Eran alumnos del colegio Santo Domingo de Guzmán de Carabayllo. El destino final de los estudiantes que partieron de Lima era el Cusco
Por Renzo Guerrero de Luna Zárate. Enviado especial
ABANCAY. No lo puede creer. Se golpea el pecho y llora como un niño. Donitelo llegó hasta Abancay para reconocer el cuerpo de su hijo Marlon Domínguez Ruiz, joven estudiante del colegio Santo Domingo de Guzmán, del distrito limeño de Carabayllo, quien viajaba junto con sus compañeros al Cusco para conocer la maravilla llamada Machu Picchu. Lamentablemente, un terrible accidente de tránsito puso fin de manera abrupta el anhelado viaje de promoción: a eso de las 5 de la mañana, el bus que los trasladaba cayó del puente Santa Rosa --ubicado a 80 kilómetros de Abancay--y, por el impacto, murieron cinco colegiales de la promoción Nina Sullca y una niña.
Sentado en la sala de emergencia del hospital Guillermo Díaz de la Vega, Donitelo se dice en voz alta que él nunca estuvo de acuerdo con ese viaje, que ocho días eran demasiado y que él era de la idea de que mejor era ir a Huaraz que emprender una odisea hacia el sur. A su lado, otros padres se abrazan en silencio agónico tras escuchar la confirmación de los médicos del nosocomio. Nadie tiene muy claro lo que ocurrió, menos ellos, quienes embarcaron a sus pequeños para que pasaran los días más felices de sus vidas. Triste, pero cierto.
Son las seis de la tarde y tres de los heridos más graves acaban de ser trasladados al Cusco, incluido el chofer, cuyo estado de salud es reservado. Dionisio Machado Bruno, uno de los dos conductores del accidentado bus de la empresa Expreso Cial, de placa VG-7143, ha pasado la mayor parte del día junto al vehículo, tratando de explicar por qué no murió. Dice que todavía no era su hora: él se encontraba durmiendo junto a las maletas, abajo, y se despertó con el golpe. "No entiendo cómo salí con vida, San Pedro aún no me quiere arriba", sostiene el conductor quien recuerda cómo, tras el impacto, pudo sacar a varios estudiantes. "Ellos lloraban, pedían auxilio y aunque sentía que me dolía todo el cuerpo, socorrí a varios".
Los muchachos no recuerdan bien cómo salieron y si fue Machado quien los salvó. Algunos aseguran que les deben su vida a los cinturones de seguridad y a las ventanillas del techo del bus, que, felizmente, se abrieron en el momento indicado. Hasta el lugar llegaron los socorristas y trasladaron a los heridos al hospital de Essalud (9) y al Guillermo Díaz de la Vega (28). Entre los pasajeros que tenían heridas leves se encontraba Dante Vera, de 39 años, guía turístico contratado por la escuela, quien tiene una versión clara de lo ocurrido y la comenta a los presentes antes de entrar al quirófano: "Ese maldito (el chofer) manejaba muy rápido, hasta en dos oportunidades me acerqué para decirle que estaba yendo muy rápido. Nunca me hizo caso", señaló, visiblemente mortificado. Solo siete salieron ilesos.
Los restos de los fallecidos fueron trasladados al Cusco y, luego de los trámites correspondientes, serán llevados a Lima. Ellos son: Bryan Gálvez Angulo (16), Danina Mallqui Vitarte (17), Marlon Domínguez Ruiz (17), Pablo Hernández Chávez (16), Paolo Cueto Astete (16) y Adriana Choque Yépez (7).
La policía investiga los hechos. No se descarta que se pueda tratar de un error humano, debido a lo contado por Vera y por algunos de los alumnos que, al momento del accidente, estaban despiertos. Además, las marcas de los frenos demuestran que el ómnibus intentó parar varios metros antes de llegar hasta el puente mismo.
Algunos de los transportistas que se detuvieron para ver el siniestro señalaron que la vía era una de las más difíciles de transitar, debido a las peligrosas curvas que la componen. En ese sentido, recomendaron que, además de las señales, sería necesario colocar reflectores o quizá que una unidad de la policía advierta a los conductores cuando estos se aproximen al puente. De esta manera, precisan, se puede impedir más accidentes, que en lo que va del año ya suman cinco.
Cosas de la vida: tres horas después del accidente ocurrió otra tragedia. A solo cinco kilómetros del puente, un hombre, que al cierre de la edición aún no había sido identificado, fue arrollado por un vehículo.
Para el MTC se trata de falla humana
El Ministerio de Transportes y Comunicaciones (MTC) descartó las versiones acerca de que un presunto mal estado de la carretera Chalhuanca-Abancay o del puente Santa Rosa, en el departamento de Apurímac, haya ocasionado el lamentable accidente de tránsito en el que la madrugada de ayer fallecieron seis personas que iban en un ómnibus de la empresa Cial.
El director general de Transporte Terrestre del MTC, Lino de la Barrera, sostuvo que posiblemente una falla de los choferes del ómnibus habría sido la clave en este accidente. "El factor humano es clave, deben haber cometido algún tipo de imprudencia al manejar o en la velocidad. No sé si impericia, porque eran choferes mayores, pero definitivamente el factor humano es clave en este accidente", señaló De la Barrera.
Por su parte, el director de Provías Nacional, Raúl Torres Trujillo, informó que la mencionada vía está en buen estado. "Es un camino de doble vía, que cuenta con señales completas. Se puede observar que tiene el aviso de sinuosidad que nos indica que la pista se desvía a la derecha. Además están el aviso de que la velocidad debe ser de 30 k/h y el aviso que describe los pesos que resiste el puente, de acuerdo con las características de los vehículos que transitan", manifestó Torres.
El MTC suspendió las actividades de Cial en la ruta Lima-La Paz, vía Cusco.
SEPA MÁS
4En el mismo puente Santa Rosa, el 29 de setiembre último un ómnibus con turistas colombianos cayó al río Pachachaca. Murieron 13 personas.
4Según el Centro de Investigación y de Asesoría del Transporte Terrestre, el promedio mensual de accidentes entre enero y julio del 2007 es superior en 28% al registrado en el 2006.
4Desde julio han muerto más de medio centenar de personas.