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Venezuela decide hoy si Chávez se queda indefinidamente en el poder

De aprobarse la reforma constitucional, Hugo Chávez implantaría su modelo socialista y tendría el control territorial, fiscal, educativo, ideológico y económico de Venezuela

Por Susan Abad. Enviada especial

CARACAS. Hoy los venezolanos irán de cola en cola. De las largas filas en las que madrugan para conseguir leche, pollo, huevos y azúcar, pasarán a las de los centros de votación donde decidirán si aprueban una reforma a la Constitución que le daría amplios poderes a Hugo Chávez y le permitiría perpetuarse en la presidencia e implantar definitivamente su soñado modelo socialista en Venezuela.

El proyecto, fue presentado en agosto de este año por Chávez ante la Asamblea Nacional y pretendía cambiar solo 33 artículos de los 350 que tiene la Constitución. Sin embargo, la Asamblea, conformada por 167 miembros, todos afines al presidente, aumentó a 69 el número de artículos que, finalmente, fueron reformados unilateralmente, sin la participación de organizaciones civiles como la Iglesia, ONG, estudiantes ni partidos de oposición.

De aprobarse la reforma, Chávez tendría en control total territorial, fiscal, educativo, ideológico y económico de Venezuela indefinidamente.

Dentro de sus alcances, Chávez podría eliminar la propiedad privada expropiando cualquier clase de bienes si lo considera "causa de utilidad pública o interés social".

Asimismo, tendría facultades para decidir ascensos militares, nombrar vicepresidentes para gobernar nuevos estados que podrá crear por decreto. La modificación de la estructura político-territorial del país le permitiría también acaparar todos los poderes regionales y municipales.

En el plano económico, los cambios en la Carta Magna le permitirían manejar las reservas internacionales, quitarle autonomía al Banco Central y decidir en la política monetaria.

Además, se crearía un quinto poder del Estado, el poder popular. Se rebajaría la edad mínima del voto de 18 a 16 años; la jornada laboral se reduciría a 36 horas semanales y se crearía un sistema de seguridad social para trabajadores informales.

Indudablemente, los puntos más álgidos son los relativos a las condiciones para decretar estados de alarma y de excepción, que le permitirían al lenguaraz presidente restringir las garantías constitucionales, entre ellas, el derecho a informar en una clara restricción a la libertad de prensa.

Sin embargo, esta vez Chávez, por primera vez en nueve años de gobierno, no goza del amplio favoritismo de sus conciudadanos.

La paradoja de que escaseen los alimentos y que se mantengan altos índices de pobreza, en un país rico en petróleo ha llevado a muchos seguidores de Chávez a cuestionar sus políticas económicas y a dudar por votar por el Sí.

Las encuestadoras registran prácticamente un empate con tendencia a un repunte del No, gracias a la tendencia cada vez mayor de la población opositora a manifestar su deseo de acudir a la urnas y vencer también la alta abstención que se registró en la jornada electoral del año pasado donde el oficialismo ganó los 167 escaños de la Asamblea tras el retiro de los candidatos de la oposición.

La empresa consultora Datanálisis afirmó que para el 24 de noviembre el 44,6% de los encuestados votarían No, el 30,8% votaría Sí, mientras que el 18,6% estaba indeciso.

En la misma fecha la encuestadora Keller y Asociados registró que el 45% de los encuestados votaría por el No, mientras que el 40% lo haría por el Sí; de otro lado, Mercanálisis asegura que la intención de voto durante el mes de noviembre apuntaba a que el 58% de los encuestados votaría por el No, y que el 37% lo haría por el Sí.

Las declaraciones de Chávez y sus recientes actitudes también hacen pensar que esta vez no está seguro de su triunfo.

El mandatario aparece en promedio tres veces al día por los medios oficiales de comunicación, en diversos actos en los que, sin argumentar los cambios propuestos a la Constitución, vocifera que "quien vote por el No es un traidor" y repite incansablemente que necesita estar en la presidencia "mas allá del 2020 para conducir a Venezuela hacia un futuro grande".

En el Comando Zamora, encargado de la campaña por el Sí, se encuentran los pesos pesados de su gobierno: el vicepresidente Jorge Rodríguez, el ministro de Telecomunicaciones, Jesse Chacón y la presidenta de la Asamblea, Cilia Flores.

Hasta sus peleas internacionales le sirven para buscar votos
La ya famosa mandada a callar que le dio el rey de España, Juan Carlos de Borbón, a Chávez en Chile y el reciente enfrentamiento verbal que aún mantiene con el presidente de Colombia, Álvaro Uribe, luego de que lo retirara de la mediación que buscaba la liberación de secuestrados por las FARC, fueron astutamente manipulados por el mandatario para encender los sentimientos nacionalistas de sus compatriotas.

Pero la oposición, aletargada y apática, ha reaccionado empujada por los estudiantes universitarios que por miles han salido a las calles a protestar contra las ambiciones dictatoriales de Chávez.

Resueltos a imponer el No, a los partidos como Primero Justicia, el Copei, Acción Democrática y Un Nuevo Tiempo, entre otros, se han unido organizaciones sociales, la Conferencia Episcopal Venezolana e incluso los miembros del otrora partido oficialista Izquierda Moderada, el ex ministro de Defensa de Chávez Raúl Baudel y la ex esposa de Chávez María Isabel Rodríguez.

Los opositores han llamado a sus seguidores a votar masivamente y quedarse en las calles hasta después de que se cierren las mesas electorales para defender su voto y evitar que el Gobierno altere los resultados.

A esto Chávez ha respondido, como siempre, con amenazas de represión. En uno de sus incendiarios discursos dijo: "La Fuerza Armada está activada en un plan contra la guarimba (disturbios callejeros) y haremos lo que tenemos que hacer".

Miles vigilarán el proceso electoral
Decididos a no dejarse robar las elecciones que cada bando ya da como ganadas, miles de chavistas y opositores saldrán hoy a fiscalizar la contabilidad de los votos en cada una de las mesas electorales.

Medio millón de personas vigilarán que los tarjetones marcados con el No sean respeta-dos, mientras que millón y medio de oficialistas harán lo mismo por los marcados con el Sí.

Otro grupo de voluntarios se encargará de las comunicaciones y la transmisión, al finalizar la jornada electoral, de los resultados que permitirán tener su propia contabilidad.

No faltarán los que estarán a cargo de la alimentación de los testigos de mesa y tampoco un grupo responsable de facilitar el transporte a sus electores.

La oposición cuenta en esta infraestructura con 16 grupos que dependen de diversas estrategias acordadas por regiones.

Frente a esto, los oficialistas exhiben una sólida organización ideada por el presidente Hugo Chávez hace aproximadamente un mes, cuando la Asamblea aprobó la realización del referéndum constitucional.

Más información sobre las últimas declaraciones de Hugo Chávez en la página A29.

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