Cada año se repite una constante por las fiestas: nuestros compatriotas residentes en EE.UU. retornan a la patria, en un viaje que resulta un gran desembolso de dinero
Por Miguel Vivanco. Corresponsal
WASHINGTON. Cada año, al comenzar diciembre, miles de compatriotas que viven legalmente en EE.UU. inician un bullicioso éxodo hacia el Perú. Las fiestas navideñas y de fin de año son la excusa perfecta para visitar a los familiares que viven en los distintos departamentos del país.
En los mostradores de las aerolíneas que viajan al Perú ya se puede advertir un incremento sustancial en el número de pasajeros que tienen como destino final el aeropuerto internacional Jorge Chávez. Familias enteras forman largas filas para despachar maletas, televisores, computadoras, juguetes de tamaño regular y hasta animales.
Muchos pueden pensar que se trata de una movilización bastante prematura o exagerada de nuestros compatriotas, pero al ver las ofertas para viajar a Lima durante la primera semana de diciembre, uno entiende el apuro de los viajeros.
Los costos de los boletos aéreos en clase económica antes del 8 de diciembre oscilan entre US$680 y US$750. Después de esa fecha, los precios se elevan entre US$1.050 y US$1.300 y conseguir un cupo (con ida y retorno confirmado) es una verdadera lotería.
Sin embargo, lo que muchos ignoran es que la gran mayoría de nuestros compatriotas de-sembolsa grandes sumas de dinero, fruto de sus ahorros durante todo el año, con tal de visitar a sus familiares en esta época navideña. Casi todas las operaciones se realizan en efectivo y las tarjetas de crédito solo se reservan para ser usadas en el Perú en caso de emergencia.
También hay familias que se ayudan llevando maletas de conocidas agencias de viajes del área metropolitana de Washington, con lo cual buscan recuperar alguito de la inversión realizada. El pago promedio por maleta es de US$250, en cuyo interior se encuentran decenas de regalos que son remitidos por peruanos que su estatus migratorio les impide --por el momento-- regresar al suelo que los vio nacer.
Los viajeros son en su mayoría de condición modesta y distan mucho de ser millonarios, tampoco ostentan cargos gerenciales o empresariales. Los apellidos son también muy comunes, como García, Rojas, Martínez, Quispe y González, con la única diferencia de que varios de ellos ya no usan el pasaporte color guinda que los identifica como peruanos, sino el azul que distingue a los ciudadanos estadounidenses.
Resulta llamativo escuchar los diálogos entre padres e hijos. Mientras los primeros hablan español y casi siempre recurren a frases típicas de la jerga criolla, los segundos responden únicamente en inglés coloquial.
MOVIMIENTO CONSULAR
El incremento en el volumen de pasajeros también se percibe en el Consulado General del Perú en Washington D.C. Tan solo en noviembre se realizaron 1.525 trámites consulares, muchos de los cuales estuvieron relacionados con la expedición de pasaportes, autorizaciones de viaje, salvoconductos y entregas de DNI.
El cónsul Fernando Quirós, a través de un documento remitido a esta corresponsalía, señaló que de enero a noviembre del 2007 el total de actuaciones consulares alcanzó la cifra de 21.520. Se estima que en diciembre los trámites superen la cifra de 2.000. Situaciones similares se registran en los consulados de las ciudades de Miami, Nueva York, Los Ángeles, Houston, Seattle y Nueva Jersey.
Hasta ahora no existen cifras actualizadas sobre las preferencias de los peruanos para comprar un boleto aéreo, pero el costo y los horarios influyen decididamente al momento de adquirir un pasaje.
Según Elizabeth Torre, ejecutiva de la agencia Blue Line Travel, este año la mayoría de los peruanos residentes en Virginia ha optado por elegir Taca, Delta, Continental, Copa, Spirit y American Airlines.
