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Falta muchísimo para ser un país justo y próspero

Desde la CADE 2006 se ha avanzado poco, reconocen los empresarios

Por Luis Davelouis Lengua

El tema de la CADE 2007 fue, de varias maneras, un esfuerzo por continuar la tarea emprendida por el empresariado en ediciones anteriores, en especial la del 2006, llamada de la inclusión, y de entender mejor cómo cerrar las brechas entre quienes tienen todo a su disposición y quienes no tienen ni siquiera oportunidades. En la mesa de debate integrada por los moderadores de las mesas del CADE del año pasado, quedó claro que se ha avanzado muy poco.

Todos los ponentes coincidieron en que el diagnóstico ya se hizo: la pobreza y todas sus secuelas son consecuencia de la marcada asimetría en la distribución de la riqueza. Ello se combate con crecimiento económico e inversiones que dan empleo y ponen en valor la producción de las regiones.

Llamar la atención sobre la situación presente, como decía David Rivera, editor de Economía & Negocios de El Comercio, es bueno en la medida que permite tomar perspectiva y conocer a fondo una determinada situación para construir estrategias de solución, pero se convierte en una traba cuando la reflexión no da paso a la acción indispensable para resolver los problemas.

Sin embargo, muchos dedicaron gran parte de sus exposiciones a repetir lo que ya sabemos y solo una minoría (dentro de ella los dos expositores extranjeros) a lo que debe hacerse para superar los problemas de pobreza e integración, cómo y por qué.

Los panelistas extranjeros invitados, Juan Enríquez Cabot y Xavier Sala-i-Martín, coincidieron, cada uno a su manera, en que la única vía para alcanzar el objetivo de justicia, equidad y prosperidad es invirtiendo en el futuro a través de la educación. La idea es crear valor agregado, pues es el componente intangible de lo que se produce lo que contiene mayor valor, como la diferenciación de productos.

CORTO Y LARGO PLAZO, Y EL TEMOR
El presidente de la CADE, Diego de la Torre, llamó la atención sobre la responsabilidad social y la sensibilidad antropológica como conceptos nuevos que deben incorporarse a los procesos y estrategia de cualquier emprendimiento. Por su parte, el presidente de IPAE, Claudio Herzka, enfocó su discurso de cierre en la necesidad que tenemos, como país, de mirar el largo plazo, de no perder de vista la importancia que tiene poder prever (aunque sea a grandes rasgos) el futuro para ser competitivos. Además, llamó la atención sobre la urgencia de crear una visión conjunta de país, una suerte de hoja de ruta consensuada por la cual avanzar.

Lamentablemente, el problema parece radicar en la poca confianza con que el empresariado nacional ve el futuro el país: las dos propuestas requieren de inversiones y compromisos de largo plazo. El fantasma de un posible --o probable-- punto de inflexión en el año 2011 era permanente al punto que el Presidente Alan García tuvo que pedirle confianza en el futuro al auditorio. Las estrategias deben plantearse en decenas de años y para ello se requiere instituciones fuertes y una estabilidad que, pese a los más de seis años de crecimiento económico, todavía no llega. Como dijo un asistente al evento al inicio de la primera conferencia del primer día: "Para ser un país justo y próspero nos falta muchísimo; porque es mucho más fácil ser próspero que justo". Pero eso ya lo sabíamos.

EN PUNTOS
4
El presidente de la Conferencia Anual de Ejecutivos 2007, Diego de la Torre, dijo que lo que se requiere en un país como el Perú son líderes, pues son ellos los que dicen que "todo es posible".
4El especialista Javier Escobal, miembro de la mesa de debate "Agenda para la Acción", afirmó que el Estado sí debe crecer de acuerdo con el crecimiento económico, no para hacer empresa, sino para estar presente.

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