El anuncio de que una integrante de la guerrilla logró infiltrarse entre los altos mandos de las Fuerzas Armadas ha remecido el ya caldeado ambiente político colombiano
Por Susan Abad. Corresponsal
BOGOTÁ. La noticia estalló y remeció tan fuerte al Gobierno Colombiano y a los militares como si hubiera explotado una bomba en un cuartel. Las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) burlaron la inteligencia militar y lograron infiltrar a una mujer en los cursos que hacen los coroneles de las Fuerzas Armadas para ascender al grado de generales.
La revelación la hizo la revista "Semana": Marilú Ramírez Baquero, una atractiva mujer de 40 años, fue la espía que consiguió la amistad de los altos mandos militares y en el 2005 logró colarse como invitada en el Curso Integral de Defensa Nacional (Cidenal) que se dicta cada año, durante diez meses, en la Escuela Superior de Guerra. En este lugar, gracias a las informaciones obtenidas por la infiltrada, las FARC colocaron, el 19 de octubre del 2006, un carro-bomba que dejó 23 heridos y a las Fuerzas Militares humilladas.
Como era de esperarse, tras la noticia los medios de comunicación se lanzaron en busca de información sobre cómo llegó Ramírez a Cidenal, donde solo acceden militares de altos grados y funcionarios civiles relacionados con la defensa nacional.
La respuesta del presidente Uribe fue un anuncio al país: "La justicia acaba de poner presa a una señora de las FARC que se había infiltrado en nuestra fuerza pública y participado como estudiante en un curso de formación de oficiales de la reserva. Han tenido esa osadía, esa intrepidez los terroristas. Por fortuna --añadió el presidente--, esa señora terrorista ya está a órdenes de la justicia".
Por su parte, el ministro de Defensa, Juan Manuel Santos, confirmó lo revelado por la revista y dijo que él mismo se pondría al frente de las investigaciones para dar con los responsables de la vergonzosa filtración.
Días después, en una entrevista concedida al diario "El Tiempo", Santos reveló que la espía había logrado también ingresar a su casa burlando los severos mecanismos de seguridad que en Colombia tienen todos los funcionarios. "Se hizo amiga de una de las empleadas que trabajan en mi casa y que estudia en la universidad. Se le apareció en el aula de clase y como compañera la indujo a que realizaran un trabajo en mi casa", relató el ministro.
PELIGROSA INFORMACIÓN
Muchos de los compañeros de curso, que posaron sonrientes para la foto de graduación, entre ellos uniformados que actualmente ocupan altos cargos, como el director general de la policía, general Óscar Naranjo; el subdirector de la policía, general Rafael Parra; y el director operativo, Orlando Parra, fueron entrevistados por los medios de comunicación colombianos. Todos negaron haber mantenido amistad con Ramírez y se limitaron a recordarla como "una compañera de curso".
Lo que no pudieron negar es que, en las conferencias, la mujer pudo conocer detalladamente la estructura de las Fuerzas Armadas de Colombia y ciertos planes de guerra que los organismos de Defensa tienen y proyectan contra la guerrilla, los paramilitares y el narcotráfico.
En las conferencias que acostumbran dar en el Cidenal el presidente Uribe, varios ministros, los principales magistrados del país, fiscales, procuradores, militares y académicos colombianos y extranjeros, Ramírez también se enteró de quiénes son los oficiales clave sobre los que recae el manejo del conflicto armado y qué piensan.
Pero quizá lo más grave fue que Ramírez tuvo la oportunidad de visitar, fotografiar y grabar videos de guarniciones militares y policiales. El comandante general de las Fuerzas Militares, general Freddy Padilla, reconoció que la mujer estuvo en la base militar de Apiay, en el departamento del Meta, donde se coordina toda la estrategia de guerra del oriente colombiano.
También visitó la base militar de Tres Esquinas (la más cercana a la frontera con el Perú) y la de Larandia, donde se centra la cooperación militar de Estados Unidos en la lucha contra las FARC y el narcotráfico. En Bogotá, realizó visitas al Ministerio de Defensa, la Dirección de la Policía y la Central de Inteligencia del Ejército.
Una paciente y esperada captura
La información que llevó a la captura de Marilú Ramírez, que se desempeñó hasta el año pasado como jefa de prensa de la cárcel de La Dorada, ubicada en el departamento de Caldas --que alojó a importantes guerrilleros, como el llamado 'canciller' de las FARC Rodrigo Granda--, se obtuvo hace siete meses, cuando tropas de la Brigada 17 del ejército atacaron en las selvas del Meta el campamento de Carlos Antonio Lozada, quien al huir herido no pudo llevarse su computadora personal.
La fiscalía fue la encargada de descifrar la información que reveló nombres, códigos, alias y la identidad de familiares de los integrantes de la Red Urbana Antonio Nariño (RUAN), responsable de hacer estallar los 60 kilos del explosivo R-1 en el corazón de la Escuela Superior de Guerra y de atentar contra el sistema de transporte de la capital, Transmilenio, y contra torres de electricidad y sedes de partidos políticos.
Mientras las autoridades han prometido exhaustivas investigaciones y la opinión pública se pregunta hasta dónde llegarán los tentáculos de las FARC dentro de las Fuerzas Armadas, "Semana" recordó las palabras que alguna vez dijo el conocido líder rebelde Jorge Briceño Suárez 'Mono Jojoy': "El gran problema es que muchos creen que las FARC no comen hamburguesas McDonald's, ni van al cine o a los centros comerciales, ni viajan a Cartagena a pasar las vacaciones. Nosotros no solo somos micos en la selva".