"La mayoría de nuestros clientes se ha inclinado por elegir de preferencia la aerolínea Taca. Sus precios son económicos, su servicio es bueno y el horario matinal, vía San Salvador, les permite llegar de día a Lima. La mayoría de personas que viajan con niños se siente muy cómoda con el horario", dijo Torre.
Agregó que el llegar temprano es un factor muy importante para los viajes en esta época del año, pues el flujo en los puestos de inmigración, revisión de maletas y salida del aeropuerto es más rápido que en la noche.
Ante el elevado número de viajeros con destino a América Latina, las autoridades estadounidenses recordaron que los residentes legales no deben olvidar las medidas de seguridad y la obligación de mostrar su tarjeta de residencia actualizada al momento de retornar a EE.UU.
Se estima que unos 730 millones de personas utilizan cada año los aeropuertos de EE.UU., como punto de salida y entrada al país, y aproximadamente 700 millones de piezas de equipaje pasan por los chequeos rutinarios, de acuerdo con el Departamento de Seguridad Nacional.
Las autoridades iniciaron una campaña informativa para recordar a los viajeros que no está permitido portar armas ni utensilios como martillos, cuchillos o bates en el equipaje de mano, tampoco aerosoles.
En cuanto a líquidos y cremas, deben estar en envases de tres onzas que quepan en las bolsas plásticas con cierre de cremallera (zip lock). Los de tamaño más grande deben ir en el equipaje que se registra.
Crece el conocimiento del inglés
WASHINGTON. Aproximadamente el 23% de los inmigrantes hispanos utiliza el inglés de manera fluida mientras que el 88% de sus hijos en edad adulta y el 94% de la tercera generación lo dominan, reveló un estudio.
El informe, realizado por Shirin Hakimzadeh y D'Vera Cohn del centro hispano Pew, muestra cómo el conocimiento del inglés crece de manera significativa de generación en generación de hispanos asentados en EE.UU.
Según los investigadores, el nivel educativo, el país de origen, la edad de llegada a EE.UU. y la cantidad de tiempo que llevan en el país son factores clave a la hora de determinar la fluidez en el uso del inglés entre los hispanos nacidos en el extranjero.
"Aproximadamente dos tercios (62%) de los inmigrantes latinos adultos con diplomas universitarios dicen que hablan inglés muy bien, en comparación con el tercio (34%) de los que solo tienen secundaria", dice el estudio.
Además, el nivel de inglés entre los inmigrantes hispanos presenta importantes diferencias según sus países de origen.
Por ejemplo, el 52% de los puertorriqueños --considerados inmigrantes en el informe-- habla inglés muy bien, mientras que el 71% de los mexicanos asegura que lo hablan poco o que no lo hablan.
De acuerdo con el estudio, el 39% de los inmigrantes procedentes de Sudamérica domina la lengua mientras que el 64% de los dominicanos y el 62% de los centroamericanos se enfrentan a enormes barreras lingüísticas.
En cuanto a la edad de llegada, D'Vera Cohn, una de las autoras del estudio, indicó, en una rueda de prensa telefónica, que los inmigrantes latinos adultos que llegaron al país cuando eran pequeños tenían más conocimientos de inglés que los que llegaron más crecidos.
Según el informe, tres cuartos (76%) de los latinos que nacieron fuera de EE.UU. y que llegaron al país antes de los 10 años son capaces de mantener muy bien una conversación en inglés.
El tiempo que la persona lleva en el país es otro de los factores determinantes y entre los latinos que han estado más tiempo en EE.UU. --durante por lo menos 26 años-- el 43% asegura que tiene muy buen conocimiento del inglés. Sin embargo, tan solo un 14% de los que llegaron hace menos de tres años domina la lengua.
En el caso de los latinos que nacieron aquí y que pertenecen a la segunda o tercera generación de hispanos en el país, Cohn señaló que el sistema educativo de EE.UU. era uno de los lugares más influyentes a la hora de aprender el idioma.