El fantasma de la FIFA terminó por dejar al IPD sin piso para intervenir la FPF.
La cara de Arturo Woodman en la conferencia de prensa del jueves resultó ser más elocuente que todo el discurso que dio después. Era el rostro de la desazón, de alguien que de pronto se había quedado sin apoyo. Manuel Burga le había ganado la partida y, a través suyo, a un gobierno que como nunca antes había convertido en tema de Estado la remoción de la directiva de una federación.
Lo cierto es que Woodman llevó al extremo una pulseada que al final se reveló imposible de ganar porque la sola sombra de la desafiliación asustó a los opositores que hace solo unos meses parecían tan decididos.
El IPD no fue el último en bajar la cabeza ante la FIFA. Fue el primero. Cabe recordar que la sanción impuesta a Burga por el Consejo Superior de Justicia Deportiva data de julio del 2006 y fue ratificada en marzo de este año.
Si el IPD hubiera querido sacar a Burga, tenía argumentos para hacerlo desde hace más de un año. Pero no lo hizo. Prefirió el apoyo a una lista opositora --la de Federico Cúneo-- que perdió estrepitosamente y dejó más claro que nunca el control que ejerce Burga sobre las bases de la FPF.
La respuesta del IPD fue una bravata que cayó en saco roto: una carta en la que reclama el terreno que ocupa la FPF en la Videna.
Luego surgió la idea de la comisión transitoria (CT) y de la intervención, pero bastó que la FIFA expresara su preocupación para que el IPD empiece a dudar nuevamente. Con las Eliminatorias encima, Woodman intentó ganar tiempo con la designación de una 'comisión de trabajo' que debía proponer a los miembros de la futura CT.
SIN AMIGOS
Pasaron los partidos y se llegó a la semana decisiva en la que debía formarse la CT que supuestamente ya debería haber ingresado a la Videna, con juez y notario de por medio. Recién en esta instancia, Woodman se dio cuenta de que se había quedado sin amigos.
En silencio, Burga había movido sus fichas con eficacia. Aseguró el respaldo de la FIFA, y en una reunión con el primer ministro, dejó claro que no pensaba ceder. Luego se reunió con los clubes y les advirtió que si apoyaban la intervención la ira de la FIFA se cebaría especialmente con ellos. Con el apoyo de las ligas asegurado, solo le faltaba 'trabajar' un poco este frente para dejar a su adversario sin piso.
El miércoles el IPD intentó formar la CT, pero no logró que algún representante de club se atreviera a aceptar un cargo que podría llevar a su institución al despeñadero. El jueves hizo otro intento, pero solo convenció a tres equipos chicos (Bolo, Boys y San Martín). En su última movida (desesperada), Woodman trató de que al menos los clubes grandes firmasen un documento de respaldo que le otorgara algo de legitimidad a su intervención. El no que recibió fue rotundo y decisivo.
Fue el final de la historia. Una historia que deja a Burga más fuerte y atornillado que nunca.
RESPUESTA OFICIALPor la tarde, los tres clubes emitieron un comunicado en el que rechazan las acusaciones de Woodman. "Es de muy mal gusto pretender responsabilizar a instituciones que en ningún momento respaldaron la intervención", reza el documento. Asimismo, anuncian que iniciarán en breve una campaña para renovar la FPF.
EL DATO:
Para sacar a Burga se requiere el acuerdo del 90% de las bases de la FPF (33 votos sobre un total de 37)