Edición impresa

  • Imprimir página
  • E-mail
  • Aumentar texto
  • Disminuir texto
  • Favoritos
  • Mr. Wong
  • Delicious
  • Menéame
  • Google

La letra encarnada

El reciente libro de Santiago Roncagliolo, por ejemplo, un reportaje literario sobre Abimael Guzmán, es leído de muy diversas maneras. Pero es un tema nuestro

Por Abelardo Sánchez León

Una comunidad intelectual se construye entre escritores y lectores. Podemos referirnos a una literatura inglesa, francesa o rusa en la medida que hay lectores ingleses, franceses y rusos. Los lectores no son necesariamente pasivos y deben exigir temas de interés, que los comprometan y con los cuales se sientan identificados. Los intelectuales, los artistas y los escritores no son autistas. Su entorno demanda temas compartidos y recreados.

La inexistencia de un mercado de lectores dificulta la construcción de esta comunidad. Los lectores, a pesar de la subjetividad que los pueda caracterizar, pues leen a su buen entender, propician discusiones. El reciente libro de Santiago Roncagliolo, por ejemplo, un reportaje literario sobre Abimael Guzmán, es leído de muy diversas maneras. Pero, sin duda, es un tema nuestro. Que Roncagliolo no lo haya vivido de primera mano, no impide que pueda escribir sobre un tema tan cercano a la sociedad peruana. Pienso que quienes deberían escribirlo son los novelistas que estuvieron vinculados al Grupo Narración. Mientras tanto, lo hacen escritores jóvenes, aunque hayan estado lejos de la patria. Es el caso de Daniel Alarcón y su novela "Radio ciudad perdida", donde narra el papel que desempeña una radio en épocas de Sendero Luminoso, o de Jorge Eduardo Benavides, cuando ubica su novela "Un millón de soles", en tiempos de Juan Velasco Alvarado.

Desde "No, mi general", el libro de Guillermo Thorndike, no se había vuelto a tratar el tema del gobierno de los militares. Desde la mirada de Carlos Franco, es un decir, a la de Jorge Eduardo Benavides, ha pasado mucha agua bajo los puentes. Igual interés suscitan los trabajos de investigación periodística, como el de Ricardo Uceda, pues el lector está ávido de acceder a la realidad, sin el peaje de la ficción. La realidad peruana es amplia, ajena y desconocida y reclama periodistas informados, de buena pluma, que sacien las ganas de conocer de un lector, por lo general, manipulado o desinformado. El reportaje y la crónica se convierten, así, en dos géneros cercanos al ciudadano promedio. Los columnistas también tienen voz, opinión y posición y los blogs permiten que estos se hayan multiplicado por centenares. Giovanni Sartori afirma que se han multiplicado los "diplomas para pensar" y que, en verdad, tanta opinión podría motivar múltiples lecturas. Pienso que nuestra sociedad va construyendo lentamente su comunidad intelectual. Una comunidad de jóvenes que utilizan el Internet para opinar, insultar y pensar. Si bien el 'boom' literario de los sesenta llevó, digamos, una temática regional al mundo, ahora, en plena globalización, nos adentramos en nuestro territorio para construir una comunidad de ideas mediante debates, discusiones y sacadas de mugre, como una manera de vivir juntos y revueltos, como corresponde.

  • Imprimir página
  • E-mail
  • Aumentar texto
  • Disminuir texto
  • Favoritos
  • Mr. Wong
  • Delicious
  • Menéame
  • Google