EL JOVEN ARQUITECTO EGRESADO DE LA UNIVERSIDAD RICARDO PALMA ACABA DE EDITAR "ILUSIONES A OSCURAS", UN MAGNÍFICO Y AMBICIOSO LIBRO QUE REPASA LA HISTORIA DE LA ARQUITECTURA DE LAS SALAS DE CINE LIMEÑAS
Por Francisco Melgar Wong
¿A qué respondían los cambios estilísticos que las salas de cine limeñas experimentaron a lo largo del siglo XX?
Los cines limeños fueron un sensor de lo que ocurría arquitectónicamente en nuestra ciudad. Sus transformaciones nunca fueron ajenas a los cambios estilísticos, comenzando en la década del 20, con la arquitectura neocolonial, el estilo buque y el art deco; luego, en los años 40, con la llegada de la arquitectura moderna y una menor ornamentación de la fachada de los cines. Pienso que al ver las 130 salas de cine que se diseñaron y construyeron en Lima, uno puede darse cuenta de que hay un contacto directo con lo que ocurría en el resto de la ciudad. Creo que el diseño de los cines no se ceñía solo al mundo del espectáculo o a las influencias extranjeras, sino también a cómo evolucionaba la arquitectura en Lima.
En un plano urbanístico, ¿qué nos enseña la historia de las salas de cine en Lima?
En un plano urbano, podemos ver que allí donde Lima crecía, aparecían nuevos cines: a inicios de los años 20 estaban concentrados en lo que era el Rímac, el Cercado y La Victoria; luego, cuando Lima se empieza a expandir hacia el sur y aparecen distritos como Jesús María, Breña y Pueblo Libre, empiezan a aparecer cines de barrio en estas zonas. En los años 50, con la formación de los conos, aparecen el cine Túpac Amaru, el Independencia, el Perú, el Susy, que llevaban entretenimiento a esas zonas de la ciudad.
Los cines de barrio ya están prácticamente extinguidos, algunos convertidos en bingos, otros en templos de sectas religiosas, pero durante años fueron un importante punto de encuentro para los cinéfilos. ¿Qué diferenciaba a una sala de barrio de una sala de estreno?
Por lo general, las salas de estreno, como su nombre lo dice, estrenaban las películas antes que las salas de barrio. Algunas se caracterizaban por proyectar material exclusivo de ciertas distribuidoras. El cine Metro, por ejemplo, pasaba solo material de la Metro Goldwyn Mayer, el cine Central solo de la Warner Bros., el cine Tacna de la Paramount. En los cines de barrio ocurría otra cosa, algunos eran conocidos por pasar solo películas mexicanas, comedias de Cantinflas o películas eróticas. En un plano arquitectónico, las salas de estreno intentaban ser más suntuosas y espectaculares que las salas de barrio. Pero creo que la diferencia crucial tenía que ver más con una cuestión de ubicación que de dimensión.
Supongo que las salas de estreno estaban ubicadas en zonas de alto tráfico comercial.
Sí. Una sala de estreno se ubicaba, generalmente, en una zona comercial, como lo era, en los años 50 o 60, el Cercado de Lima. Un cine de barrio podía ser grande, monumental, pero estaba ubicado en una zona residencial, rodeado de casas y negocios pequeños. Algunos cines de barrio podían llegar a ser realmente grandes, pero aún así seguir ubicados en una zona poco comercial, como el City Hall o el Diamante. Por otro lado, las salas de estreno y las salas de barrio estaban orientadas a públicos muy distintos, que consumían la sala de forma distinta. La gente que asistía a la sala de estreno iba bien vestida, engalanada con corbata y con sombrero. La gente de la sala de barrio se comportaba de forma más distendida, casi como si estuviera en su casa, haciendo palomilladas, metiendo bulla.
¿Cuál sería la gran función de las salas de cine?
A pesar de los DVD y las nuevas tecnologías que permiten ver películas en casa con todas las comodidades, la sala de cine es un espacio social, donde la gente se reúne. Además, al menos por una hora y media, nos ofrece la posibilidad de desconectarnos del trabajo y de las responsabilidades. Apenas se apagan las luces todo empieza a verse con más claridad.