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Entre líneas

Por Francisco Melgar Wong

El gran espejo de la ficción
En "Un personaje en apariencia moderno", texto que cierra el último libro de Mario Bellatin, el escritor aconseja a los futuros directores de una película basada en su vida escenificar y recrear cada uno de los lugares que inspiraron sus libros. "Sería bueno para la biografía", asegura Bellatin, quien más adelante reflexiona sobre la frágil frontera que separa a sus personajes de sí mismo, es decir, a la ficción de la realidad. "A pesar de los escenarios concretos que la película mostrará, estos libros fueron escritos a partir de la no-tierra y del no-espacio", dice el narrador. "Por eso mismo --creo-- coinciden con una serie de vivencias de orden personal. Un verdadero tiempo que en efecto no existe y que por eso mismo considero más real que el real".

Lo estremecedor de estas afirmaciones es que a lo largo de "El gran vidrio" (llamado así en honor a la fiesta que los invasores de los edificios abandonados de Ciudad de México organizan para 'ser vistos' por el resto de la población) los narradores de los cuentos (el niño internado en la institución mental, el escritor que cría perros sin pelo y la niña bailarina de un país de Europa Oriental) parecen ser construcciones literarias que esconden, detrás del andamiaje de la ficción, a un mismo nombre y a un mismo hombre.

En la puerta del horno
Editorial Anagrama acaba de editar la traducción al español del segundo libro de Bill Buford: "Calor, o las aventuras de un aficionado como esclavo en la cocina, cocinero, fabricante de pasta y aprendiz de carnicero en la Toscana", en el que el célebre editor de la revista "Granta" en los años 80 narra magistralmente lo que le ocurrió al iniciar una carrera profesional en el exigente mundo de la alta cocina; desde el aprendizaje de los secretos eróticos de la pasta hasta un exótico viaje a las montañas de Italia, donde acabó recitando el infierno de Dante mientras descuartizaba una vaca. Se trata de un libro monumental y aclamado por la crítica del mundo entero, una obra que convierte a la cocina en un pretexto perfecto para hablar de sexo, amistad, traición, fracaso y obsesiones diversas. Nada mal para el editor que 'descubrió' a Raymond Carver, Tobias Wolf, Richard Ford. A comer se ha dicho.

Las relaciones peligrosas
James Salter es conocido entre los aficionados a la literatura por su habilidad para urdir historias que combinan breves frases introspectivas, sentidas impresiones de la naturaleza y diálogos concisos de gran poder alegórico. "Amanecer", un libro de relatos que en su momento obtuvo el Premio Pen Faulkner y que pocas veces se ha visto en librerías locales, es uno de sus mejores trabajos. En sus páginas encontramos gente a que vive a medio camino entre el júbilo y el desamor, parejas que no pueden evitar la desconfianza y seres a la deriva. Una joya escondida en los estantes de algunas librerías locales. Que empiece la búsqueda.

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