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Unidad contra el narcotráfico

Por Alejandro Vassilaqui. Director ejecutivo de Cedro

Una vez más tenemos que lamentar la muerte de valerosos policías, producto de una emboscada en la región Huancavelica. Esta vez se trata de Orlando Víctor Toro Canchari, Jaime Alberto Huarcaya Mescua, César David Ramos Peralta y Samuel Fernández Gallardo. El hecho ha ocurrido muy lejos de la ciudad de Huancavelica, en el distrito de Tintaypunco, provincia de Tayacaja, zona sumamente agreste y lejana a la actividad regular de la región y fundamentalmente usada como paso de la droga hacia la costa.

El objetivo del narcotráfico es sumamente claro: deslegitimar el sistema político y el sistema de seguridad de la nación. Lo que desea es dar una impresión de permanente inseguridad y que la población, tanto en la ciudad como en los Andes, carezca de custodia por parte de la Policía Nacional. El método que ha seguido para exacerbar este accionar es sencillo: armar al sicariato.

Los narcotraficantes, ya sean remanentes de Sendero Luminoso o de otra extracción, cuentan con armas cada vez más sofisticadas, que sirven a los propósitos del narcotráfico y crecientemente a sus objetivos particulares.

Lo que se busca es erosionar la confianza y la seguridad del país, que significa también atentar contra el establecimiento de una economía de mercado legal en el país. Como se sabe, la economía de mercado exige respeto a la propiedad en el tiempo y a las vidas humanas para que estas puedan producir adecuadamente en un país confiable, donde la responsabilidad social esté cada vez más presente.

Ciertamente, el necesario patrullaje en muchas zonas andinas y de la selva puede superar las capacidades numéricas y de armamento de la Policía Nacional, por lo que se hace cada vez más necesario el apoyo de las Fuerzas Armadas, de tal manera que estos incidentes no solo sean superados sino que estos lugares tengan paz y seguridad que permitan su verdadero desarrollo, cosa que el narcotráfico no desea.

Vale la pena recordar que, de acuerdo con lo establecido en el Decreto Legislativo No. 824, en su Art. 6, el Ministerio del Interior está facultado para solicitar a las Fuerzas Armadas y a otras instituciones el apoyo necesario para esta lucha.

Otra necesidad radica en profundizar los procesos de inteligencia y la comunicación de los mismos a las diversas unidades, de tal manera que estas puedan tomar las medidas preventivas con el objeto de minimizar este tipo de incidentes.

Es, pues, indispensable en esta tarea la unidad de la Policía Nacional, las Fuerzas Armadas, los gobiernos, la sociedad civil y las organizaciones para evitar la instalación del narcotráfico. La presencia del Estado y de la empresa, el desarrollo social y económico y la seguridad son pilares indispensables para lograr un país donde su capital humano sea parte. Los y las jóvenes forman parte de este y claman por un ejemplo de unidad, sensatez y buena gerencia.

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