Río de Janeiro [EFE/AP]. A Romario los 41 años no lo han convencido de que es tiempo de decir adiós al fútbol competitivo. Quizá el dopaje logre lo que no han podido los años ni las canas. Ayer se supo que el veterano delantero, que asegura haber superado la barrera de los mil goles a lo largo de su carrera, dio positivo en un control realizado el 28 de noviembre, en la penúltima fecha del campeonato brasileño.
Al parecer Romario habría caído en su afán por derrotar a la calvicie. Él mismo reconoció ayer, en una rueda de prensa, que la sustancia detectada en su análisis es finasterida, utilizada en productos contra la caída del cabello. Está prohibida porque puede usarse para enmascarar el uso de anabólicos o esteroides.
Romario declaró ayer que no se someterá a la prueba confirmatoria, ya que, según su confesión, consume ese producto desde hace mucho tiempo y da por descontado que volvería a dar positivo.
El 'bajito' enfrenta una sanción de hasta 120 días. Sin embargo, ayer negó que el resultado de esta prueba significará el final de su carrera. Romario aspira a jugar con el Vasco da Gama el próximo año antes de retirarse. "Esto no me va a hacer desistir de jugar algunos partidos del campeonato carioca", aseguró.
El futuro de Romario, que este año jugó muy poco debido a las lesiones pero celebró su presunto gol número 1.000, está ahora en manos del Superior Tribunal de Justicia Deportiva de Brasil, que si confirma la sanción, podría poner fin a la carrera del longevo futbolista. A menos que el terco Romario decida seguir jugando a los 42. Y calvo, más que seguramente.