Violentas protestas en Sucre dejaron tres muertos durante el fin de semana. Ex presidente Quiroga considera que nueva Carta Magna no es válida
LA PAZ / SUCRE [El Comercio/Agencias]. El presidente de Bolivia, Evo Morales, acusó a "grupos delincuenciales" de ocasionar los disturbios en Sucre, que causaron tres muertos y más de 130 heridos el fin de semana, y dio por segura la ratificación de la nueva Carta Magna, aprobada la noche del sábado por 136 de los 255 miembros de la Asamblea Constituyente.
En un mensaje televisivo, Morales --que enfrenta la mayor crisis en 22 meses de gobierno-- llamó a la calma y a un pacto social: "Quiero pedir al pueblo boliviano tranquilidad, quiero pedir serenidad y a las autoridades que aporten a que haya una paz con justicia social".
El mandatario no mencionó a los fallecidos, dos manifestantes y un policía linchado, pero pidió una investigación urgente e imparcial para dar con los responsables de los hechos de sangre. Pero aclaró que su gobierno no ordenó a la policía usar armas de fuego contra los manifestantes. También acusó al ex presidente Jorge Quiroga, jefe del partido Poder Democrático y Social (Podemos), de haber promovido la violencia en Sucre, la capital oficial del país.
Además, Morales felicitó a los movimientos sociales --como llama a los partidos y sindicatos que apoyan a su gobierno-- por haber respaldado a la Asamblea Constituyente y la aprobación en primera instancia de la nueva Carta Magna, que se efectuó en un cuartel militar en las afueras de Sucre.
El jefe de Estado reiteró que con seguridad la nueva Constitución "será refrendada y aprobada mediante un referéndum del pueblo boliviano", en alusión a la votación fijada en la legislación vigente para validar el nuevo texto constitucional, aunque antes debería ser aprobado artículo por artículo.
El proyecto de Constitución fue aprobado a mano alzada por los asambleístas oficialistas, en ausencia de la oposición, en una sesión accidentada y maratónica, luego de que se leyera solo su índice y parte de los informes temáticos, por lo que hasta ahora se desconoce el texto admitido.
Sin embargo, el gobernante dijo que la Carta Magna garantiza las autonomías departamentales y las indígenas, pone "candados" a la nacionalización de los hidrocarburos y declara como "derecho humano" los servicios básicos de agua, energía y telecomunicaciones, para que no sean un negocio privado.
También garantiza --según Morales-- la lucha contra la corrupción, para investigar fortunas mal habidas, y plantea la posibilidad de revocar los mandatos de los alcaldes, los gobernadores regionales y del mismo presidente.
RECHAZO A LA LEY
Quiroga deploró la aprobación de "una Constitución acuartelada, escrita con fusiles y manchada con sangre". Agregó que el proyecto de Constitución "es un pedazo de papel que vale tanto como papel higiénico usado".
Respecto a las secuelas de la violencia del fin de semana, Quiroga criticó la cruel y sádica represión que han sufrido los sucrenses, y acusó al Gobierno de persistir en su retórica de guerra.
Entre tanto, las manifestaciones redujeron su intensidad por la tarde de ayer, luego de que la policía abandonó Sucre después del linchamiento de uno de sus efectivos y tras los llamados de líderes opositores a detener las protestas.
Grupos opositores discutieron ayer cómo responder ante el nuevo escenario que plantea la aprobación de la Constitución, por lo que no se descarta que la violencia siga desangrando el país altiplánico.
EN PUNTOS
La previsible violencia en Sucre
A La Constituyente se mantenía trabada desde el 15 de agosto por desacuerdos internos y presiones de organizaciones civiles de Sucre que exigen al foro aprobar el traslado de los poderes Ejecutivo y Legislativo a esa ciudad, en desmedro de La Paz, donde ahora se encuentran.
B Los manifestantes quemaron parte del cuartel de bomberos de Sucre y la sede de la Policía de Tránsito. Lo más trágico de la jornada fue la muerte del abogado Gonzalo Durán, del estudiante Juan Carlos Serrudo y el linchamiento del policía Jimmy Quispe Carazas.
C Pero la violencia pudo ser mayor si los indígenas y campesinos, seguidores del presidente Evo Morales, que llegaron a Sucre para apoyar a los asambleístas no se hubiesen replegado hacia Potosí para evitar choques con los lugareños.
Una larga historia de tensión
La súbita aprobación de una nueva Constitución por el oficialismo sin contar con la oposición fue la chispa que nuevamente enlutó al pueblo boliviano, tras 15 meses de creciente tensión de la Asamblea Constituyente, que desde su inicio mostró las profundas divisiones políticas en Bolivia.
La aprobación de la Carta Magna (que requiere una posterior aprobación artículo por artículo) es el epílogo de una historia plagada de tensiones desde que la Constituyente fue instalada el 6 de agosto del 2006.
De entrada los primeros problemas se presentaron por la mecánica de voto: el oficialismo apoyó la mayoría simple, mientras que la oposición exigió los dos tercios. Luego las discusiones se enfrascaron sobre la autonomía pedida por las regiones opositoras al presidente Evo Morales. Esas discusiones trabaron la asamblea hasta el punto de que el 6 de agosto, cuando debía ser entregada la nueva Carta Magna, no había nada para presentar.