inclinó aun más. "Entonces yo también decidí abandonar el barco, como último hombre", contó a algunos medios de comunicación europeos.

Ya en su propio bote salvavidas, junto con quienes se quedaron a acompañarlo, se abrazaron. "La operación de salvamento salió muy bien, casi como sacada de un manual", señaló después.

Wiman, de 49 años, confesó que, cuando se produjo el golpe, lo primero que pensó es que habían chocado contra una ballena, aunque luego por la radio del barco notaron que los cien pasajeros estaban alarmados. Dijo que el forado producido por el bloque de hielo era del tamaño de un puño. El accidente se produjo cerca de la isla Rey Jorge, en el estrecho de Bransfield, zona antártica.

Algunos pasajeros, temiendo lo peor, llamaron a sus familiares por teléfono, para decirles que el buque se hundía. Afortunadamente, y a diferencia de aquella tragedia marítima del Titanic del 14 de abril de 1912, llevada luego al cine, este fue un final feliz.

Los cien pasajeros y 54 tripulantes de la embarcación, quienes fueron rescatados por la embarcación noruega Nordnorge, pasaron la noche del viernes en las bases presidente Eduardo Frei y Julio Escudero, de Chile, y Artigas, de Uruguay. Ayer por la mañana, un avión Hércules de la Fuerza Aérea de Chile recogió a los primeros setenta y los trasladó hasta Punta Arenas, en el extremo sur de este país. Se prevé que todos hayan llegado hoy a territorio chileno. Desde allí harán conexiones para volver a sus países de origen.

De acuerdo con información proporcionada por medios de comunicación chilenos, el Explorer ya sumaba tres accidentes de gravedad (su fabricación data de 1969). En diciembre de 1979, también en aguas australes, impactó contra un iceberg, cuando transportaba a un equipo de filmación en el Canal de Beagle, en una travesía que acompañaban el submarino Simpson y el buque Piloto Pardo, que prestó ayuda a la nave, originalmente llamada Lindblad Explorer.

MÁS DATOS
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Según la Agencia Guardacostas Marítima de Reino Unido, que en mayo encontró pequeñas fallas en el Explorer, el buque estaba en óptimas condiciones.
4Antes de partir de Punta Arenas, el crucero MS Explorer corrigió sus planes de evacuación, y realizó mantenimiento a los botes salvavidas.
4La empresa canadiense dueña del barco, GAP Adventures, declaró que el Explorer pasaba por rigurosas inspecciones cada año.

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