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PROTECCIÓN SOCIAL EN EL PERÚ ¿CÓMO MEJORAR LOS RESULTADOS PARA LOS POBRES?

Banco Mundial advierte que programas ayudan poco a reducir la desnutrición

Informe señala que debe focalizarse ayuda en los niños menores de 2 años. Pese a lo avanzado, el gasto para luchar contra desnutrición todavía es bajo

Por Bruno Ortiz Bisso

La desnutrición todavía es una realidad lacerante en nuestro país, pues afecta al 26% de los niños menores de 5 años (unos 700.000), y pese a que en el Perú se ejecutan abundantes programas de asistencia social --0,68 del PBI en el 2006--, todavía es un nivel relativamente bajo del gasto respecto de las necesidades nacionales y en comparación con los parámetros regionales.

Así lo señala el Banco Mundial en su estudio "Protección social en el Perú ¿Cómo mejorar el resultado para los pobres?" que será presentado esta semana, junto con el video "Mi futuro en mis primeros centímetros", el cual se centra en la importancia de combatir la desnutrición durante los primeros dos años de vida, mostrando que tiene consecuencias irreversibles. Además, demuestra que esta situación no tiene nada que ver con características étnicas, el nivel socioeconómico, vivir en una ciudad de altura o en zonas rurales, sino con la buena orientación que puedan brindar los profesionales de la salud y el compromiso de los padres para exigir una asesoría de calidad a fin de vigilar el normal desarrollo de sus hijos y cumplir todas las recomendaciones recibidas por los especialistas.

El informe indica que si bien los programas de transferencia de alimentos están bien focalizados, contribuyen poco a la reducción de la pobreza y desnutrición, debido al bajo nivel global del gasto y el hecho de que los recursos abarcan demasiado. El bajo impacto sobre la nutrición se debe a que no están focalizados en los niños pequeños y a que se concentran excesivamente en el reparto de alimentos antes que en el monitoreo del crecimiento y en enseñar a las madres cómo alimentar y cuidar a sus bebes.

Asimismo, el estudio sostiene que el limitado impacto de los programas sociales sobre la reducción de la desnutrición se debe a la falta de objetivos claros y metas mensurables, lo cual abrió el camino para la 'captura' de los programas por grupos de interés y a su manipulación política, de ahí la abundancia de programas existentes y el valor generalmente irrisorio de los beneficios.

"En un esfuerzo por satisfacer a más y más grupos de clientes, los recursos disponibles han sido dispersados excesivamente en intervenciones pequeñas de bajos beneficios, limitando así su impacto", señala el informe.

Es por ello que el estudio indica que el pobre desempeño de los programas ha reforzado el bajo nivel global del gasto en asistencia social. "El Ministerio de Economía y Finanzas se muestra escéptico ante la posibilidad de seguir aprobando más de lo mismo, estableciendo un círculo vicioso en el cual los fondos insuficientes y la pobre especificación de los programas para los pobres conducen a impactos débiles, lo que a su vez mina el argumento a favor de un gasto mayor", añade el estudio.

CAMBIO DE MENTALIDAD
"La expansión de la cobertura territorial de los servicios básicos de educación y de salud es altísima en el país. Sin embargo, ha resultado muy difícil producir transformaciones en la condición social para el desarrollo de los jóvenes", explica David Ian Walker, especialista principal en protección social del Banco Mundial para la región. Walker explica que mientras para la población ha sido muy sencillo entender que tiene un puesto de salud muy cerca del lugar donde vive y que sus hijos pueden acceder a la educación en una escuela, aún le cuesta entender si esos niños tienen un buen desempeño en su colegio o si andan bien en todo lo que tenga que ver con su bienestar y salud.

"Estamos trabajando con el Gobierno en el establecimiento de estándares claros y del entendimiento de que un niño debe desarrollarse correctamente en la educación básica y en su estado de salud durante los primeros años de la vida", detalla. Daniel Cotlear, líder sectorial de Desarrollo Humano del Banco Mundial para Perú, Bolivia, Ecuador y Venezuela, señala que tras quedar establecido que el problema no es en la cobertura sino en la calidad de los servicios que se brindan, el Gobierno ha dado muestras de preocupación por revertir esta situación.

"Lo que estamos haciendo es enfatizar la idea de que la meta de disminuir la desnutrición en el país se puede lograr. Los instrumentos para hacerlo quizás ya estén ahí, pero es necesario asegurarse de que se usen en forma correcta y rigurosa. Por ejemplo, el programa Juntos es un instrumento que puede servir no solo para repartir dinero, sino para asegurar que las familias lleven a sus niños a los centros de salud para ser controlados desde muy pequeños", afirma.

RECOMENDACIONES
Esta investigación recomienda focalizar los programas sociales de nutrición a los niños menores de 2 años, fortalecer la vigilancia del crecimiento y enseñar a las madres cómo alimentar y cuidar a sus bebes.

Asimismo, se propone que la implementación de estrategias de la Red de Protección Social diferenciadas para las áreas rurales y urbanas. Además, que los programas de esta red sean descentralizados de manera que garanticen una mayor sensibilidad frente a las necesidades locales, así como la más alta transparencia. Se muestran alternativas para que programas de apoyo social existentes puedan ser orientados en favor del retroceso de la desnutrición.

EN PUNTOS
Conceptos para tener en cuenta
4
El estudio señala que la desnutrición infantil tiene consecuencias irreversibles: baja talla para la edad; limitación de las capacidades físicas, emocionales o intelectuales, entre otras.
4A largo plazo, la desnutrición reducirá la productividad de la persona y perjudicará directamente el crecimiento económico de la familia.
4Es importante que los padres realicen controles del desarrollo de sus hijos durante los dos primeros años de vida.
4Los niños deben crecer cerca de 24 centímetros durante su primer año. Durante su segundo año se espera que crezca 12 centímetros más.
4Para su segundo año el niño debe alcanzar al menos los 80 centímetros. Si está por debajo, podría tratarse de un caso de desnutrición crónica.

Alta voz: DAVID IAN WALKER, ESPECIALISTA EN PROTECCIÓN SOCIAL DEL BANCO MUNDIAL PARA LA REGIÓN

"Queremos promover entre los padres la noción de cómo debería crecer su niño y hacerles entender que pueden exigir apoyo"

Es un problema muy serio que los directores y el personal de los centros de salud piensen que es normal que en zonas rurales o de la sierra los niños no se desarrollen correctamente y que esa condición no se pueda cambiar
Es un círculo vicioso porque hay mucha concentración dentro de las comunidades con desnutrición en el Perú. La gente mira a su alrededor y cree que esa situación es la normal. Además, hasta cierto punto estos niños se convierten en invisibles, porque para saber si un niño está desnutrido es necesario relacionar su talla con la edad. Mirando a un niño en la calle no se puede determinar si está desnutrido, al menos que compare su altura con la edad que tiene.

¿Cómo se puede cambiar esa situación?
Es necesario que los funcionarios del sistema de salud y los padres supervisen a los niños, sobre todo desde cuando son muy pequeños para ver si alcanzan los estándares normales de ganancia de talla. Son cifras mundialmente establecidas, pero muy poca gente las comprende y se necesita la asesoría necesaria para que la información sea realmente asimilada por los padres.

Principalmente, es un cambio en la manera de pensar...
Las autoridades de salud en esas zonas teóricamente conocen qué es la desnutrición, pero deben entender que se puede hacer una gran diferencia y que la población de ese lugar no debe ser así. Otra cosa muy importante para hacer la diferencia es que se requiere trabajar mensualmente con los niños, desde antes de que se vuelvan desnutridos. Se trata de una transformación cultural muy importante: hacer la diferencia antes de que sea tarde.

¿Y en los padres también debe haber un cambio?
Queremos promover entre los padres la noción de cómo debería crecer su niño y hacerles entender que ellos pueden exigir el apoyo del sistema de salud, para comprender el problema en el crecimiento de sus niño y cuáles deberían ser las acciones correctivas que se deberán tomar en adelante.

¿Y cuál es el papel que debe cumplir el Estado?
Si tienen un sistema de servicios sociales que quiere cambiar sus resultados, creemos que primero debe definir los resultados que busca y supervisarlos. Especificar sus metas de control y de resultados para las unidades que son responsables de brindar estos servicios. Eso es indispensable.

DEL CONSULTOR
PEDRO FRANCKE. Economísta

Casi no ha habido mejoras
La desnutrición infantil es un problema muy grave en el Perú, ya que esos niños tienen dificultades de aprendizaje que afectarán sus posibilidades de desarrollo personal toda la vida. Pero no es el único problema social de importancia desatendido en nuestro país: 3 de 4 personas mayores de 65 años no tienen una pensión que las ayude en su vejez; y frente a enfermedades graves la mayor parte de peruanos tiene que pagar por medicinas y operaciones quirúrgicas, a pesar de ser pobres y estar en ese mismo momento perdiendo su capacidad de ganarse la vida. El gasto público para lo que hoy se llama "protección social" asciende en el Perú a 0,7% del PBI, y según nos dice el Banco Mundial, está entre los más bajos de Latinoamérica.

En el tema de desnutrición infantil, las estadísticas muestran que casi no ha habido mejoras de 1996 en adelante. Se ha descuidado acciones fundamentales para combatir la desnutrición infantil, como promover la lactancia materna exclusiva hasta los seis meses de edad, difundir conocimientos nutricionales y de cuidado infantil, y asegurar que los niños tengan controles mensuales de salud en sus primeros dos años de vida.

Los actores principales en la lucha contra la desnutrición infantil deben ser los padres de familia, organizados comunalmente. Si el Gobierno decidiera avanzar en esta dirección, establecer formas de monitoreo sencillas, como propone el Banco Mundial, puede ser de gran ayuda, pues facilitaría que el cambio sea impulsado desde la base.

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